Arturo Solís Heredia
CANAL PRIVADO
¿Un Nuevo Guerrero, o el de siempre?
Híjole, ¿a poco no les dieron ganas de chillar de gusto, se les puso chinita la piel y de gallina la carne, cuando escucharon al presidente Enrique Peña Nieto anunciar el Plan Nuevo Guerrero, con todas las obras y programas que incluirá, y toda la lana que se invertirá al respecto?
No sé a ustedes, pero a mí sí. Y es que de plano hay que tener de atole blanco la sangre y de piedra el corazón, para no emocionarse y saltar de gusto ante semejante y sorpresiva lista de deseos cumplidos (presuntamente a punto de cumplir, debo precisar), tan largamente esperados y demandados por los guerrerenses.
Y es que de plano hay que ser muy contreritas y ladino como para no agradecer el gesto presidencial, y mucho más como para ponerse de criticón y quisquilloso. A caballo regalado no se le andan viendo los dientes, ¿a quién le dan pan que llore?, sugiere y pregunta sabio el populacho, sobre todo cuando se le regala y se le da a quien tan pocos caballos y tan poco pan ha tenido, como el históricamente sufrido y mal tratado pueblo guerrerense.
Imagínense la pena, más propia que ajena, si salen los quejumbrosos y rejegos de siempre (enemigos del progreso, les llaman desde el poder), poniéndose los moños y chocantadas de rigor. Más de uno va a pensar y hasta decir “mira estos, limosneros y con sus garrotes”.
¿Se imaginan? Qué pena con el señor… presidente.
En honor a la verdad y siendo justos, desde que nos inundó Manuel y hasta la fecha, Peña Nieto ha venido a cada rato, y se le ve y siente preocupado, pendiente, comprometido, sensible y cálido con los infortunios guerrerenses. Hasta ahora al menos, el preciso no nos ha dado motivo ni lugar para que se dude de su palabra y su promesa de no quitar su dedo del renglón suriano hasta que las cosas pinten mejor.
Lo único que le reprocharía, con todo respeto a su investidura y persona, es el incumplimiento a su promesa de investigar y castigar a los responsables de aprobar cambios de suelo, licencias y construcciones en zonas restringidas y de riesgo. Seguimos esperando.
Bueno (malo), tampoco me acaba de gustar la alineación del Consejo Estatal de Restauración, principalmente por dos razones: una, la escasa y débil presencia de consejeros guerrerenses, que son quienes más saben de los deterioros que dicho consejo pretende restaurar; y dos, la fuerte presencia de dos millonarios de dudoso pasado acapulqueño: Miguel Alemán Velasco, quien junto con su papá y sus amigos se repartieron a gusto las riquezas territoriales de la bahía; y Alejandro Burillo Azcárraga, quien junto con su tío abuelo, tío y primo han hecho y siguen haciendo lo propio, y particularmente porque pretendía construir, en febrero de 2007, el estadio de tenis Pegaso sobre humedales, y cuando los lugareños protestaron y las autoridades lo apercibieron, se enojó gacho y amagó con llevarse la obra a otro destino turístico.
Pero regresando a lo anterior, dije que la pena era más propia que ajena porque, agradecidos de antemano plan, obras, programas y lana, y con todo el ya jurado respeto, y sin afán o intención algunos de molestar, tengo observaciones y preguntas, ambas poquitas y chiquitas, que me permito compartir con los ya 53 certificados lectores de este espacio.
Aunque seguro la mayoría ya conoce las acciones generales del susodicho Plan Nuevo Guerrero, repaso las que merecen ser observadas y preguntadas, según este su seguro servilleta.
En el boletín emitido por la Presidencia de la República, se dice que “las Dependencias de la Administración Pública Federal” (¿con las mayúsculas no se dan demasiado su taco ortográfico?) “serán pilares en la construcción de un ‘Nuevo Guerrero’”.
¿Por qué el feo a los gobiernos estatal y municipales, y last but not least, a la sociedad civil? ¿Acaso no confía en la capacidad, honradez y eficacia de los mencionados?
Sigo: “Se implementará un Plan Hídrico para la región” (¿cuál? ¿Qué Guerrero no es un estado?), “elaborándose estudios de pre-inversión y proyectos ejecutivos, llevándose a cabo la rehabilitación y construcción de nuevas fuentes de abastecimiento de agua potable para las ciudades de Acapulco, Chilpancingo, Zihuatanejo, Iguala y Taxco.
“Creación de nuevos esquemas de operación de los sistemas hidráulicos, los Diagnósticos Integrales de Planeación (DIP) y la Mejora Integral de la Gestión (MIG), para incrementar la cobertura de agua potable, drenaje y saneamiento”. (¿Nada especial para el drenaje de Tixtla?).
Prosigo: “Se destinarán recursos sin precedentes para cultivos y especies no asegurados, para la producción, así como a la inversión en infraestructura y equipamiento del campo” (Sin precedentes en Guerrero o en México?).
“El ‘Nuevo Guerrero’ encaminará la Política Pública” (dale con las mayúsculas) “hacia el bienestar social, el desarrollo humano y la participación ciudadana destinando recursos para:
La construcción de Ciudad Mujer”. (¿Podría abundar? ¿Será una ciudad habitada por puras mujeres? ¿Será para presumirla como la única ciudad sin violaciones y violencia de género?).
“Establecer proyectos sociales que incentiven la participación ciudadana y el aumento en productividad a través de comedores comunitarios, proyectos de vivienda rural e inclusión de las mujeres en proyectos productivos, así como proyectos que fortalezcan la Cruzada Nacional Contra el Hambre” (¿Los comedores seguirán manejados por el ejército?).
“Se crean clubes de playa públicos”. (Brinco de gusto y aplaudo emocionado).
“En materia educativa, se fortalecerán las escuelas de tiempo completo” (¿si se reforzarán, se entiende que ya hay? ¿Ónde?).
“Se dignificarán las escuelas y se dotará de modernas tecnologías de la información y comunicación. El Plan contempla el Programa de Escuelas de Excelencia para Abatir el Rezago Educativo” (¿qué se traen con las mayúsculas?).
“En materia de Medio Ambiente, se llevará a cabo un programa de reforestación y restauración de suelos” (¿ónde?).
“Se llevará a cabo un programa de rehabilitación de infraestructura ambiental para gestión de residuos” (¿ónde?).
“En materia de Seguridad Pública, se contará con un sistema de monitoreo de cámaras de seguridad y vigilancia, así como un aula de capacitación y laboratorio de simulación” (¿cuántas y dónde?).
“Se construirá un Cuartel General de SEDENA” (aplican mayúsculas sólo en la primera letra), “el cual contará con un batallón de infantería y una unidad habitacional y se ubicará en Coalcoman, cerca de Arteaga, Lázaro Cárdenas.
“Asimismo, el Ejecutivo Federal propondrá de manera respetuosa a dicho órgano Legislativo (la Cámara de Diputados), asignar una partida especial al FONDEN” (como dije, aplican mayúsculas sólo en la primera letra) “por 7 mil millones de pesos, los cuales, mediante un esquema financiero que defina la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, permita destinar recursos para la inversión en obra pública del ‘Nuevo Guerrero’ hasta por un monto de 30 mil millones de pesos” (¿el ‘hasta’ de qué dependerá?).
“Además, se elaborará el Plan Integral de Desarrollo Regional, el cual definirá el objetivo de Política Pública y el monto asignado a infraestructura y proyectos productivos” (¿Quiénes participarán en su elaboración? ¿Las Dependencias de la Administración Pública Federal? ¿Con qué criterios, objetivos y tiempos? ¿Los guerrerenses tendrán voz y voto en este plan?).
Como ve, señor presidente, no me pongo quejumbroso ni rejego. Es sólo que pienso que, primero, cuando uno recibe un regalote, hay que asegurarse de que no saldrá muy caro tenerlo (por ejemplo, si me saco el premio mayor del Tec de Monterrey, ¿cómo pago el predial de la casota, y la tenencia del carrazo?); y, segundo, estoy convencido de que la mejor manera de corresponder gestos como el suyo, es aplicarse con seriedad y compromiso en que se respetarán los cuatro principios que usted mismo estableció como rectores del Plan Nuevo Guerrero: uno, construir un ‘Nuevo Guerrero’, ordenando el territorio urbano y ecológico; dos, considerando las capacidades de los beneficiarios y la vocación productiva de la región donde se van a desarrollar los proyectos; tres, que los recursos se administren con eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez; y, cuatro, que el Plan Nuevo Guerrero se base en el desarrollo de un programa de organización social a nivel comunidad, para la detección de necesidades reales y la definición de roles de la población dentro del diseño e implementación de sus acciones. Algo parecido a lo que se propusieron y aplicaron los chilenos y los colombianos después de los terremotos, como referí hace un par de semanas en este espacio.
Como dije, mis observaciones y preguntas fueron breves y chiquitas, pues no reniego de los objetivos del Plan Nuevo Guerrero, que contiene mucho de lo que por mucho tiempo los guerrerenses hemos querido, necesitado y demandado. Eso lo sabe y entiende el presidente Peña Nieto, al que se le agradece el puro gesto, acostumbrados como estamos a la histórica y tradicional indiferencia mezquina de los gobiernos federales hacia Guerrero.
Pero ojalá que el presidente también sepa y entienda que, para construir un nuevo Guerrero, no bastan obras, proyectos e inversiones; se requiere además, y sobre todo, que la conducta y la responsabilidad de los responsables de aplicarlas estén a la altura de las circunstancias.
Si no es así, debajo de las obras, los proyectos y las inversiones, Guerrero seguirá siendo el de siempre.




