Sin maíz, incomunicados y con riesgo de un gran derrumbe, están mil 20 indígenas na savi en Tierra Blanca, Cochoapa
*Han aparecido grietas en el pueblo y en las casas y una barranca en el centro se sigue deslavando, informa el comisario. Demanda ayuda alimentaria urgente y la reubicación de las 243 viviendas
Mariana Labastida
Sin alimentos y con el riesgo de un derrumbe se encuentran los pobladores de Tierra Blanca, comunidad na savi del municipio de Cochoapa el Grande, a un mes del paso de la tormenta tropical Manuel que los dejó incomunicados.
Los pobladores de esta cmunidad, una de las más pobres y abandonadas por los gobiernos, del municipio con más pobreza en Guerrero y en el país, están pidiendo que los reubiquen así como que se atienda el problema de la alimentación debido a que se perdieron muchas parcelas y no hay maíz que es el principal alimento.
Vía telefónica, el comisario de Tierra Blanca, Juan Hipólito Pérez quien sólo habla mixteco, con la traducción del ex dirigente de la desaparecida Unión de Comunidades Indígenas de La Montaña, Custodio Rivera Galindo, expuso las necesidades de la comunidad que fue afectada por las lluvias y no ha sido atendida a más de un mes.
Dijo que lo que más necesitan es ayuda alimentaria, principalmente maíz, porque en el pueblo ya no tienen qué comer.
Los indígenas de Tierra Blanca caminan más de tres horas para salir de la comunidad y llegar a las comunidades más cercanas de la región de La Montaña para conseguir alimento, principalmente maíz debido a que el que tenían se acabó en los días de incomunicación tras la tormenta, y las siembras se dañaron y no tienen para comer. “Se consigue poquito maíz, que está escaseando”, dijo el comisario, en referencia a que después de caminar horas hasta un pueblo cercano sólo consiguieron dos jícaras de maíz por cada familia, que sólo alcanza para comer un día.
Las parcelas quedaron dañadas, se perdió la cosecha y por los deslaves que hubo en muchas de ellas no se podrá volver a sembrar, indicó Juan Hipólito; los pobladores de Tierra Blanca viven principalmente del maíz, que siembran en temporal y con la producción comen hasta la siguiente temporada.
El único camino por el que se podía llegar en camioneta a Tierra Blanca, que es el de San Juan Puerto Montaña, se encuentra obstruido por los derrumbes e intransitable debido a piedras, lodo y árboles tirados que impiden el paso. Para salir a pie a buscar alimentos, los indígenas han tenido que rodearlo y buscar veredas.
Hay otros dos caminos para salir de Tierra Blanca, por San Lucas y San Rafael que son brechas que los pobladores cruzaban caminando, por San Lucas van a Tlapa y por San Rafael, que es el camino hacia la cabecera municipal de Cochoapa el Grande, se tiene que cruzar el río, lo que han hecho arriesgando su vida al pasar por un puente puente colgante que comunica a las dos comunidades, porque el río está crecido y no ha dejado de llover.
A más de un mes del paso de las tormentas Ingrid y Manuel, esa zona no ha sido visitada ni por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Protección Civil (PC), Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) o la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (Cdi), se quejó el comisario, quien expuso que “ninguna instancia encargada de los casos indígenas” ha ido a verificar en las condiciones que están los mil 20 pobladores de Tierra Blanca.
EL comisario indicó que en Tierra Blanca hay 243 viviendas, de las cuales tres están fueron destruidas por las lluvias y derrumbes, pero la mayoría tiene cuarteaduras que van de uno a siete centímetros de ancho en las paredes de adobe, así como daños en los techos, que hacen que las familias indígenas vivan con un constante temor.
Don Paulino Vian es uno de los más afectados, él tuvo que abandonar su vivienda, que eran dos cuartos, uno donde dormía y otro para la cocina, debido a que debajo de ambas habitaciones se abrió una zanja por donde brota agua, y tuvo que salirse a una casa prestada donde está viviendo.
Los pobladores saben que él no puede seguir viviendo ahí por eso solicitaron apoyo a las autoridades para que se reubique y ayuda para la construcción de su casa, así como de las otras dos que están totalmente dañadas.
Sixto Cuéllar Gálvez es otro de los más afectados, un deslave cubrió su casa y su siembra que se encontraba en el mismo terreno y en la casa de Irma Cuéllar García sólo el techo está sostenido con unos postes, la pared de adobe se cayó.
Los pobladores están preocupados por las grietas que se abrieron en el pueblo, así como el deslave de la barranca que está junto a la comisaría y a la iglesia, las cuales están en riesgo de caer debido a que se está deslavando la tierra, por lo que urgieron a las autoridades del estado y federales a que acudan a verificar la situación y pidieron la reubicación “porque la barranca es muy grande”.
En el último mes, aunque tienen centro de salud, solamente subieron los médicos hace dos días durante tres horas, lo cual fue insuficiente para que los habitantes acudieran a revisión, manifestó el comisario.




