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Denuncian detenidos de Coyuca de Benítez que fueron torturados para acusar a Luis Olivares

*Declaran en el Juzgado Séptimo Penal que fueron golpeados, les dieron toques eléctricos en los genitales, les colocaron bolsas de plástico en la cara y los amenazaron con matarlos si no firmaban su declaración ministerial. Los policías ministeriales les pidieron que le echaran la culpa a “su líder”, y “les reducirán su condena, les ayudaremos”, relatan

Carlos Moreno A.

Los cinco hombres detenidos en Coyuca de Benítez el 29 de octubre  acusados del asesinato del líder de la Liga Agraria Revolucionaria del Sur Emiliano Zapata (LARSEZ), Raymundo Velázquez Flores y dos de sus acompañantes, presentaron su declaración preparatoria en el Juzgado Séptimo Penal, donde negaron que cometieron el homicidio y denunciaron haber sido torturados por la Policía Ministerial para firmar su declaración ministerial.
Los acusados no ratificaron la declaración ministerial y las acusaciones que se les imputan, mientras que su abogado defensor, Alejandro Ramos Gallegos del Centro de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón de Chilapa solicitó una ampliación del término constitucional para presentar las pruebas de inocencia, el cual vence el domingo.
Los detenidos son Salvador del Carmen Vázquez de 30 años, David Galeana Pastrana de 20, Daniel y Uriel Ruano García de 22 y 23 años respectivamente, quienes fueron detenidos juntos y el quinto, Gabino García Avilés de 28 años quien fue aprehendido después, todos vivían en la colonia Fuerte Emiliano Zapata en Coyuca de Benítez.
Los cinco acusados están relacionados con dos averiguaciones, la TAB/COY/01/0164/2013 y TAB/COY/02/0166/2013 y presos bajo la cusa penal 198/2013-I por el delito de homicidio calificado en agravio del líder de la LARSEZ.
Los cuerpos de Raymundo Velázquez, Samuel Vargas y Miguel Ángel Solano Barrera fueron hallados el lunes 5 de agosto en el sitio conocido como El Huajal, en las afueras de Coyuca de Benítez pero según el procurador estatal, Iñaki Blanco Cabrera, fueron asesinado un día antes, el domingo 4 de agosto.
A las 2 de la tarde de ayer en el Juzgado Séptimo Penal de la primera secretaria, los cinco detenidos fueron puestos en la rejillas de presentación, uno por uno para rendir su declaración preparatoria, donde primero el secretario de acuerdos del Juzgado les leyó la declaración ministerial que presuntamente hicieron cuando estaban arraigados en Chilpancingo y aceptaban participar en el asesinato y describían cómo lo llevaron a cabo.
Los acusados se negaron a ratificar esa declaración ministerial, argumentando que fueron golpeados, torturados con toques eléctricos en los genitales, les colocaron bolsas de plástico en la cara y los amenazaron con matarlos si no firmaban esa declaración.
Uno de los acusados dijo que los policías ministeriales les insistían para firmar esa declaración y que le echaran la culpa a Luis Olivares Enríquez, “al fin ya mataron a su líder, échenle la culpa a él y les reducirán su condena, les ayudaremos”.
Gabino García manifestó que no sabía leer ni escribir y los otros cuatro acusados dijeron que sólo terminaron la primaria. Además que trabajaban sólo los fines de semana en trabajos temporales.
En sus declaraciones, los cinco coincidieron que se conocían porque vivían en la misma colonia y eran amigos desde hace unos 9 años, pero negaron cometer el asesinato.
Dijeron que sí conocían a Raymundo Velázquez pero por las reuniones que hacía en la colonia Fuerte Emiliano Zapata para ofrecer proyectos.
En el expediente se evidencia que Raymundo Velázquez tenía seis investigaciones en contra por los delitos de motín, sabotaje y una por privación ilegal de la libertad, entre ellas la averiguación TAB/BRA/SC/06/0287/2004 y TAB/BRA/1957/2002.
Samuel Vargas tenía acusaciones por fraude entre las que destaca la de  GALE/ATOY/01/0233/2013, todas constan en el expediente PGJE/UAC/DRAC/082/2013.
El primero en presentar su declaración preparatoria fue Gabino García Avilés de 28 años, entre las pruebas para acusarlo estaban dos teléfonos celulares, uno LG y otro Nokia, uno de Raymundo Velázquez y otro de Miguel Ángel Solano Barrera que se mostraron en la audiencia.
Según el procurador la pista que los llevó con los homicidas fue el rastreo de los teléfonos celulares de las víctimas y dijo que encontraron que de uno de los teléfonos se transfirió saldo a un familiar de los detenidos a las 12 horas de haber ocurrido el asesinato.
García Avilés aseguró que jamás tuvo los teléfonos celulares y que no participó en el asesinato, después se presentó Uriel Ruano García quien también negó el homicidio, de igual manera su hermano Daniel, Salvador del Carmen y David Galeana.
Los últimos cuatro acusados, en la declaración ministerial que presentaron ayer y que presuntamente se hizo cuando estuvieron arraigados, dijeron que Gabino los instó y amenazó para cometer el delito, pero en el Juzgado negaron haber hecho esa declaración.
Todos reiteraron que fueron torturados para firmar esa declaración y recordaron la forma violenta en que fueron detenidos dentro de sus casas en la colonia Fuerte Emiliano Zapata la madrugada del 29 de octubre por efectivos del Ejército y Policías Ministeriales, además de que estuvieron incomunicados durante varios días.
Una de las declaraciones ministeriales que se leyó en la audiencia fue la de García Avilés donde decía que Salvador del Carmen fue quien pasó a su casa por él y le dijo que le ayudara con un favor, “que se quería chingar a Raymundo por que había ofrecido proyectos productivos del gobierno”.
En esa declaración supuestamente Salvador ya tenía retenidos a los tres integrantes de la LARSEZ y al llegar al lugar cerca del río, “Chava(a modo expreso de la declaración) les dijo que se pusieran de pie, Dani (Daniel Ruano) iba vigilando atrás”.
“Chava y el Culli (Uriel Ruano) estaban armados con una 9 milímetros y una 38 súper. Chava mató a Samuel (Vargas) y le dijo antes ‘le dije que no anduviera con este pendejo’”, se leía en la declaración.
Después Salvador asesinó al líder de la LARSEZ pero antes la víctima le preguntó qué para quien trabajaba lo que hizo enojar a Salvador y le disparó en la cabeza, “mi función sólo fue alumbrar con una lámpara” decía la declaración ministerial de García Avilés.

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