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Atemorizan a refugiados en el CIA de que o lo abandonan o no los ayudarán a trasladarse

*Ni empleados de Protección Civil ni militares saben con exactitud cuándo serán  llevados los damnificados al albergue del CICI Renacimiento. Tampoco los afectados saben qué pasará con ellos

Mariana Labastida

Después de más de un mes en el albergue del Centro Internacional Acapulco (CIA), Juana y su familia decidieron dejar el lugar; sintieron como una advertencia que si no lo hacían de inmediato no les ayudarían para trasladarse otro día. No tienen casa, así que rentaron un local en el mercado de Llano Largo, por la colonia Miramar, donde estarán viviendo las seis personas en un área de tres por seis metros.
En el CIA ni empleados de Protección Civil ni militares sabe con exactitud cuándo serán  llevados los damnificados al albergue del CICI; tampoco los refugiados saben qué pasará con ellos. Algunos, como doña Norma, continuará, dijo, para donde la lleven con su hija. Ambas llegaron al Centro Acapulco luego de que cerraron el albergue del Forum Mundo Imperial donde estaban.
Doce colchonetas, cuatro despensas, dos cajas de producto para limpieza y tres bolsas de plástico son las pertenencias de Juana y su familia, sus dos hijos, su nuera, su nieto y una prima que vive con ella. Su esposo no está en la mudanza, es el único de los tres hombres que tiene trabajo.
“Adiós miau, miau” gritan un grupo de niños para despedir a Paco, el hijo menor de doña Juana, que tiene 23 años pero lo recuerdan como un hombre tranquilo, alegre y amable que se ganó el cariño de todos los niños y jóvenes, por eso esperaron al pie de la camioneta en la que se iba hasta que arrancó para decirle no adiós sino hasta luego desde la rampa afuera del salón Teotihuacán.
Salen del albergue del CIA a bordó de una camioneta de redilas utilizada para el acarreo de cimbra, así se lee en letras azules a los costados de la misma, dentro de la cabina va doña Juana y su prima, atrás el resto de la familia, con Luz y su hija, otra familia que regresa a casa y un trabajador de Protección Civil que las acompaña para que se instalen.
La ubicación de la “casa” sorprende al conductor de la camioneta, le habían dicho que vivían en Ampliación Llano Largo, sin embargo le pidieron que los llevaran al mercado, frente a donde estaba la Policía Montada, ahí rentaron un local para habilitarlo como vivienda en lo que consiguen otro sitio.
Juana Cruz Higuera explicó que ellos vivían en una casa rentada que se inundó, el propietario les pidió la vivienda que no es totalmente de concreto y que sacara las pocas pertenencias que tenía, por lo que se quedó sin un lugar donde vivir.
“Yo le dije a la licenciada que no tenía a dónde irme, a mi me dijeron, si no se va ahorita entonces ya no va a haber transporte, quién le lleve sus cosas allá, los militares se van de hoy a mañana y los judiciales van a venir”, dijo doña Juana con un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos.
Dijo que lo único que “yo peleaba era que me dieran tiempo de encontrar una casa y ya no me dieron tiempo”. En el local donde vivirá tendrá que pagar una renta de 250 pesos por el mes.
“Yo quería que me apoyaran para buscar un terrenito, una casita con condiciones para irla pagando, pero nadie me dijo que sí, sólo tengo la tarjeta de 10 mil pesos para comprar un poco de muebles”.
Su hijo, Antonio Isidor Cruz, trabaja en un autolavado, pero no se ha reportado desde el 15 de septiembre que fueron evacuados de su vivienda.
El otro hijo de Juana, Francisco (Paco) era jardinero de un hotel, pero no hay trabajo por el momento; sólo tiene la alegría con la que lo despidieron en el albergue y con la que lo recibieron en el mercado dos perros que son sus mascotas.
Luz y su hija siguen en la camioneta esperando que las lleven a su hogar, ellas fueron sacadas por policías estatales de la colonia Piedra Roja, el viernes se fue su hermana y su mamá, pero ella había salido del albergue a lavar ropa y no estuvo en la mudanza por lo que se quedó una noche más, “pues llueve más adentro que afuera pero tenemos que regresar a nuestra casa” dice doña Cutberta Valdés, madre de Luz.
La casa de Luz es un cuarto que está pegado al de su mamá y a otro en la misma línea de su hermana. Los tres son de block pero con techo de lámina de cartón, que por cierto está dañada por la lluvia y el viento. Confían en la promesa que les hicieron de darles material para reparar el techo y con eso intentar evitar incidentes como el de ayer por la mañana que encontraron una serpiente enroscada entre las tablas.
Serpiente que fue la que le dio la bienvenida de regreso a casa a Luz.
En la casa de piso de tierra viven las tres mujeres con ocho niños. Por ahora sólo la hermana de Luz trabaja por lo que será lo que ella pueda aportar con lo que comerán y rehabilitarán su hogar. La ropa que llevan es la que les dieron en el albergue.
Los niños comen tortilla con mayonesa y sardina, parte de los artículos de iban en la despensa.
Por la tarde dos personas más preparaban sus pertenencias para irse a su casa, Don Manuel va de regreso a la colonia Frontera, comentó que ya terminó de limpiar su casa de madera y va a regresar para ver si lo censan porque no fue incluido en el listado y no ha recibido apoyo para la compra de muebles.
Doña Norma es una de las más activas en el albergue ayudando a las personas mayores; ella vivía en la colonia El Mirador del Coloso, de su casa sólo quedaron “dos tablitas”, no sabe qué va a hacer porque se dedica a vender artículos que hacen en el reclusorio en la playa, “pero no hay trabajo” dijo. Ella y su hija fueron trasladadas del albergue del Forum al CIA y ahora está en espera de dónde los vayan a llevar, pero no sabe dónde ni cuándo. Tampoco los empleados del estado ni los militares dan muchos detalles del traslado de los damnificados, aunque se dijo que podría ser hoy la mudanza.
En el albergue del CIA quedaban 285 personas a las 4 de la tarde de ayer, y se buscaba transporte para diez habitantes de Coyuca de Benítez que fueron sacados de la comunidad de Pénjamo y se los trajeron a Acapulco, ahora quieren regresarse porque no saben nada de sus viviendas y según han escuchado en sus zonas ya los censaron y ellos no fueron incluidos.

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