Murió Don Beny, que fue presidente del Bar Chico durante 53 años
La noche de este miércoles a los 75 años falleció Don Beny, Benito Rodríguez García, uno de los célebres personajes de la vida del Zócalo y calles aledañas, quien por más de 50 años presidió el Bar Chico, la cantina quizá más acapulqueña del centro de la ciudad, hasta el 2 de enero del 2010, cuando se retiró de la barra y la familia subarrendó el lugar, tras 53 años de servicio a la sociedad.
Sus exequias tuvieron un carácter estrictamente familiar y no se hicieron públicas las causas del deceso, aunque no se conocía que tuviera ninguna enfermedad crónica.
Frecuentada por políticos, periodistas, porteños de rancia historia y turistas conocedores de dónde se bebe, se come y se convive mejor en Aca-pulco, el Bar Chico y Benito fueron una referencia obligada de la vida cotidiana del centro.
Nacido en Galicia, España, Benito fue hermano de un republicano, Edelmiro Rodríguez, que peleó en la Guerra Civil y que en 1939 llegó a México tras el ascenso del golpista y fascista Francisco Franco, y quien terminó radicando en Acapulco y se dedicó al apreciable oficio de esto de los bares y las cantinas.
Benito llegó después que su hermano, en 1954, a los 17 años, por el puerto de Veracruz. De ahí a Acapulco a encontrar a Edelmiro, a quien no conocía, pues nació en su ausencia. En-tonces Edelmiro no atendía el BCH, sino el ya desaparecido Bar Polanco, a un costado del viejo ayuntamiento, en el centro, que era propiedad de la fa-milia del fallecido músico Leonel Polanco, quien fuera in-tegrante de los Tres Caballeros. Luego, consiguió hacerse del local que antaño fuera casa del ex alcalde recientemente fallecido Alfonso Argudín, y donde fundó en 1957 –ya con su hermano Beny– el Bar Chico, más chico del que conocimos en sus últimos 25 años –con 10 mesas y una barra con 10 bancos– y tal vez de allí venía su nombre.
En 1973 Edelmiro, a quien los comensales llamaban Don Venancio, por su parecido con el actor Joaquín Pardavé, tuvo una operación de las caderas y dejó la responsabilidad del bar a Benito. Falleció en 1993.
Seguidor del Deportivo La Coruña, votante desde el extranjero a los socialistas en España, polemista en la barra de temas políticos, deportivos y de asuntos de la ciudad, lector ávido de la edición México de El País, en Benito los asiduos del diálogo –y del bar– siempre encontaron un interlocutor.
Deja pues, un espacio irremplazable entre los personajes del centro acapulqueño, y ninguna fotografía, pues siempre se negó a que lo captara la cámara de alguno de los fotógrafos de prensa a los que les servía sus buenos tragos. (Aurelio Peláez).




