Aprovechan familias mexicanas la visita del Papa como medio de esparcimiento
Agencia Reforma
León
No fue necesario acudir a un parque para divertirse este domingo.
Miles de creyentes católicos de toda la República no sólo asistieron a Guanajuato a conocer a Benedicto XVI, sino que aprovecharon para divertirse.
Danzantes de todo el país amenizaron haciendo temblar el pavimento en los alrededores del Colegio Miraflores.
Cientos de familias organizaron picnics en las banquetas. No les importó la intensidad del sol y las horas que había que esperar para poder ver al pontífice sólo un par de segundos.
La visita papal se convirtió en un juego para algunos niños, quienes se divirtieron inventando porras para el prelado, que salió de su recinto temporal en tres ocasiones.
“Por favor, déjeme pasar”, rogó una niña a un guardia de seguridad, “por favor, quiero verlo de cerca”.
Desde las 5 los católicos comenzaron a llenar las calles y a organizar una última fiesta en honor a Benedicto XVI. Con tal de ver al Papa, algunos creyentes subieron a los árboles y a estructuras metálicas de los medios de comunicación.
Benedicto XVI rompe el protocolo
El papa Benedicto XVI sorprendió ayer a miles de personas que lo esperaban frente al Colegio Miraflores de la ciudad de León, donde se hospeda, al salir a saludarlos en medio de una serenata de mariachis
El sumo pontífice fue homenajeado con canciones como El son de la negra, Cielito lindo, El jarabe tapatío, El Rey y México lindo, que sus seguidores corearon a viva voz haciendo retumbar las calles aledañas al centro académico
A su salida, emocionado, el máximo jerarca de la Iglesia católica hizo que la gente gritara de alegría al ponerse un sombrero de charro color blanco
“Nunca había sido recibido con tanto entusiasmo. Ahora puedo decir que México va a permanecer siempre en mi corazón. Puedo decir que desde muchos años mi oración está dirigida a México y hoy más, mucho más”, señaló en un breve mensaje que fue traducido por el nuncio apostólico Christophe Pierre.
“Ahora sé porque Juan Pablo II se decía que era un Papa mexicano”, dijo.




