Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Inspira el baño de Frida Kahlo obra musical por su fuerza evocadora

Manuel Rocha Iturbide (Ciudad de México, 1963) se metió al mítico baño de Frida Kahlo, ese espacio minúsculo en el que de 1957 a 2004 permanecieron guardados cartas y objetos personales de la pintora y que Diego Rivera guardó tras su muerte, para crear una pieza sonora inspirada en él.

En realidad no encontró mucho, ya que la tina, utilizada como bodega, sólo albergaba algunas fotografías, sin embargo, ingresar a esta parte tan íntima de la artista permitió al músico realizar una obra electroacústica que podrá escucharse a partir del 29 de marzo en el espacio anexo de la llamada Casa Azul.

Ni Kahlo ni su obra son aspectos que actualmente lo apasionen, de hecho, le cuesta trabajo lidiar con la fama y mitología que la rodea, sin embargo, la casa le ha parecido, desde que era niño, un sitio cautivador.

Se involucró de manera creativa en este proyecto gracias a una invitación de Álvaro Hegewisch, director de la Fonoteca Nacional, como parte de su programa Residencias de Creación y Experimentación sonora, que en esta ocasión lleva a cabo en coordinación con el Museo Frida Kahlo.

El funcionario pensó que Rocha Iturbide sería el músico adecuado, no sólo por su sólida trayectoria, sino porque es hijo de Graciela Iturbide, la única fotógrafa que tuvo la oportunidad de tomar con su lente los espacios y objetos que se encontraron en 2004. Sus imágenes integran la serie El baño de Frida, muestra que ha itinerado desde 2007 y que se presentará ahora en la Casa Azul, junto con la pieza de Rocha.

Diego Rivera quiso que este baño se mantuviera cerrado 15 años después de su muerte, pero su coleccionista, Dolores Olmedo pensó que si Diego no quería abrirlo, ella tampoco lo haría. Fue su hijo Carlos Phillips, quien como director general del Comité Técnico del Fideicomiso de los Museos Diego Rivera y Frida Kahlo, decidió su apertura frente a un notario.

“Para mí fue una experiencia muy fuerte poder fotografía e interpretar sus objetos dentro del mismo baño”, comenta Iturbide, quien explica que se acercó desde el punto de vista del sufrimiento de Frida, ya que entre los objetos están sus prótesis, sus corsés e, incluso, una bata que tiene pintura y sangre.

“Realmente siento una gran admiración por esta mujer que, a pesar de todo, de su sufrimiento, pintaba”, consideró.

Los procesos creativos de Iturbide y Rocha surgen paralelamente, es decir, en ningún momento se sentaron a charlar sobre los proyectos individuales. (Agencia Reforma / Ciudad de México).

468 ad