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Octavio Klimek Alcaraz

Conferencia del clima en Varsovia

El 19º período de sesiones de la Conferencia de las Partes y el 9º período de sesiones de la Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Protocolo de Kyoto están teniendo lugar desde el lunes 11 de noviembre al viernes 22 de noviembre 2013 en el Estadio Nacional de Varsovia, Polonia. Cuando se lean estás líneas habrán ya resoluciones finales de esta Conferencia.
En primer lugar, se debe entender que la Conferencia  de Varsovia es una reunión de trabajo en el camino hacia la Conferencia de París sobre el Cambio Climático a celebrar en 2015. Donde se deberá adoptar un tratado sobre el clima que incluirá deberes de reducción para todos los países, desde los países emergentes, como México; países en vías de desarrollo, así como los países desarrollados o industrializados, y que a más tardar en el 2020 deberá entrar en vigor. Este nuevo acuerdo va a sustituir al de Kyoto, y debe ser realmente justo y adecuado para su implementación. Esto fue lo que ya se decidió en la Conferencia de Durban en el 2011. En Varsovia, se trata de lograr establecer un plan de trabajo o una hoja de ruta para el camino que hay que determinar hacia París, que pasa por la Conferencia de las Partes del año 2014, a celebrarse en Lima, Perú.
El asunto no es sencillo, ya que se tienen demasiados intereses en juego. Los grandes países emisores desde diversos enfoques cuestionan y se resisten a asumir compromisos reales para reducir emisiones; estamos hablando de países como China, India, Rusia o Estados Unidos. Pero los recientes informes tanto del Panel de Cambio Climático (IPCC), como del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), no dejan lugar a dudas sobre que si la totalidad de los países del planeta no realizan acciones inmediatas para disminuir emisiones de los gases de efecto invernadero, se reducen las posibilidades de mantener el aumento de la temperatura global debajo de los 2º C en este siglo, generando toda una serie de efectos adversos para la humanidad en los años por venir.
La lucha entre los países desarrollados históricamente responsables del cambio climático y los países en desarrollo, víctimas del mismo, es para variar sobre hacer realidad el principio de “responsabilidad común, pero diferenciada”. Los países desarrollados buscan ganar tiempo hacia el 2020 y los países en desarrollo necesitan respuestas al día de hoy. Un dato revelador, el Banco Mundial hizo público en esta Conferencia de Varsovia un estudio que cuantifica los efectos de fenómenos meteorológicos extremos –sequías, inundaciones, tifones– que indican entre otras informaciones, que las pérdidas materiales relacionadas con el clima han aumentado desde los 37 mil millones de euros anuales en la década de los 80, hasta cerca de 148 mil millones de euros durante la última década. Sumando un total de daños de 2.8 billones de euros entre 1980 y 2012. Esto sin olvidar las tragedias de las pérdidas humanas.
Por ello, los países ya afectados por el cambio climático están movilizados para lograr recursos para adaptación ante su clara vulnerabilidad para el cambio climático. La elocuente protesta del representante de Filipinas, que entró en huelga de hambre desde el inicio de la Conferencia de Varsovia, con el objetivo de exigir resultados tangibles para implementar el mecanismo de reparación por daños y pérdidas debido a tifones como el Haiyan, que devasto a su país es una clara señal al respecto. Seguramente los afectados por la tormenta Manuel en México deberán estar con este delegado comprometido.
Adicional a ello, entre los principales asuntos a resolver en Varsovia es lograr definir la aportación para movilizar recursos hacia los países afectados por el cambio climático por 100 mil millones de dólares a través del Fondo Verde para el Clima, acordado en Cancún, y que deben estar listos cada año a partir del 2020. Esto es el asunto que seguramente puede tener un resultado más concreto al final de la Conferencia.
Obvio, no todo ha sido negativo en la Conferencia, existen al parecer algunos logros técnicos, se ha informado que se ha ofrecido la posibilidad de reforestar zonas degradadas para obtener compensaciones de emisiones (habrá que conocer el procedimiento a detalle). También se busca implementar un nuevo sistema para comparar emisiones entre países, de tal forma que exista mayor certidumbre en la contabilidad de emisiones.
El asunto es que la falta de compromiso de muchos países ha sido la tonada de moda en Varsovia. Las grandes organizaciones ambientalistas han denunciado que la Conferencia de Varsovia ha puesto los intereses de las grandes industrias emisoras de carbono por encima de los intereses de la ciudadanía, de tal forma que el patrocinio de grandes empresas multinacionales fue evidente en la Conferencia. Peor aún, el gobierno de Polonia, que ha presidido esta conferencia, fue acusado de promover y proteger durante la misma de manera clara a su industria del carbón, así como del uso de fracking (fracturación hidráulica), en el aprovechamiento de hidrocarburos no convencionales. Australia ha sido una gran desilusión, su actual gobierno ha cancelado buena parte de sus políticas de reducción de emisiones, como es el cobro de impuestos a las emisiones del carbono. También Canadá, Japón y Rusia han dado marcha atrás en sus compromisos de reducción de emisiones acordados antes de la Conferencia. De tal forma que de los países desarrollados, sólo en los hechos, los países de la Unión Europea siguen asumiendo compromisos de reducción de emisiones hasta el año 2020, lo que significa alrededor del 15 por ciento de las emisiones globales.
Tal ha sido la desilusión por la Conferencia, que un conjunto de organizaciones ambientalistas reconocidas como Greenpeace, Amigos de la Tierra, Oxfam Internacional, WWF, por citar algunas, decidieron abandonar el jueves 21 de noviembre la Conferencia, en la búsqueda de encontrar nuevas formas de lograr mejores acuerdos para la gente y el clima en camino a Lima 2014.

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