Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Netzahualcóyotl Bustamante Santín

Remesas y (re)flujo migratorio

Aún es lenta la recuperación de las remesas familiares enviadas a México en los dos últimos años. Durante 2011 sumaron un total de 22 mil 730 millones de dólares, superando en casi 7 por ciento la cifra alcanzada el año previo.
De acuerdo con cifras del Banco de México, en el 2010 las remesas fueron de 21 mil 271 millones de dólares (mdd).
La gradual expansión de la actividad económica en Estados Unidos impactó en la reactivación del mercado laboral en ese país y con ello la recuperación de empleos e ingreso para los migrantes mexicanos, lo que ha permitido el restablecimiento del envío de remesas que todavía no alcanza su nivel óptimo.
La lenta recuperación del flujo de divisas que remiten las familias migrantes, no ha permitido ganar el terreno perdido desde el 2007 cuando el país alcanzó el máximo histórico de 26 mil 50 millones de dólares; el año siguiente México captó 25 mil 139 mdd.
El peor año de flujos de remesas ha sido 2009, cuando arribaron aquí 21 mil 245 mdd.
Hay una explicación lógica en el comportamiento errático de las remesas, asociado fundamentalmente a la crisis económica mundial de finales de 2008, iniciada en Estados Unidos.
El estado de Guerrero es un ejemplo claro de cómo ha impactado el envío irregular de dólares. En 2007 aquí se recibieron casi mil 500 millones de dólares provenientes del exterior (1 489 mdd).
Y desde hace cuatro años no ha podido alcanzarse y mucho menos superarse esa cifra. En 2008 se enviaron a la entidad mil 435 millones de dólares; en 2009, 1 196 millones, lo que representó una caída de casi 17 por ciento respecto al año previo.
En 2010 sólo llegaron 3 millones extras (1 199), que supuso un incremento de tan sólo 0.2 por ciento y en el año 2011 el incremento fue de apenas 5 por ciento, debajo de la media nacional de 7 por ciento, al llegar aquí mil 258 millones de dólares.
Sin embargo, el flujo irregular de remesas no sólo se explica por la crisis económica norteamericana, también por un elemento que no había sido considerado por los economistas pero sí por los demógrafos: México ha alcanzado un saldo neto migratorio cercano a cero.
Como lo describimos en un análisis pormenorizado (Mexicanos en Estados Unidos, El Sur 26/7/11) se vive ahora un freno en el flujo de la migración indocumentada debido a la reducción del número de mexicanos que se van a Estados Unidos y un aumento del número de connacionales que regresan, por lo cual el tránsito de personas se ha reducido a cero por primera vez en 60 años.
Según un estudio de la Universidad Iberoamericana, de los paisanos que se dirigieron a EU entre 1995 y 2000, sólo 18 por ciento regresó a México, mientras que en el período 2005-2010 la proporción se elevó a 31 por ciento. Es decir una tercera parte de los que se fueron, volvieron al país.
Según el reporte, en el primer periodo (1995-2000) 1 millón 200 mil mexicanos emigraron por primera vez hacia EU, de los cuales regresaron 260 mil (18%); y en el segundo periodo (2005-2010) partieron 990 mil mexicanos y retornaron 308 mil (31%).
Si a esta última cifra se suman los mexicanos que regresaron al país y que ya vivían allá, el número supera el millón de connacionales que volvieron en el último quinquenio.
El aumento en el regreso y la disminución en la salida, provocó que en 2010 el flujo migratorio fuera prácticamente cero.
El reflujo migratorio está trayendo consecuencias imprevisibles para el gobierno federal. En primer lugar ese hecho se tradujo en una cifra mayor de habitantes a la pronosticada por el Inegi en el Censo de Población y Vivienda 2010. En segundo lugar, el retorno de paisanos está generando presiones ante la falta de empleo y oportunidades educativas.
Se estima que un 35 por ciento de los que vuelven encuentran trabajo, pero en el sector informal. Por otro lado, procuradurías locales están reportando que muchos grupos delincuenciales que operan en el país, están integrándose jóvenes recién llegados de Estados Unidos que fueron repatriados o bien, no encontraron opciones de trabajo allá.
A principios de marzo, el subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, aceptó que las autoridades federales no estaban preparadas para las dimensiones de caída en el flujo de salida y el incremento en el de retorno. Para el funcionario el dilema está ahora en ¿cómo reinsertar a los mexicanos? y concluir que el mayor retorno de mexicanos del que se hubo estimado “es un fenómeno que de alguna manera toma por sorpresa”.
Como se ha dicho, las remesas familiares comenzaron a revertir la tendencia histórica de crecimiento que venían mostrando hasta el año 2007.
Y ahora existe un paralelismo en la dinámica migratoria entre México y Estados Unidos justamente a partir de 2007, año en que comenzó a revertirse el comportamiento histórico al alza del flujo de indocumentados.
El Centro Pew considera que Estados Unidos ya no está recibiendo inmigración neta desde México, ya que los flujos se han revertido y ahora hay más migración de EU hacia México.
De acuerdo a estimaciones de ese centro de estudios, actualmente hay 11.1 millones de mexicanos en Estados Unidos, cifra significativamente menor a la registrada en 2007, cuando los migrantes mexicanos en ese país alcanzaron un máximo histórico de 12.6 millones.
De esos 11.1 millones que radican ahora en EU, se calcula que 6.1 son indocumentados y el resto tienen una estancia legal.
Estudios del Pew revelan que entre 2000 y 2007, hubo un crecimiento neto promedio de 400 mil migrantes mexicanos en EU, a partir de 2008 el incremento fue de apenas 140 mil, para llegar a un crecimiento neto de prácticamente cero en 2010.
Amén de las tribulaciones económicas y la falta de oportunidades al otro lado de la frontera, los estudiosos del tema migratorio coinciden en señalar que el reflujo de connacionales se explica por las políticas migratorias restrictivas aplicadas desde hace dos años en aquella nación y también por el cambio demográfico que vivirá México en los siguientes años, con un significativo aumento de la población adulta.
En virtud de que el reflujo migratorio es una realidad y ante el incremento de reformas legales de corte xenofóbico allende el Río Bravo, el Senado mexicano aprobó el 8 de marzo, modificaciones a la Ley de Nacionalidad.
La enmienda pretende reducir los requisitos para que los menores afectados obtengan con mayor rapidez la calidad de mexicanos, pues las nuevas leyes migratorias norteamericanas pretenden incluso quitar la nacionalidad a los hijos de indocumentados residentes en su territorio. Y también porque no les está permitiendo acceder a la ciudadanía de aquel país, al no acreditarse la legal estancia de sus padres.
En Guerrero, octava entidad receptora de remesas y una de las diez con mayor migración hacia Estados Unidos, aún falta identificar y precisar a cuánto asciende el número de paisanos que no encontraron alternativas ni opciones en la llamada tierra de oportunidades y que han tenido que volver… irremediablemente.

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