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Francia quiere asegurarse del fin del espionaje masivo al que le sometió EU

*Obama telefonea a su homólogo francés, François Hollande, para tratar sobre las “legítimas cuestiones” a los programas de espionaje de Washington

EFE

París / Washington

Las autoridades francesas manifestaron ayer formalmente, su profundo descontento por el espionaje a que fueron sometidas las comunicaciones emitidas en el país por Estados Unidos, a los que reclamaron explicaciones precisas y, sobre todo, el fin de unas prácticas que consideran inaceptables entre aliados.
“Es inverosímil que un país amigo, que un país aliado como Estados Unidos, pueda espiar hasta ese punto tantas comunicaciones privadas, algo que no tiene justificación estratégica o de defensa nacional”, se indignó el primer ministro, Jean-Marc Ayrault.
“Estados Unidos tiene que responder y no con respuestas evasivas, sino con respuestas claras que justifiquen las razones por las que esas prácticas se llevaron a cabo y, sobre todo, creando las condiciones con transparencia para que se ponga fin”, añadió Ayrault en declaraciones a los medios franceses durante un desplazamiento oficial en Dinamarca.
Reaccionaba así a las nuevas revelaciones de Le Monde, que citando documentos de la Agencia de Seguridad Nacional de EU (NSA) sustraídos por su ex agente Edward Snowden, explicó que sólo durante 30 días, entre diciembre de 2012 y comienzos de 2013, se interceptaron 70.3 millones de comunicaciones emitidas desde Francia.
El diario, que destacó así el carácter “masivo” de ese espionaje, indicó que los principales objetivos de la NSA en Francia no se limitaban a sospechosos de tener vínculos con actividades terroristas, sino que entre ellos también había empresarios y otras personas vinculadas al mundo de los negocios, así como políticos y funcionarios.
El dispositivo consistía en la grabación automática de las conversaciones o los mensajes en cuanto se activaba un número dentro de una lista seleccionada.
Los servicios estadunidenses capturaban también SMS desde el momento en que incluían ciertas palabras clave, además de guardar el registro histórico de las conexiones de cada interlocutor sujeto a vigilancia.
Le Monde puntualizó que Francia no ha sido el país más espiado por el número de comunicaciones intervenidas por Estados Unidos, ya que en Europa Alemania y el Reino Unido le superaban. En este último caso, sin embargo, esa vigilancia se hizo con el asentimiento de las autoridades británicas.
La información provocó que el ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, convocara la misma mañana de ayer al embajador de Estados Unidos en Francia, Charles Rivkin, para que diera explicaciones al jefe de su gabinete.
El portavoz también añadió que se le pidió al embajador “una respuesta tangible en el plazo más breve a nuestra preocupación”.
Una primera ocasión para recibir esa respuesta será la entrevista, programada con anterioridad a esta nueva polémica, que se celebra este martes a primera hora en París entre Fabius y el secretario de Estado de EU, John Kerry, y que debía dedicarse “esencialmente” a la situación en Siria.
Por su parte, el presidente estadunidense, Barack Obama, telefoneó ayer su homólogo francés, François Hollande, para tratar las “legítimas cuestiones” planteadas por Francia sobre los programas de espionaje de EU, informó en un comunicado la Casa Blanca.
Según la nota, ambos mandatarios hablaron sobre las recientes revelaciones, publicadas por el diario Le Monde, acerca del exhaustivo espionaje realizado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadunidense sobre las comunicaciones originadas en Francia.

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