“Campeones descalzos de la montaña”, producto de programa con 2 mil 500 niños indígenas
Staff / Agencia Reforma
Ciudad de México
Apenas lograron el título en el Cuarto Festival Internacional de Minibasquetbol en Argentina, y ahora los “campeones descalzos de la montaña” se disponen a competir en República Dominicana.
Niños indígenas de 11 años de edad, pertenecientes a la comunidad triqui de Oaxaca, una de las más marginadas del país, se coronaron el lunes en el torneo de basquetbol que se celebró en Córdoba, Argentina, donde no sólo vencieron a todos sus rivales, sino que se ganaron el corazón de los presentes al jugar sin calzado.
Ayer, el pleno de la Cámara de Diputados reconoció el triunfo de los pequeños con un minuto de aplausos durante la sesión.
El entrenador Sergio Zúñiga explicó en entrevista para la Federación de Basquetbol de la Provincia de Córdoba que a partir del basquetbol, fomentan la educación y formación de 2 mil 500 niños con carencias, y que para pertenecer al equipo deben hablar la lengua materna y tener promedio superior a 8.5.
“Lo principal fue ayudar por medio del deporte a estos niños, que tengan una oportunidad diferente, ir a la escuela, jugar basquetbol, poder salir de las montañas, conocer otros mundos”, explicó Zúñiga.
“Ellos consideraban que el mundo sólo era la montaña, en donde hay niñas que se casan a los 13 años, jóvenes que a los 15 migran a Estados Unidos. Los niños entrenan descalzos, caminan todo el tiempo descalzos. Es una cultura, pero además no hay recursos para comprar zapatillas”.
El equipo Triqui deberá viaja a la República Dominicana para su participación en la Copa del Caribe, a efectuarse del 30 de octubre al 5 de noviembre.
Sobre el impacto cultural que causa visitar otros países en donde los rivales sí traen calzado, el entrenador dijo que nunca han recibido un desaire.
“Lo primero que hicimos fue que los chicos aceptaran su situación económica y social, en el sentido de aceptar que con lo que tienes, tienes que trabajar. No pidas más, sino aprende a trabajar con lo que tienes. Nuestra cultura es un orgullo, no una vergüenza. Cuando comprenden esta parte, crecen sin complejos y lejos de sentirse alejados o marginados se sienten dentro de un nivel competitivo”.




