Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Jorge Camacho Peñaloza

¿Dónde te agarró el temblor?

No vaciléis nunca de tenderle una mano a quien pida ser ayudado. Arturo Graf.

La fragilidad que nos hace sentir y el miedo que genera un sismo como el del martes pasado y las subsiguientes réplicas nos hace pensar y quedarnos en el momento, dónde te agarró el temblor es la pregunta que más nos hacemos los unos y los otros, la anécdota se convierte en el tema, pretexto para la conversación saliendo a relucir las más diversas historias de cada quien según la posición y el lugar en el que nos encontrábamos a la hora del temblor, lo malo es que todo eso nos   impide algo verdaderamente importante y crucial: pensar como comunidad.
En lugar de que se detone un proceso social de ayuda, asistencia y colaboración, se desatan las historias personales, de los desastres y ahora de las diferentes cifras de la magnitud del temblor; en lugar de que se detone un proceso de movilización social de recolección de víveres, medicinas, dinero, ayuda directa y medios de sobrevivencia como catres, cobertores y agua, se desata la competencia por los fondos gubernamentales como el Fonden, o Fondo de Desastres Naturales; en lugar de desatarse un movimiento de engranaje social que garantice la continuidad de la educación, la salud, cada quien sigue en lo suyo, quienes sólo se quedaron son el puto susto y quienes les dejó la desgracia de una vivienda destrozada.
El sismo del pasado martes que aparentemente no dejó ninguna desgracia humana que lamentar, si nos deja algunas lecciones de respuesta, movilización y organización social que lamentar; no podemos conformarnos con que afortunadamente no hubo víctimas, no podemos quedarnos sin hacer nada como sociedad ante la desgracia y tristeza de los guerrerenses que perdieron su vivienda, es tan lamentable que miles de guerrerenses hayan resultado con sus viviendas seriamente afectadas o perdido en su totalidad, como el hecho de que, como sociedad, no dispongamos de un sistema social de movilización y ayuda para hacer frente entre todos a la desgracia de una parte de nuestro ser como sociedad, de quienes forman parte de nuestro ser social.
La lección del sismo del martes pasado es que no hemos aprendido bien la lección del terremoto del 19 de septiembre de 1985 en el que se perdieron miles de vidas sobre todo en la ciudad de México en donde se cayeron cientos de edificios completos y cuando la sociedad ante la incapacidad de las autoridades con sus propias manos, organización y movilización iniciaron el rescate y la asistencia de quienes resultaron más afectados.
La lección es para todos, ahí están las fuerzas vivas, esa fuerza poderosa que se arrogan la representación de la sociedad que son los partidos políticos, dónde están esas organizaciones de la sociedad civil, de profesionistas, de empresarios, de comerciantes, de transportistas, de productores; dónde están los planes y la cultura de la protección civil.
A estas alturas del partido, en pleno siglo XXI, año 2012, urge que cambiemos nuestra perspectiva como sociedad. La política nos apasiona, genera consensos y disensos, pero ante un problema como el de los efectos desastrosos de un sismo de alta magnitud como el del martes pasado, la política si bien interviene y tiene su responsabilidad, ésta no debe circunscribirse a la política de gobierno sino a la política que se hace en la sociedad, es decir a la movilización y suma de esfuerzos de la sociedad que en muchos casos puede ser más poderosa y eficiente que la política de gobierno.
Esa es la política que queremos empezar a proponer, promover y desplegar a lo largo y ancho de nuestro estado, la que se hace más que con el gobierno, con la sociedad, organizarnos con la sociedad, definir metas, tareas, objetivos, responsabilidades, puntos de encuentro, no dejárselo todo a las autoridades, que no son del todo eficientes, honestas y genuinamente interesadas en asistir a la sociedad en desgracia.
En lugar de preguntarnos en dónde te agarró el temblor, preguntémonos en dónde, cómo y cuándo puedo ayudar a mis hermanos en desgracia, en lugar de competir y esperar a que lleguen los recursos del Fonden, incentivar el espíritu de ayuda entre nosotros, la nobleza de apoyar, la responsabilidad social, valores de la genuina política que tiene como centro los problemas de la sociedad y no las ambiciones y farándulas de los politiquillos por candidaturas o puestos burocráticos.
Vuela vuela palomita: Y ve y dile a nuestros hermanos de la Costa Chica que allá vamos a ir a empezar la campaña a proponer construir no sólo sus casas dañadas por el maldito sismo del martes, sino la construcción del Guerrero del mañana, más solidario, cooperativo y hermano entre sus habitantes.

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