Regresan a México tres piezas arqueológicas sacadas del país ilegalmente hace varios años
Las tres piezas arqueológicas que salieron ilegalmente de México hace varios años, y que fueron recobradas el pasado 15 de agosto, se exhiben desde ayer en el Museo Nacional de Antropología.
La muestra se titula Patrimonio recuperado y permanecerá durante un mes en la Media Luna del espacio.
Es la primera vez que el recinto de Reforma aloja una exposición de bienes recobrados, señalaron en entrevista el historiador Antonio Saborit, director del museo, y la arqueóloga Martha Carmona Macías.
Al carecer de información sobre el contexto original de las piezas —se desconoce el sitio exacto del cual fueron sustraídas-, expertos del INAH recurrieron al estudio iconográfico para investigar su procedencia.
La lápida de Tláloc pertenece a Guerrero, la escultura de serpiente corresponde a la Cuenca de México, y la estela sería de la Mixtequilla, en Veracruz, explicó Carmona Macías.
La estela, la más impactante por su tamaño e iconografía, recrea a un gobernante con atavíos de lujo: yelmo de ave, braguero, faldellín, pulseras y tobilleras: “muy a lo maya”, señala la arqueóloga.
Destacan, a su izquierda, glifos del calendario maya: son dos series de cuenta larga. En una de ellas se lee una fecha, que en el calendario gregoriano corresponde al 2 de agosto de 561 d.C.
“Son las denominadas estelas de poder que se colocan en edificios públicos. El gobernante dice: “miren quién soy”; esa fechas pudieron haber marcado un acontecimiento importante, quizá una conquista”, apunta Carmona.
“Son parte de la “historia de bronce” que decía Luis González”, complementa Saborit, “aunque en este caso, evidentemente no es bronce, pero es historia oficial”.
La otra serie calendárica no resulta legible, aparentemente por el daño que ocasionaron los saqueadores.
En cambio, la lápida de Tláloc y la cabeza de serpiente fueron parte de templos; la primera se diseñó para ser empotrada en un muro, sostenida por una espiga, por eso no presenta tallado en la parte posterior, detalla Carmona Macías.
La segunda tiene esculpida solamente la cabeza y parte del cuerpo, pues permanecía empotrada probablemente en un muro o una escalinata, a modo de remate, o como le llaman los arqueólogos: “clavo arquitectónico”.
Se efectuaron también estudios para identificar el material en que fueron fabricadas las obras: caliza en el caso de Tláloc, y andesita para la estela y la cabeza de serpiente.
Estos vestigios formaban parte de la colección del alemán de origen costarricense Leonardo Patterson, al que varios países –México, Perú y Guatemala entre ellos–, reclaman bienes culturales que abandonaron ilegalmente su territorio.
El coleccionista, quien enfrentaba un proceso judicial en España por contrabando de arte, fue absuelto el pasado martes porque la denominada “colección Patterson” no incluye obras del patrimonio histórico español. (Agencia Reforma / Ciudad de México).




