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Mueren 4 sicarios en balacera con soldados en La Ciénega, Coyuca de Catalán

Soldados del 40 Batallón de Infantería sostuvieron un nuevo enfrentamiento en las colindancias de la comunidad de La Ciénega de Abajo, Coyuca de Catalán, este miércoles al medio día, donde cuatro civiles perdieron la vida.
Según el reporte policiaco los militares nuevamente incursionaron en el pueblo tras el reporte de gente armada y en su recorrido se toparon con los pistoleros.
Los muertos eran dos jóvenes de alrededor de 20 años y dos adultos entre los 40, llevaban armas largas que quedaron en el lugar.
Los cuerpos fueron trasladados a Coyuca de Catalán por el Ministerio Público (MP) sin ser identificados. Se reportó que el Ejército decomisó cinco armas largas y una granada que fue puesta a disposición del MP federal para su investigación.
En la misma zona de la comunidad de La Ciénega de Abajo, la madrugada de este martes el Ejército sostuvo otro enfrentamiento donde decomisó dos fusiles y dos hombres que los atacaron huyeron.
En el mismo lugar se ubica Quirirícuaro, donde se reportaron 60 personas armadas que llegaron la semana pasada, mataron al comisario y levantaron a 5 personas.
En lo que va de la semana el Ejército ha reportado en Tierra Caliente tres enfrentamientos, dos en el camino de La Ciénega y otro más en La Gavia, municipio de San Miguel Totolapan, donde perdieron la vida dos sicarios. (Israel Flores / Ciudad Altamirano).

Buscaban armas cuando sometieron a cachazos a mujeres y niños en el cateo de Coyuca de Benítez

Efectivos de la Marina, el Ejército y policías ministeriales preguntaban por El armadillo a quien los vecinos no conocen, relatan. María Elida Reyes fue golpeada y ayer escupía sangre. A un niño de 12 años, uno de los encapuchados lo pisó para que no se levantara.?A otro de 16 años le dieron un culatazo en las costillas. Seis jóvenes de entre 16 y 22 años fueron maniatados y golpeados en la cancha, y se llevaron a cuatro

Daniel Velázquez

Coyuca de Benítez

Militares, marinos y policías ministeriales, que antes se llamaban policías judiciales y así los identifican los vecinos, llegaron a la colonia Fuerte Emiliano Zapata de Coyuca de Benítez la madrugada del martes, patearon puertas, golpearon a niños y mujeres y causaron destrozos dentro de las seis casas que catearon violentamente.
Detuvieron a seis jóvenes entre ellos un menor de 16 años pero dejaron en libertad a dos y se llevaron a Daniel Ruano García, Uriel Ruano García, Rey David Galeana Pastrana y a Salvador del Carmen Vázquez, quienes permanecen incomunicados.
La colonia se ubica a las afueras de Coyuca en el camino que va a Aguas Blancas, se puede llegar en una combi y después se caminan unos cien metros por una vereda para subir un cerro, ahí está la colonia que se compone de un centenar de viviendas.
La mayoría de las casas son de madera con techos de lámina de cartón, las cercas de sus viviendas están construidas con huesos de palma, cocinan en fogones y el agua la extraen de un pozo, las calles no tienen nombre ni están pavimentadas.
La colonia no tiene el servicio de energía eléctrica desde hace más de un mes.
Los militares, marinos y policías ministeriales llegaron en la madrugada “entre la 1 y 2 de la mañana” y sorprendieron a los vecinos que se encontraban dormidos, los efectivos iban uniformados y con pasamontañas.
Fueron “unos 500 soldados los que rodearon el cerro donde está la colonia”.
La campana que tienen los vecinos para convocar a la población a asambleas o como señal de alerta fue escondida para impedir que los vecinos se organizarán luego de la detención de los seis jóvenes.
Los militares, marinos y policías ministeriales catearon seis casas y detuvieron a seis jóvenes de entre 16 y 22 años, cada uno de los jóvenes fue maniatado por tres uniformados encapuchados, los esposaron y los llevaron a la cancha donde los golpearon.
Sus familiares relataron que a los detenidos les dieron manotazos en la nuca, puñetazos en las costillas y en el estómago, les jalaron el cabello y los tiraron al suelo.
Entre los detenidos estaba un menor de 16 años que fue llevado a la cancha y golpeado pero fue liberado, otro de los detenidos fue Salvador Mayo Ríos de 18 años, a quien horas más tarde soltaron en la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo.
Mayo Ríos contó que fue llevado con sus vecinos Daniel Ruano, Uriel Ruano, Rey David Galeana y Salvador del Carmen pero en la gasolinera que está a la salida de la cabecera municipal de Coyuca, rumbo a Acapulco, el comando que los detuvo se regresó porque recibió una llamada telefónica en la que le reportaron los nombres de los detenidos y de él dijeron que se habían equivocado y lo dejaron sobre la carretera federal, descalzo y sin playera tuvo que caminar unos dos kilómetros para regresar a su colonia.
Algunas de las casas de donde sacaron a los jóvenes la madrugada del martes ayer estaban solas, los familiares salieron a buscarlos en las dependencias de gobierno.
Los vecinos están temerosos por lo que sucedió en la colonia y pidieron que las fotos donde se distinguen los rostros de quienes platicaron sobre los destrozos no se publiquen.

El cateo

La madrugada del martes los policías ministeriales encabezaron la irrupción, llegaron armados y encapuchados, abrieron las puertas a patadas y encañonaron a mujeres y niños, no mostraron ninguna orden de cateo ni de aprehensión, una mujer chaparra y robusta con una lista en mano preguntaba por los detenidos.
Al momento de patear las puertas gritaban “fuerza armada de México cateo” y rodeaban la casa.
Con violencia verbal y física sometieron a quienes estaban en las casas, “tírate al suelo cabrón”.
“Decían que entregaran las armas porque si no se iban a llevar a las mujeres y que todo iba a valer madre”, dijo uno de los vecinos.
En las casas de donde sacaron a los jóvenes, a sus familiares les dijeron que se quedaran en el suelo y se levantaran después de media hora.
Los vecinos contaron que los militares rodearon el cerro donde está la colonia, los ministeriales entraron a las casas y cuando habían detenido a los seis jóvenes ingresaron camionetas de las diferentes corporaciones.
Los ministeriales que entraron a las casas preguntaron “¿dónde están las armas?” y por un hombre apodado el armadillo que los vecinos dijeron que no conocen.
“A los niños les decían ‘córrele para que entregues las armas de tu papá, tu sabes donde están las armas’”, dijo una vecina.
Pero de las casas que catearon los uniformados no sacaron armas, sólo se llevaron a los detenidos, coincidieron los vecinos.
Relataron que a raíz de la inseguridad entre abril y junio de este año organizaron guardias comunitarias pero debido a que los soldados y la Policía Ministerial constantemente ingresaban a la colonia, las disolvieron.
Dijeron que no esperaban que el Ejército fuera a detener a los jóvenes porque “se supone que ellos son más confiables”.
Durante el cateo violento lastimaron a mujeres y niños. La vecina María Elida Reyes Ruano fue golpeada en el costado derecho con la cacha de una pistola y “apenas hace dos meses” la operaron de la vesícula y ayer escupía sangre, por lo que suponen que el golpe que recibió le lastimó la operación.
A la señora Bernardina Ruano García un uniformado le pisó la cara con su bota para que no levantara el rostro del piso, en donde la tenía tirada y sometida, pero a pesar de eso la encañonó con una pistola, mientras a su nuera que tiene un bebé de tres días de nacido la obligaron a tirarse al piso.
A un niño de 12 años, uno de los uniformados encapuchados lo pisó del costado derecho para que no se levantara del suelo.
A otro menor de 16 años le dieron un culatazo en las costillas.
A las mujeres que tienen bebés de brazos las obligaron a tirarse al piso junto a sus hijos.
Los vecinos de las casas?que catearon los uniformados contaron que obligaron a las mujeres a abrir los cajones donde guardan la ropa íntima y todas sus pertenencias, también en las camas y en cajones para buscar armas “pero no encontraron nada”.
“No hay comodidades que sobrepasen lo que ganamos con nuestro trabajo”, dijo uno de los agraviados.
Los vecinos dijeron que no pudieron identificar los uniformes de quienes los golpearon porque les echaban la luz a la cara con las lámparas que llevaban para encandilarlos y luego someterlos.
A los detenidos les quitaron los teléfonos celulares.

Se niega la Procuraduría a recibir la denuncia de familiares

Familiares de cuatro jóvenes detenidos y torturados por hombres armados, vestidos de negro y encapuchados, que llegaron con soldados y policías ministeriales a la colonia Fuerte Emiliano Zapata de Coyuca de Benítez hace tres días, exigieron su presentación con vida y su liberación inmediata.
En Chilpancingo, en una conferencia de prensa en la Red Guerrerense de Derechos Humanos (Redgro), una madre, esposas y hermanas de las cuatro víctimas de entre 20 y 30 años de edad ratificaron que unos 300 soldados y policías rodearon la colonia desde los cerros a la una de la madrugada, en una operación donde golpearon a mujeres y niños mientras exigían la entrega de “las armas”.
El dirigente de la Organización Popular de Productores de la Costa Grande, Luis Olivares Enríquez, dijo que el problema puede ser un conflicto con el anterior dueño del terreno que ahora ocupa la colonia Fuerte Emiliano Zapata que se creó con familias desplazadas de distintas comunidades hace 13 años, por la represión tras la aparición del Ejercito Popular Revolucionario (EPR).
Recordó que para pagar el terreno se acordó con un alcalde del PRD destinar el financiamiento de una obra pública, a cambio los vecinos construyeron la obra con materiales de la región y pusieron la mano de obra, pero el dueño quiso más dinero y mientras transcurría el juicio en el Tribunal Unitario Agrario vendió de nueva cuenta los terrenos, pero en dos años la sentencia salió favorable a los vecinos de la colonia, porque tiene los comprobantes de los depósitos de pago.
Sin embargo, los segundos compradores, que fueron unos ganaderos, pasaban continuamente cortando cartucho y amenazando y la población que se organizó para montar guardias por la noche y planeaba la creación de una Policía Comunitaria.
Dijo que tenían una escopeta de un tiro y armas calibre 22 para hacer las guardias, “no es delito portar armas si nos estamos defendiendo, nuestro lema es construir y defender, no dejar que nos pisoteen”.
Agregó que el gobierno puede tildar de revolucionaria a la OPPCG, pero en los domicilios no encontraron armas y el Ejército no tiene atribuciones irrumpir de forma violenta a una comunidad a altas horas de la noche.
Adelantó que podría haber otro desaparecido porque días antes de la intromisión de militares, policías y del grupo armado, agentes ministeriales estuvieron en la colonia preguntando por cinco vecinos que dijeron que serían beneficiados del Fondo Nacional de Desastres (Fonden).
María Elidia Reyes Ruano, hermana de Daniel y Uriel de 20 y 12 años de edad, informó que los  cuatro desparecidos se dedican a la construcción de tabicón pero por la contingencia toda la familia se había incorporado al programa de Empleo Temporal.
Recordó que a la 1 de la madrugada comenzaron a llegar camionetas de la Policía Ministerial y soldados de la Marina Armada de México. En la colonia no hay luz desde la tormenta Manuel.
Entraron a la fuerza a su casa y uno de los hombres armados tiró al suelo a su mamá y la amenazó con una pistola en la cabeza, cuando ella les preguntaba por qué se llevaban a sus hijos.
Informó que se llevaron a tres de sus hermanos a la fuerza y junto a otros, los golpearon por unos 15 minutos en la cancha que se encuentra en el centro de la colonia. A uno que está enfermo de un pie lo soltaron en la carretera, en la gasolinera con rumbo a Acapulco.
Entre golpes sacaron a seis pero sólo se llevaron a cuatro que los militares ya tenían identificados. Mientras los golpeaban en la cancha dos soldados se pusieron en las puertas de su casa para evitar que la familia saliera.
La esposa de Uriel Reyes Ruano, Jenifer Loaeza Romero dijo que a militares y policías no les importó que su hijo de dos años estuviera llorando, a ella le exigían saber dónde estaba su esposo y voltearon camas, deshicieron almohadas, tiraron todos los trastes en busca de armas.
La esposa de Salvador del Carmen Vázques, Margarita, denunció que en su incursión los encapuchados golpearon a sus hijos de 10, 11 y 13 años de edad.
Cuando clareó el día, Elidia acudió a la agencia del MP de Coyuca pero no  le aceptaron su denuncia, y de regreso a la localidad encontraron un documento, que al parecer se le cayó al comando que irrmpió en la colonia, ahí se explicaba el modo de la operación.
En el papel, sin membretes, estaba un nombre, y al parecer había varios más, y adelante las características físicas de uno de sus detenidos, de su pelo, complexión, forma de vestir, y decía “arma”.
El mismo día, familiares y vecinos se trasladaron a la Fiscalía Regional de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) en Acapulco, pero no se encontraba el responsable del área y personal a cargo les dijo que volvieran a las 8 de la noche para hacer la denuncia.
Acudieron a la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos para presentar una queja y por la noche en las instalaciones de la PGJE les dijeron que no podían recibir su caso, pero que habría un agente del MP en Coyuca para recibir su denuncia las 24 horas del día.  En Coyuca el encargado del MP les dijo que no tenía secretaria, que volvieran el miércoles.
Ante la falta de disposición para recibirles la denuncia, ayer se trasladaron a Chilpancingo a hacer la denuncia pública mientras la PGJE ofreció recibir la demanda por la tarde, y enviarla después a Coyuca de Benítez. (Lourdes Chávez / Chilpancingo).

Militares golpean y privan de su libertad durante
tres horas a una mujer de la UPOEG, denuncia

El soldado que se identificó como Ezequiel Domínguez la sometió subiéndosele encima cuando la llevaba en un automóvil militar, “me revienta el labio del golpe que me dio y me dijo ‘te dije que no te comuniques’”, relata Jazmín Guadalupe Juárez. Exigen la intervención de la Semujer y la Codehum, a donde puso una denuncia

Mariana Labastida

Xaltianguis

La policía ciudadana del Sistema de Seguridad Ciudadano (SSC) de Marquelia, Jazmín Guadalupe Juárez Rodríguez denunció que un militar que se identificó como el subteniente de Infantería Ezequiel Domínguez Peña la golpeó y la privó de su libertad durante más de tres horas sin motivo, cuando investigaba con un compañero suyo la denuncia de un secuestro.
“No fue una detención del Ejército, esto fue un levantón porque en ningún momento el Ejército tenía un retén, esto fue un secuestro porque me sacaron de Marquelia”, enfatizó.
Las mujeres policías de Xaltianguis reprobaron la agresión a su compañera, le dieron su apoyo y exigieron a la Secretaría de la Mujer (Semujer) y a la Comisión Estatal de Defensa de los Derechos Humanos (Codehum) que intenvengan para que no se repita un hecho similar.
En asamblea del SSC de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), en Xaltianguis, Jazmín Guadalupe acompañada del policía ciudadano, Jaime Silva Sánchez, denunció la agresión que sufrió el pasado lunes.
Relató que ambos policías ciudadanos iban a bordo de una camioneta con la comisión de investigar una denuncia de secuestro, iban en dirección a La Bocana donde se dieron cuenta que había un convoy militar con las luces apagadas, se detuvieron al ver los vehículos y los militares rodearon la camioneta.
Los soldados preguntaron si traían armas, las cuales les quitaron, los bajaron de la camioneta para revisarlos, les solicitaron sus credenciales. Preguntaron si tenían permiso para portar las armas y respondieron que no, que estaban bajo el resguardo del pueblo y un militar les dijo que lo acompañaran.
Jazmín se negó a entregar el radio de comunicación que llevaba, “yo le dije que el radio no se lo podía entregar porque es mi medio de comunicación”.
A Jaime lo subieron en la parte trasera de una camioneta mientras que a Jazmín la rodearon ocho soldados, así lo informó por el radio a la comandancia, entonces un oficial dijo “quítale el radio porque está avisando que los estamos deteniendo”, relató.
Agregó que primero la subieron a la camioneta de los policías y después la bajaron para subirla a la camioneta del militar al mando, “me bajo de la camioneta y me toma del brazo un soldado, le manifiesto no me toques y me dice ‘no te estoy tocando’ y me jala del brazo y casi me mete a empujones a la camioneta doble cabina” de la cual cerraron las ventanas y pusieron los seguros.
Dentro de la camioneta, Jazmín informó por la radio que la llevaban a Acapulco, pues eso le había dicho el oficial que se molestó cuando reportó su destino y “me tiró el primer manotazo a la radio y me dijo ‘te estoy diciendo que no hables’”.
Se volvió a comunicar a su comandancia cuando en lugar de ir dirección a Acapulco vio que iban entrando a Marquelia, ahí nuevamente el oficial le exigió que le entregara el radio, a lo que le respondió que se lo daría cuando estuvieran en la base de la Policía Ciudadana, “él iba todo el tiempo volteando al asiento hacia atrás esperando que yo soltara tantito el radio para tirarme el manotazo, me vuelve a tirar el manotazo y me rosa la cara, me revienta el labio del golpe que me dio y me dijo te dije que no te comuniques”.
Pasando el puente a Marquelia el oficial “aventó todo el cuerpo sobre mí poniendo su rodilla en mi pierna y recargándose todo, me apretó la cara, el brazo me lo jaló porque yo enconché el radio y me jaloneó, y me dijo ‘te dije por última vez que no te estés comunicando que no quiero problemas’, logró arrebatármelo (el radio) y el último empujón me lo dio en la cara”. Entonces el soldado escuchó lo que se decía en la radio.
Mencionó que otra vez los soldados cambiaron su rumbo “nuevamente volvieron agarrar camino a Acapulco”, sin embargo minutos después el oficial dio la orden de retornar rumbo a Campanillas y finalmente los llevaron a Playa Ventura, iban tres tanquetas, cuatro Jeeps y tres camionetas.
En Playa Ventura les dijeron que estaban liberados, Jazmín pidió que le regresaran sus credenciales, una lámpara que bajaron de la camioneta de los policías ciudadanos y el radio que le arrebataron, de éste último le dijeron que se había extraviado, que se lo darían después, pero nunca les dijeron el motivo por el que se los llevaron detenidos.
Dijo que decidieron seguir a los militares para recuperar el radio, y al alcanzarlos en Campanilla, “me bajo de la camioneta y todos cortan cartucho, no se veía nada todo estaba oscuro, levanto una mano y le digo quiero mi radio por favor y me dicen no avances, no camines”, le dijeron que estaba perdido pero media hora después se lo entregaron, pero el aparato quedó sin servicio.
En un pedazo de papel el militar escribió su nombre y cargo, “Ezequiel Domínguez Peña, subteniente de Infantería, quien llevaba los cien elementos que estaban ahí”.
Jazmín dijo que el Ejército debe de perseguir a los delincuentes no a los policías ciudadanos que trabajan “defendiendo al pueblo”.
Informó que ella es del Distrito Federal pero sus hijos son guerrerenses y que por ellos y por la gente de Guerrero es que está peleando por justicia, “no vamos a permitir que humillen y pisen al pueblo”, dijo que es ama de casa y policía las 24 horas del día.
La policía ciudadana puso una queja en la oficina de la Codehum de Ometepec, donde relató lo que pasó de las 8 de la noche que se detuvieron ante los militares a las 11 de la noche que los liberaron.
“¿Por qué hostigar al Sistema de Seguridad y Justicia Ciudadana cuando estamos dando el todo por el todo? Cuando sabemos que la tranquilidad y seguridad solo lo puede dar el pueblo y es lamentable que estos acontecimientos se estén dando a través del gobierno federal y no buscando la solución para aquellas familias atemorizadas por secuestro y extorsiones”, preguntó el compañero policía de Jazmín, Jaime Silva.
La segunda comandante de las mujeres policías ciudadanas de Xaltianguis, Brenda Castillo Hipólito dijo que reprueban la acción de los militares y recordó que ellas no son “guerrilleras” ni están peleando contra el gobierno, sino que buscan la tranquilidad de sus comunidades, por lo que convocó a las autoridades militares a “que nos unamos, coordinemos, que no nos maltraten, no nos hostiguen, no somos delincuentes”.
Uno de los coordinadores de la UPOEG, Gonzalo Torres enfatizó que el SSC ha logrado reestablecer la actividad social de las comunidades, la que no podieron hacer los tres niveles de gobierno y recalcó que “bajo ninguna circunstancia vamos aceptar el hecho tan reprobable que cometieron estos militares allá en el municipio de Marquelia al haber golpeado a una compañera nuestra”.
Gonzalo Torres consideró que la acción es “una provocación deliberada por parte de la institución”, de la que dijo no están en contra.
Jazmín y Jaime fueron recibidos en la comandancia de Xaltianguis donde los esperaban policías ciudadanas de esa comunidad y de Tierra Colorada con banderas blancas y pancartas: “las mujeres damos el corazón en la lucha, si lastimas a una, lastimas a muchas”, “las mujeres no somos vulnerables, somos admirables”, “prevención del delito desde el hogar”, “Guerrero escucha, la mujer siempre ha estado en la lucha”, “gobierno no me hostigues, naciste de una mujer por eso te pido respeto para este ser”.

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