Acusa la Justicia chilena a 79 ex agentes de la dictadura de Pinochet
DPA / EFE
Santiago de Chile
La Justicia chilena dictó ayer la acusación final contra 79 ex agentes de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990), paso previo a su condena.
La decisión, adoptada por el juez Miguel Vázquez, apunta a los represores como responsables de detener, torturar y hacer desaparecer a los líderes del Partido Comunista chileno entre 1976 y 1977.
El proceso, conocido como “Calle Conferencia”, refiere a la desaparición y muerte de Mario Zamorano, Jorge Muñoz, Uldarico Donaire, Jaime Donato, Elisa Escobar, Lenin Díaz, Eliana Espinoza y Víctor Díaz.
Las investigaciones comenzaron recién en 1998 cuando la ex líder comunista Gladys Marín, esposa de Jorge Muñoz, presentó la primera querella criminal contra Pinochet, fallecido en 2006.
Entre los acusados figuran los entonces jefes de la otrora temida policía secreta, entre ellos su director Manuel Contreras y sus lugartenientes Pedro Espinoza y Miguel Krassnoff, todos presos por otro centenar de causas.
El abogado querellante Eduardo Contreras dijo que la resolución devuelve la confianza en la Justicia chilena, a 40 años de los crímenes.
Por otra parte, las viudas de los escoltas de Augusto Pinochet asesinados en un atentado contra el dictador el 7 de septiembre de 1986 interpusieron ayer una querella en contra del presidente del Partido Comunis-ta, diputado Guillermo Teillier
La información la entregó el abogado Raúl Meza, que representa a tres de las viudas de los escoltas que murieron en el atentado ejecutado por un miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).
Por otro lado, miles de burócratas realizaron ayer una huelga nacional en Chile, exigiendo un alza de sus salarios, en la antesala de los comicios presidenciales del 17 de noviembre.
La movilización, que incluyó marchas por calles aledañas al palacio de gobierno, paralizó el Servicio de Impuestos Internos, la Tesorería, el Servicio de Aduanas, la Dirección del Trabajo y el Ministerio Público, entre otros organismos.
El ministro del Interior, Andrés Chadwick, desechó sin embargo el sentido y la fuerza del movimiento.




