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Embisten antimotines a alumnos de Ayotzinapa y les tiran gases en la terminal de autobuses de Chilpancingo

Embisten antimotines y tiran gases a alumnos de Ayotzinapa en la terminal de autobuses

*Un centenar de jóvenes normalistas detienen en el bulevar tres camiones que iban de paso, con la intención de retenerlos para usarlos en las protesta que realizarán en próximos días. Los policías los persiguen por el centro de Chilpancingo. Regresan en la noche con otros vehículos y evaden a efectivos federales y estatales que los esperaban en la entrada a la capital

Rosalba Ramírez / Lourdes Chávez

Chilpancingo

Los gobiernos federal y estatal establecieron una vigilancia especial con policías antimotines, para evitar la retención de autobuses por parte de estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos, a quienes embistieron y dispersaron con gases lacrimógenos, lo que afectó a 300 niños de preescolar.
A las 11:30 de la mañana, un centenar de estudiantes normalistas detuvieron en el bulevar, cerca de la terminal de autobuses, tres camiones que iban de paso, con la intención de retenerlos para usarlos en las protesta que realizarán en próximos días; los autobuses tienen los números de serie 0667 y 1031 de Futura, y el 1537 de Estrella de Oro.
Por la tarde noche, los normalistas evadieron a unos 200 policías federales y estatales que los esperaban cerca del crucero de Tierras Prietas, cuando en varios camiones del servicio público entraron al libramiento de cuota a Tixtla.
Por segunda ocasión, policías estatales agredieron a estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos, para impedir que se llevaran autobuses del servicio público, que usarían el próximo jueves 14 de noviembre, en la marcha para conmemorar el desalojo violento de 2007 en el Congreso local.
El lunes, cuando los estudiantes fueron atropellados y golpeados por policías estatales, que se quedaron cerca de la terminal de autobuses por órdenes del secretario de Seguridad Pública, Javier Lara Montellanos, para embestir a los normalistas.
Este martes, los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa detuvieron dos autobuses con pasajeros, cuando subieron para informarles que se llevarían las unidades, y les indicaron que la central estaba a unos 100 metros, de inmediato llegaron por lo menos 200 policías antimotines.
Al percatarse de la presencia policial, quienes además de su equipo antimotín también llevaban piedras en las manos, los estudiantes bajaron de los camiones; en ese momento los grupos se lanzaron piedras, resultando un estudiante de primer grado descalabrado y tres autobuses con vidrios y espejos rotos, el tercero era en el que se trasladaban los normalistas.
Cuando todos los estudiantes estaban fuera de los autobuses, los policías antimotines les lanzaron gases lacrimógenos, provocando vómito e irritación en los ojos y garganta, por lo que corrieron hacia la avenida Insurgentes, frente al mercado central, donde entraron a una tienda Oxxo a echarse encima refrescos de cola, lo que reduce los efectos de los químicos.
A unos 50 metros de donde los policías estatales lanzaron los gases lacrimógenos, está el jardín de niños Margarita Maza de Juárez, en el que estaban 300 niños y 30 adultos de la plantilla laboral; todos los menores resultaron con malestares en ojos y garganta, además de picazón en la piel; donde permanecieron porque no tienen salida de emergencia, informó el presidente del comité de padres de familia, Agustín Pastor Rivera.
Tras dispersar a los estudiantes, que por temor a ser detenidos huyeron a diferentes puntos, los uniformados peinaron la zona.
Con su equipo antimotines y los escudos en alto, los policías estatales recorrieron a pie la avenida Insurgentes en sus dos sentidos, buscando con la mirada y preguntando en los negocios si habían visto pasar a los estudiantes normalistas.
Decenas de comerciantes, al ver el paso de los uniformados, decidieron cerrar sus negocios, mientras éstos caminaban sobre las calles impidiendo el tránsito de los vehículos en varios momentos.
La búsqueda concluyó en la alameda Francisco Granados Maldonado, ya en la avenida Benito Juárez. El policía que dirigía la operación, ordenó rodear el parque, y decenas de antimotines se colocaron en las entradas y los pasillos, esperando la orden para entrar.
El comandante dio la indicación de ingresar a la alameda, algunos uniformados atravesando las jardineras con toletes, escudos y piedras esperando encontrar ahí a algunos de los estudiantes que huyeron, afectados por los gases lacrimógenos.
Sólo encontraron a estudiantes de las preparatorias 1 y 9, y otros universitarios de la licenciatura en Comunicación, a quienes intimidaron exigiéndoles que se identificaran y preguntándoles qué hacían sentados en el parque. Tras no encontrar a los normalistas, realizaron por unos 10 minutos un cerco en las principales entradas de la alameda y frente a las preparatorias.
También dos camionetas de la Policía Ministerial recorrían las calles, y se les pudo observar en la alameda y en la avenida Insurgentes.
Durante el altercado en el bulevar, los estudiantes no pudieron recuperar el autobús en el que llegaron, por lo que atravesaron la ciudad caminando, hasta llegar al libramiento a Tixtla, donde se concentraron e iniciaron su camino por veredas hacia Tixtla, hasta llegar a la Normal.
Mientras que casi dos horas después continuaba la vigilancia de policías antimotines en el bulevar, reteniendo aún a los autobuses y a los choferes, para que rindieran su declaración ante el Ministerio Público.
Los choferes afirmaron que ellos tienen instrucciones de las empresas, de que en situaciones como la de ayer, deben entregar los camiones para evitar altercados que pongan en riesgo a los autobuses y su integridad física, “porque además las unidades y los choferes están asegurados”.
Hasta después de las 2 de la tarde, en la terminal de autobuses había unos 40 policías antimotines vigilando e interrogando a los jóvenes que pasaban por ahí.

Reinició hostigamiento

Casi de manera simultánea, el Comité Estudiantil Ricardo Flores Magón denunció que de nueva cuenta comenzó el hostigamiento a los normalistas para evitar las movilizaciones, entre éstas la del 12 de diciembre, para recordar el desalojo a balazos de 2011, que tuvo como saldo dos estudiantes asesinados, Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, cuyas muertes? siguen impunes.
Aclaró que los estudiantes no quieren otro 12 de diciembre, pero las autoridades y la sociedad saben que los normalistas se organizan, y retienen camiones para recordar las represiones y acoso que han padecido de parte del gobierno, cuando exigen el cumplimiento del pliego de demandas que cada año entregan a la Secretaría de Educación Guerrero (SEG).
Advirtió que cualquier daño a los normalistas será responsabilidad del gobernador Ángel Aguirre Rivero.
En las instalaciones de la Red Guerrerense de Derechos Humanos, el dirigente José Ángel Sánchez Madero reconoció, como es del dominio público, que los normalistas retienen cada año camiones del servicio público, para exigir el cumplimiento de su pliego de demandas, por la falta de respuesta de las autoridades.
La principal petición es el otorgamiento de la matrícula del siguiente ciclo escolar, para garantizar la continuidad en la escuela normal, que muchos funcionarios han querido desaparecer o cambiar su modalidad de internado.
El también dirigente, Guillermo Hernández Castro, aseguró que incluso las empresa del transporte público conocen estas acciones, pero la represión viene de las autoridades estatales y federales, que quieren impedir las manifestaciones de los estudiantes.
Denunció que esta actuación evidencia el descontrol del Ejecutivo estatal, que no sabe gobernar ni atiende las necesidades de la población, pero que criminaliza la lucha de los estudiantes y las organizaciones sociales.
Subrayó que la retención de vehículos, no son robos ni secuestros, “como dicen algunos medios amarillistas”, y los estudiantes no usan armas como han divulgado desde el Estado; en todo caso, se defienden con piedras ante la embestida de los policías estatales y federales.

Deslindan a la CRAC

El joven rechazó las versiones que trascendieron el lunes por la noche, de que policías comunitarios estuvieron con los manifestantes en la terminal de autobuses, y habrían detonado armas de fuego cuando fueron interceptados por policías estatales y soldados.
De esa noche, dijeron que hubo una detonación, pero no saben si fue hecha por los soldados y los policías estatales que los atropellaron en la central de autobuses. Recordó que hubo un normalista golpeado, cuando los policías aventaron los carros contra ellos, y los jóvenes se defendieron lanzándoles piedras.
“Pero en algunos medios de comunicación dicen que nosotros los agredimos y que ellos son las víctimas”, cuestionó.
De la agresión por la mañana, también en la terminal de autobuses, indicó que unos cien alumnos iban a entregar volantes cuando fueron agredidos por antimotines, “llegaron agrediendo a los compañeros, les arrojaron gas lacrimógeno, se defendieron con lo que tenían a la mano”, confirmó que hubo otro joven lesionado, por una pedrada en la cabeza.
Aclaró que si entraron a una tienda de Oxxo, que los dependientes cierran ante disturbios o manifestaciones, fue porque es una acción emergente, entraron por refrescos para lavarse la cara, limpiarse por el ardor y picazón en la garganta y en lo ojos por el gas lacrimógeno, que los policías lanzaron contra ellos en un sitio público.

Regresan en la noche con otros autobuses y los esperaban
policías estatales y federales

Por la tarde noche, los normalistas evadieron a unos 200 policías federales y estatales que los esperaban cerca del crucero de Tierras Prietas, cuando en varios camiones del servicio público entraron al libramiento de cuota a Tixtla.
Según agentes de Gobernación, los estudiantes, después del incidente en Chilpancingo, se trasladaron a Iguala y regresaron con varios autobuses, de los que no se precisó el número.
Desde las 5:30 de la tarde, se supo que en siete camionetas y un camión de antimotines los esperaban en un paraje a la entrada del libramiento.
Al cruzarse en la vía, que es medianamente transitada, los jóvenes volvieron a defenderse de los policías que iban con la indumentaria de antimotines. Por la cantidad de uniformados, se puede estimar que fueron enviados exprofeso a quitarle los camiones a los estudiantes.
Sin embargo, los estudiantes se defendieron con piedras y palos sobre la carretera, donde se detuvo por algunos momentos el tránsito.
A las 6, se observó a un centenar de normalistas sobre la carretera con la cara cubierta, lanzando piedras a los uniformados, que se resguardaron atrás de una colina, mientras éstos lanzaban al aire con pistolas, lo que parecían dos frascos de gases lacrimógenos, que no dirigieron a los estudiantes.
Enseguida, los normalistas continuaron su camino a Ayotzinapa, y se reanudó la circulación en la vía. Tras ellos se fueron seis camionetas de policías federales del lugar, que aún con el equipo antimotines, portaban sus armas de fuego.

Investiga la Procuraduría a normalistas por los choques con policías y toma de autobuses

*La dependencia los acusa de ataques a las vías generales de comunicación, robo, daños, lesiones y lo que resulte. Afirma que los uniformados fueron atacados

Rosalba Ramírez García

Chilpancingo

La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) informó que integró averiguaciones previas por los delitos de ataques a las vías generales de comunicación, robo, daños, lesiones y lo que resulte, contra los estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, y adelantó que “procederá con toda energía y rigor”.
En dos boletines, el gobierno del estado informó la noche del lunes que policías estatales “en un recorrido de rutina, fueron agredidos” en el bulevar Vicente Guerrero, por un grupo de jóvenes “presumiblemente” estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa. Lo anterior, después de que los normalistas informaron la noche de ese día que los uniformados los agredieron, echándoles una de sus camionetas, atropellando a un joven.
En el boletín del lunes, pero difundido el martes, el gobierno estatal informó que los uniformados realizaban un recorrido de rutina a bordo de cuatro patrullas, y que un grupo de personas les solicitaron ayuda, “debido a que un grupo de jóvenes los habían bajado de los autobuses”, y que al momento de dar el auxilio solicitado “un grupo de aproximadamente 40 jóvenes les arrojaron piedras causando daños a las patrullas y lesiones a los elementos policiacos, de los cuales uno tuvo ser trasladado a recibir atención médica”.
La tarde de ayer, la Dirección de Comunicación Social informó que derivado de los “actos vandálicos provocados por estudiantes” el Ministerio Público integró averiguaciones previas, por los delitos de ataques a las vías generales de comunicación, robo, daños, lesiones y lo que resulte.
Se informa que la fiscalía, de la cual está al frente el procurador Iñaki Blanco Cabrera, instruyó a la agencia del Ministerio Público a recabar las denuncias y, en su caso, “ejercitar acción penal en contra de un grupo de aproximadamente 50 estudiantes normalistas, quienes causaron daños materiales a una tienda de conveniencia y varios locales del mercado municipal Baltasar R. Leyva Mancilla, aunado a lo cual, robaron cuatro autobuses de pasajeros de las empresas Futura y Estrella de Oro, con números económicos 1031, 0667, 8332 y 8346”.
En el boletín, se informa que la PGJE recibió denuncias de los operadores de los autobuses y “de algunos pasajeros que fueron víctimas de lesiones, amenazas y robo de pertenencias en su equipaje”, de lo que no se da mayor detalles.
Apunta que realizaron peritajes para evaluar “los daños provocados por los hoy probables responsables de distintos delitos”, en la calle Plan de Ayala y en el mercado municipal.
Además de que los policías del estado que “resultaron heridos en la cabeza” declararon ante el MP, y adelantan que la Procuraduría “procederá con toda energía y rigor en la aplicación estricta del marco jurídico, y ejercitará acción penal en contra de los autores materiales e intelectuales de los ilícitos cometidos esta mañana, a efecto de que sean procesados por la autoridad judicial”.

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