Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Acuerdo en el Senado evita el cierre del gobierno de EU y la suspensión de pagos

*Se trata de un arreglo provisorio de aquí a febrero. La Casa Blanca llama a los funcionarios a prepararse para volver a su trabajo. FMI saluda al pacto, pero pide una solución más duradera

DPA

Washington

Estados Unidos logró ayer evitar una crisis de consecuencias mundiales al aprobar in extremis un acuerdo que permitirá la reapertura inmediata del gobierno federal y, sobre todo, evitar el primer default de su historia, algo que según los expertos habría tenido “catastróficas” repercusiones a nivel global.
El suspiro de alivio final llegó con la aprobación en la Cámara de Representantes, ya entrada la noche, del acuerdo bipartidista que pone al menos un punto aparte a una crisis que ha tenido al mundo en vilo las pasadas semanas.
Un total de 285 congresistas votaron a favor frente a 144 que lo hicieron en contra de la solución de compromiso cuyos detalles fueron ultimados por los líderes republicanos y demócratas en el Senado esta misma jornada, y que poco antes también había sido sancionada en la cámara alta con 81 votos a favor y 18 en contra.
De este modo se puede dar por terminada, al menos por el momento, una crisis que mantuvo el gobierno en cierre administrativo durante 16 días y que puso a Estados Unidos al borde de un default peligroso para todo el mundo, ya que para su implementación sólo restaba la firma del presidente, Barack Obama, quien previamente prometió que lo haría “de inmediato”, esta misma noche local.
El pacto, forjado por el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, y el de la minoría republicana, Mitch McConnell, establece que el techo de la deuda sea elevado de tal forma que Estados Unidos siga teniendo liquidez al menos hasta el 7 de febrero de 2014.
Además, prevé aprobar la liberación de fondos suficientes como para reabrir el gobierno, que llevaba dos semanas cerrado, y mantenerlo funcionando hasta el 15 de enero, lo que elimina la amenaza de un nuevo cierre administrativo del ejecutivo que envíe de nuevo a cientos de miles de funcionarios a casa sin paga antes de la delicada época de Navidad, crucial entre otros para la economía.
Asimismo, se compromete a convocar una negociación conjunta de legisladores de ambos partidos, la denominada “conferencia” parlamentaria, para buscar un nuevo acuerdo sobre políticas fiscales de largo plazo a ser presentado antes del 13 de diciembre.
Aunque no es una solución definitiva, el presidente, Barack Obama, se apresuró a saludarla nada más pasar la primera votación en el Senado.
Su secretario del Tesoro, Jack Lew, también se felicitó por un acuerdo que, afirmó, permitirá mantener la “total confianza y crédito” del país ante los mercados internacionales.
Consultado brevemente al final de su alocución sobre si la crisis podría volver a repetirse en pocos meses, cuando expiren los nuevos plazos, Obama respondió ayer con un rotundo “no” que provocó las risas de los periodistas congregados.
Pero no todos tienen la misma confianza en que este episodio no se repetirá, sobre todo teniendo en cuenta que no es la primera vez que Estados Unidos se asoma peligrosamente al abismo fiscal en la era Obama.
De hecho, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, saludó el “importante y necesario” paso dado por el Congreso para poner fin a la crisis, pero subrayó que en el futuro “será esencial reducir la incertidumbre que rodea a la política fiscal mediante la elevación del techo de la deuda de forma más duradera”.
Observadores concuerdan en considerar que los republicanos son los que más perjudicados salen de este pulso político entre la oposición y el gobierno de Obama, puesto que casi no han logrado concesiones demócratas en materia de la reforma sanitaria, su objetivo inicial.
Las críticas arreciaron incluso desde las filas de su propio partido, donde muchos legisladores están asustados por la indignación pública ante una crisis “manufacturada” y, según muchos, innecesaria.
Con todo, la Casa Blanca, consciente de lo delicado de las negociaciones en el cercano Capitolio, eludió hasta el último momento cualquier triunfalismo.
Por otro lado se informa que el costo de la crisis en Washington ha resultado muy alto. Cuando el Congreso seguía negociando frenéticamente la tarde del miércoles un acuerdo de última hora, la agencia de calificación Standard & Poor’s anunciaba que el cierre administrativo del gobierno, que durante 16 días tuvo en casa sin paga a cientos de miles de funcionarios, le ha costado al país al menos 24 mil millones de dólares o un 0.6 por ciento de su crecimiento.
Así también, la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca llamó ayer a los funcionarios estadunidenses a prepararse para volver a sus puestos de trabajo este mismo jueves, después del acuerdo aprobado en el Congreso.

468 ad