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Sin considerar posibles inundaciones por lluvias se hacen las obras del Macrotúnel

*De acuerdo con una copia de la MIA, la empresa ICA, que ejecuta los trabajos, hará un dique con material extraído de la excavación a partir de la autopista a Metlapil al ejido de Llano Largo, lo que impedirá el flujo del agua del río de La Sabana a la laguna de Tres Palos

Karla Galarce Sosa

La construcción del Macrotúnel o Escénica Alterna, que promueve el gobierno estatal, se desarrolla con documentos que no consideran inundaciones, como las que provocó la tormenta tropical Manuel, además de que tampoco se considera que la autopista de cuota Metlapil o Viaducto Diamante genera un dique que impide la circulación del agua del río de La Sabana a la laguna de Tres Palos, como lo informó la CAPASEG días después del 15 de septiembre, cuando la lluvia inundó la zona Diamante y parte de la zona suburbana.
De acuerdo con una copia de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) –aprobada por la delegación de la Semarnat el año pasado en poder de El Sur– la empresa ICA hará un dique de cuatro metros de altura con el material que extraiga de la excavación del subsuelo al Parque Nacional El Veladero, cuya longitud superará los 3 kilómetros de extensión y poco más de 5 a partir de la autopista Metlapil al ejido Llano Largo, por lo que formará una barrera perpendicular a la autopista de cuota, delimitando con ello la zona habitacional construida en terrenos inundables y que antes fueron parte de la laguna de Tres Palos, que también formaron parte del canal meándrico de la laguna Negra de Puerto Marqués y, parte del río de La Sabana.
En el apartado “Descripción del proyecto” del documento de 44 páginas, se incluye un resumen ejecutivo del mismo, en el cual se detalla que se pretende construir una vialidad desde la zona de Icacos hasta la autopista México-Acapulco, en su tramo Metlapil viaducto Diamante, con una longitud de 8.239 kilómetros y una superficie de 65 hectáreas, mismo que incluirá cuatro distribuidores viales: uno en Joyas de Brisamar, otro ubicado en la carretera Cayaco-Puerto Marqués, un tercero en Llano Largo y un cuarto el corazón de la zona Diamante.
Se contempla también la realización de trabajos de terracerías, “drenaje menor, obras inducidas, viaductos, puentes, pasos vehiculares, señalamiento, obras complementarias y trabajos diversos”.
“En función de las condiciones en el sitio y tomando en cuenta el tránsito de diseño esperado e inducido para el proyecto”, indica el texto, se hará un terraplén de 4 metros de altura con enrocamiento construido con materiales producto de la excavación del túnel que incluirá diversas capas de base y carpeta asfáltica que van de los 15 a los 30 centímetros de espesor, sobre el terraplén.
El proyecto iniciará en el kilómetro 99+88.915 con un distribuidor vial sobre la avenida Escénica, a la altura de la gasolinera, cuya longitud será de 456 metros y que se hará con base en estructuras y puentes, y que generarán la conexión al portal de entrada para continuar “hasta los terrenos del antiguo Club Britania”. A partir de allí, se unirá en el kilómetro 100+320 que es donde se ubicará la entrada del túnel en Llano Largo.
Se describe que del túnel, que se comunicaría en línea recta sin distribuidor interior hasta el encadenamiento kilómetro 103+600.00 que es donde se ubicaría el portal de salida de la parte de Llano Largo, se conectará con una caseta de cobro y un segundo distribuidor vial en el encadenamiento 104+600 y tendrá una longitud de 1.412 kilómetros sobre la carreta Cayaco-Puerto Marqués.
La descripción detalla que la vialidad continuará hasta el entronque de Llano Largo, “en el encadenamiento 106+960 de 1.681 kilómetros, que se enlazará con la autopista México-Acapulco Diamante, a través del cuarto entronque, con una distancia de 1.410 kilómetros y los encadenamientos del 108+120, punto donde el proyecto propuesto concluye en la primera etapa, con una longitud de 8.239 kilómetros por 60 metros de ancho de derecho de vía total, consistente en base a tramos de carretera en dos carriles por sentido de construcción”.
En el apartado identificado como “Descripción y evaluación de los impactos ambientales, acumulativos y residuales del Sistema Ambiental Regional (SAR)”, se abunda que ante las obras provisionales, los cortes, excavaciones, construcción de terraplenes, del drenaje, y otras obras, habrá una modificación del patrón de escorrentías, aislamiento de hábitat de fauna, pérdida de suelos y una inminente “alteración del paisaje”.
En el primer término de la resolución se asienta que con la expedición de ese documento, “no obligará en forma alguna a las autoridades locales a expedir las autorizaciones que les correspondan en el ámbito de sus respectivas competencias”.
El segundo término se estableció una vigencia de dos años para las etapas de preparación del sitio y construcción, así como 25 años para la operación y mantenimiento del proyecto, comenzando a partir de la firma de la recepción de ese documento.
Asimismo, la Semarnat se deslinda de la expedición de permisos por inicio de obras y desconoce o valida la legítima propiedad o tenencia de la tierra. “Ésta autorización no ampara el cambio de uso de suelo en los terrenos forestales”, aclara la Semarnat en el octavo término.
Las condicionantes que la dependencia federal resolvió para aprobar la MIA, incluyen programas de rescate de flora y fauna silvestres, un programa de reforestación para una superficie de 88 hectáreas como mínimo –equivalente a 2.1 con respecto al área en construcción que se pretende desarrollar–, y que cuente con obras permanentes de construcción, así como un programa de protección de suelos; en caso de verificar la presencia de poblaciones de flora y fauna endémicos, se deberá implementar un programa de rescate y manejo que esté avalado por algún centro e investigación superior de prestigio que considere las medidas y acciones de protección y conservación.
Además determinó que en un plazo no mayor a tres meses, se deberá realizar un estudio técnico y establecer un modelo de simulación, en el que se pruebe que “el diseño de la vialidad no modificará el flujo hidrológico de la zona de humedales de Llano Largo, con el fin de evitar la fragmentación de hábitat de especies de flora y fauna, y la posible inundación de la zona, con la cual deberá contener alternativas que permitan mitigar la ocurrencia de la afectación al flujo hidrológico”.
El gobernador Ángel Aguirre Rivero y el empresario Carlos Slim Helú encabezaron el arranque de la construcción del Macrotúnel el 6 de agosto pasado en Llano Largo, donde ejidatarios de Cumbres de Llano Largo e Icacos impidieron por unos días la obra porque no les habían dado el pago correspondientes por sus tierras.
En el 16 término de la resolución, la Semarnat puntualiza que “podrá evaluar nuevamente la MIA, modalidad regional, la información adicional o solicitar mayor información de considerarlo necesario, con el fin de modificar la autorización otorgada, suspenderla, anularla, nulificarla y revocarla, si estuviera en riesgo el equilibrio ecológico o se produjeran afectaciones negativas imprevistas en el ambiente”.
Se indica que no hubo “ningún tipo de solicitud de consulta pública, reunión de información, quejas, denuncias o manifestación alguna por parte de algún miembro de la sociedad, dependencia de gobierno u otro organismo no gubernamental referente al proyecto”, a pesar de que publicó en su Gaceta ecológica del 2 al 8 de febrero de 2012.
Se aclara que la delegación, antes de formular la resolución, pidió opinión a siete instancias gubernamentales, incluido el Ayuntamiento de Acapulco, a la Semaren (homóloga de la Semarnat a nivel estatal), al director del Parque Nacional El Veladero, a la CNA y direcciones de la Semarnat a nivel central, mediante oficios expedidos en diciembre de 2011.
El documento fue expedido el 7 de mayo de 2012 y firmado por el entonces delegado Daniel Vega Villanueva.

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