Tomás Tenorio Galindo
OTRO PAÍS
* El PRD, Cárdenas y el Pacto por México
El PRD llega a su 14 congreso nacional, que empezó ayer en Oaxtepec, sacudido por una crisis interna que lo ha obligado a recurrir al liderazgo de Cuauhtémoc Cárdenas como instrumento curativo. Esta crisis es la consecuencia y el costo que ese partido ha pagado por los cinco años del control partidario ejercido por la corriente Nueva Izquierda, primero con Jesús Ortega y luego con el actual presidente nacional Jesús Zambrano.
El que Los Chuchos presumen como su mayor logro al frente de la dirigencia nacional –su adhesión al Pacto por México firmado con el gobierno federal, el PRI y el PAN– es al mismo tiempo el origen del quebranto partidista, degradación en la que el PRD ha perdido su condición opositora para quedar reducido al papel de utensilio político al servicio del gobierno de Enrique Peña Nieto.
Dado el carácter desechable que para el nuevo régimen priísta tiene el PRD de Los Chuchos, está condenado a ser suprimido por completo en el proceso legislativo de la reforma petrolera, en el cual el PAN ha asumido el papel decisivo con una enorme capacidad de negociación, lo que le concede incluso la oportunidad de imponer una carga todavía más privatizadora al proyecto presentado originalmente por el gobierno del PRI.
El severo desgaste producido al PRD por la dirección de Jesús Ortega y Jesús Zambrano, atenuado en las elecciones de 2012 por la fuerte presencia de Andrés Manuel López Obrador como candidato presidencial, ha generado una creciente y visible inconformidad interna, sofocada solamente por el corporativismo que suele distinguir a Los Chuchos.
Pero la capacidad de control de Nueva Izquierda no le alcanza para retener automáticamente la presidencia nacional del partido en una justa abierta si fuera el caso, a pesar de que en el Consejo Nacional conserva una fuerza equivalente a casi 70 por ciento de los delegados (y también en el Congreso), motivo por el que el propio Zambrano dio la bienvenida a la posibilidad de reformar los estatutos para que Cuauhtémoc Cárdenas pueda dirigir nuevamente el PRD mediante un acuerdo entre las corrientes.
La posibilidad de que Cárdenas reasuma la dirección del PRD fraguó a principio de mes a raíz del liderazgo que el ex candidato presidencial ha desplegado en la estrategia de la izquierda –paralelamente al activismo de López Obrador– para enfrentar la reforma energética de Peña Nieto. Es indiscutible que la participación de Cárdenas desplazaría a cualquier otro candidato y que su participación solamente sería viable si existe consenso no sólo para reformar los estatutos, sino también para despejar de obstáculos su arribo a la presidencia partidista.
Por eso es que el propio Cárdenas condicionó su intervención a la existencia de ese acuerdo. Ese planteamiento fue hecho por Cárdenas en una reunión realizada a principio de noviembre con René Bejarano, líder de Izquierda Democrática Nacional; Héctor Bautista y Luis Sánchez, de Alternativa Democrática Nacional, y Martha Delia Gastélum, de Izquierda Renovadora de Movimiento.
Quince días después, el día 19, Carlos Sotelo, uno de los tres candidatos a la dirigencia –Carlos Navarrete de Nueva Izquierda y Marcelo Ebrard de Movimiento Progresista son los otros–, dio a conocer que en otra reunión Cárdenas se mostró dispuesto a dirigir el PRD pero sin que haya confrontación. De acuerdo con los reportes periodísticos, en este segundo encuentro participaron además de Sotelo, el ex gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, y el de Chiapas, Pablo Salazar Mendiguchía; Pablo Gómez, la senadora Iris Vianey Mendoza, la diputada Jazmín Copete, el diputado Rubén Escamilla, Saúl Escobar, Lucio Borreguín, Gilberto Ensástiga y la delegada en Tláhuac, Angelina Méndez.
Pero hasta el día 19 informó Cuauhtémoc Cárdenas personal y explícitamente que accedía a dirigir otra vez el PRD. “Interesado, que yo la esté buscando (la presidencia del PRD), no; si mis compañeros piensan que yo puedo servir, sirvo; si no, tengo muchas otras cosas que hacer”, dijo en Puebla. (Reforma, 20 de noviembre de 2013)
Para esa fecha estaba ya acordada entre las corrientes la desaparición de la cláusula estatutaria que impide a los ex presidentes volver a dirigir al PRD. El consenso habría sido alcanzado por Nueva Izquierda, Izquierda Democrática Nacional, Foro Nuevo Sol, Alternativa Democrática Nacional y el Frente Nacional Patria para Todos y Todas. La mayor o única resistencia a que Cárdenas dirija el partido en esas condiciones era mantenida hasta ayer por Marcelo Ebrard y su grupo Movimiento Progresista. Aunque con la ambigüedad típica de los políticos, Carlos Navarrete y Carlos Sotelo admitieron ceder el paso a Cárdenas.
Ayer, en el arranque del congreso perredista en Oaxtepec, parecía estar completamente establecido que la principal resolución será la reforma del artículo 107 de los estatutos para avalar la reelección de Cárdenas. “En lo de quitar los candados estamos todos de acuerdo, con independencia de si eso implica la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas o no”, declaró Zambrano el miércoles. Y como para disipar las dudas sobre su colaboracionismo, el dirigente perredista agregó: “Y en la reforma energética también, para que lo entiendan nuestros adversarios”.
La supresión del candado prohibicionista y con ello la bienvenida a Cárdenas implica para el PRD, casi de manera inevitable, la salida del Pacto por México. Pues sería inimaginable que con un acuerdo semejante y con Cárdenas a la cabeza de la lucha contra la reforma energética, ese partido continuara dentro del pacto. Está previsto que este tema sea debatido en Oaxtepec, y es previsible y lógico que una decisión conduzca a la otra. Y de ser así, también resultaría conveniente modificar la fecha y adelantar el relevo en la dirigencia, programado para marzo del próximo año, con el objetivo de fortalecer la estrategia contra la reforma energética antes de que la alianza PRI-PAN la apruebe en el Congreso en diciembre como es su propósito. Claro, si Los Chuchos no se echan para atrás.
Última hora
O Los Chuchos se echaron para atrás o alguna otra cosa sucedió en el transcurso de ayer que por la noche rompió el acuerdo que se había alcanzado, pues ya en Oaxtepec Cuauhtémoc Cárdenas declinó a regresar a la presidencia del PRD. Lo hizo durante un discurso en la apertura del congreso, en el que sin embargo llamó a evitar la división del partido, un riesgo que sin él se ve casi imposible de superar.
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