Militares derrocan y apresan al presidente Toumani Toure de Mali
DPA
Addis Abeba / Bamako
Soldados amotinados en Mali perpetraron un golpe de Estado y derrocaron al presidente Amadou Toumani Toure, con un asalto al palacio presidencial de la capital Bamako.
El presidente habría sido llevado a un campamento militar controlado por las tropas que permanecen leales a su gobierno, según la última información ofrecida por la televisión nacional. Anteriormente, otros medios habían señalado que el político de 63 años habría buscado refugio en la embajada estadounidense de la capital, algo que negaron fuentes diplomáticas.
En un discurso televisado, los militares justificaron su acción alegando el “clima de inseguridad” en el país y la “incapacidad del régimen para combatir el terrorismo”.
Hasta nueva orden, se ha suspendido la Constitución y se ha impuesto el toque de queda, señaló el subteniente Amadaou Konare, portavoz de los sublevados autodenominados “Comité para la reinstauración de la Democracia y del Estado”. Toure fue derrocado por “su incapacidad de solucionar la crisis en el norte de Mali”, dijo en relación a los combates entre los rebeldes tuareg y las tropas del gobierno en esa zona del país.
Durante su discurso, Konare estuvo rodado por unos 20 rebeldes en uniforme militar, que pretenden ahora, según dijo, deliberar con países vecinos y organizaciones internacionales los próximos pasos.
El miércoles, los soldados tomaron el edificio de la televisión y la radio estatal. Seguidamente asaltaron el palacio presidencial. Varios ministros fueron detenidos, informó la página web “maliactu.net”. También en la ciudad de Gao, en el norte del país, los soldados se amotinaron y tomaron a varios superiores como rehenes.
El presidente de 63 años, conocido como “ATT” por las iniciales de su nombre, estaba al frente del país de África occidental desde 2002. En 2007 el ex general fue elegido con el 68 por ciento de los votos para un segundo mandato y había anunciado que no iba concurrir a las próximas elecciones del 29 de abril, como manda la Constitución tras dos periodos en el poder.
Parte de la comunidad internacional condenó el golpe: Allain Juppé, el ministro del Exterior de Francia, de la que Mali fue colonia, criticó la asonada. “Nosotros nos sentimos obligados al respeto al orden democrático y constitucional”, dijo y exigió la reinstauración del orden constitucional y la realización de los comicios previstos para el 29 de abril.
Estados Unidos exigió la inmediata restauración del orden constitucional en Mali y declaró su apoyo al gobierno del derrocado presidente Toure, si bien no llegó a calificar el levantamiento militar como un golpe de Estado. “Estados Unidos condena duramente la violencia iniciada por elementos de las fuerzas armadas de Mali”, dijo la Casa Blanca, mientras que el Departamento de Estado, en similares términos, “condenó la toma de poder militar” en el país africano.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se mostró “profundamente preocupado” por las noticias de Bamako y llamó a la calma y la solución pacífica de todas las diferencias, dijo su portavoz Martin Nesirky. El presidente de la Comisión de la Unión Africana, Jean Ping, lo condenó también, al igual que la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton.
El trasfondo del golpe son los combates que se producen desde enero entre el movimiento de independencia de Mali, MNLA, y las tropas del gobierno en el norte. Parte de los militares no están satisfechos con el desarrollo del conflicto con los rebeldes tuareg y acusan al gobierno de no proporcionarles suficientes armas para combatirlos.
El golpe estuvo precedido el miércoles de duros combates en la capital Bamako. Testigos dijeron haber oído disparos durante toda la noche. “Parecía como si la mayoría fueran lanzados al aire y no contra personas”, dijo un testigo.
La ONU advirtió mientras tanto que casi 200 mil personas huyeron de los combates en el norte del país. La mitad son desplazados internos. El resto buscaron refugio en la vecina Mauritania, Burkina Faso y Níger. Toda la región está afectada en estos momentos por una fuerte hambruna. “El golpe de Estado podría ahora empeorar la situación humanitaria en el norte”, advirtió el experto Robert Borthwick, que prevé que sin un orden adecuado, las organizaciones internacionales reducirán su suministro de ayuda humanitaria.
Todos los vuelos de Bamako fueron suspendidos y las fronteras del país cerradas. El ministro de Exteriores de Kenia, Moses Wetangula, que se encuentra de visita en Mali y que debía volar ayer de vuelta a su país, está atrapado en un hotel.




