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Acusan de feminicidio al padre de la niña asesinada de Coyuca de Benítez y a un amigo suyo; se declara inocente

*César Arroyo y Andrés Osvaldo Ríos la mataron por problemas familiares, dice la Procuraduría. Fue torturado y por eso inculpó a su compañero, acusa. Una mujer lo amenazó con una pistola y lo obligó a llevar a la menor a Xaltianguis, ella pediría un rescate, asegura

Carlos Moreno A.

Los presuntos responsables del homicidio de la niña de 9 años Marifer Arroyo Ríos de Coyuca de Benítez, son su padre Julio César Arroyo Martínez y Andrés Ríos Romero, amigo del primero, quienes fueron trasladados al penal el viernes por la tarde.
Uno de los inculpados, Julio César Arroyo no ratificó su declaración ministerial y presentó su declaración preparatoria en el Juzgado Décimo Penal, se dijo inocente del homicidio de su hija; su abogado defensor solicitó una ampliación de término constitucional para presentar pruebas de inocencia a favor de los acusados, el cual vence el jueves.
Mientras que el otro acusado, Andrés Ríos se negó a ratificar su declaración ministerial y no presentó su declaración preparatoria y el término normal de su proceso vencerá el martes.
Julio César Arroyo de 27 años y Andrés Osvaldo Ríos son acusados por el “homicidio (doloso) en su calidad de feminicidio” bajo la averiguación previa TAB/COY/02/0222/2013 y la causa penal, 191/2013 con el expediente 214-2/2013.
Ambos hombres fueron detenidos el jueves en Coyuca de Benítez en una operación de la Policía Ministerial y Estatal; fueron trasladados al Ministerio Público de Renacimiento, consignados e ingresados al reclusorio el viernes a las 7 de la noche.
En la rejilla de presentación, a Arroyo Martínez se le veían vendas en las muñecas de ambas manos y al moverse se quejaba de dolores en el cuerpo de manera frecuente.
A está audiencia se presentó un agente del Ministerio Público de Acapulco en compañía de dos persona más, a quién la agente del MP adscrito al Juzgado Décimo Penal le entregó una copia de la declaración preparatoria de Julio César Arroyo.

La audiencia

Ayer, poco después del medio día, los dos acusados estaban en la rejilla de presentación y la secretaria de acuerdos les leyó las acusaciones que formuló el Ministerio Público en su contra y las declaraciones de Vianey Ríos, madre de la niña Marifer Arroyo.
Ambos acusados se presentaron rapados a la rejilla del juzgado, informaron que trabajan como choferes repartidores de la empresa Nestle. Según sus declaraciones Julio César Arroyo tenía siete años separado de su esposa Vianey Ríos.
En su declaración ministerial, el jueves pasado la esposa Vianey Ríos expresó sus sospechas contra su esposo, declaró que la desconfianza en Julio César Arroyo se acrecentó porque minutos después de que no aparecía la menor ese día, él no contestó el teléfono celular, el padre y la madre viven en casas separadas ubicados a una cuadra de distancia una de la otra, en la cabecera municipal de Coyuca de Benítez.
La madre declaró que el sábado 16 de noviembre por la mañana, Julio César Arroyo le llamó para que mandara a la niña a recoger el dinero que le daba semanalmente (500 pesos) y la niña salió en su bicicleta negra en la colonia Panteón de la cabecera municipal y después ya no la encontraron.

La declaración ministerial del padre

A Julio César Arroyo le fue leída la declaración ministerial que hizo ante el Ministerio Público cuando estuvo detenido, ahí acepta haber cometido el asesinato de la niña junto a su amigo Andrés Ríos, quienes abusaron sexualmente de la menor y la asfixiaron con bolsas de plástico en la cara, luego abandonaron el cuerpo en el poblado de Xaltianguis en el municipio de Acapulco.
El móvil del asesinato fueron los problemas que sostenía continuamente Julio César Arroyo con su esposa Vianey Ríos y que era para “darle un escarmiento”. Esa declaración coincide con la de su esposa en que él le llamó para que mandara a la menor a recoger el dinero de la semana y la niña salió de su casa.
Según la declaración, él se llevó a la niña en su camioneta de trabajo y junto con Andrés se dirigieron hacia el poblado de Xaltianguis, (ruta de trabajo del padre Coyuca-Kilometro 30-Xaltianguis) y en esta comunidad la asesinaron.
La bicicleta negra que conducía la menor fue presentada en el Juzgado Décimo como prueba de las acusaciones en contra de los inculpados. Según la declaración ministerial de Julio César Arroyo esta bicicleta fue vendida a una señora que atendía una miscelánea en Xaltianguis, por 50 pesos.
La declaración preparatoria

Julio César Arroyo, no ratificó su declaración ministerial y presentó su declaración preparatoria en el Juzgado Décimo en presencia de su abogado defensor, se declaró inocente del homicidio.
Pidió ser cambiado de reclusorio por las amenazas que ha recibido dentro del penal y denunció que fue torturado por los policías ministeriales en su detención.
Dijo que fue amenazado por otra persona que lo obligó con una pistola a subir a su hija a la camioneta que él manejaba. Aceptó que hizo una llamada a su esposa ese sábado 16 de noviembre para que mandara a la niña a recoger el dinero de la semana y le entregó el dinero a la menor.
“Al irme en la camioneta pude ver por el espejo retrovisor que mi hija se quedó platicando con una mujer de falda amplia y floreada, entonces unos tres minutos después le hable a su mamá y le dije que no permitiera que la niña hablara con extraños y sí le di dinero”, declaró.
Contó que recibió una llamada a su teléfono celular, donde lo amenazaron y le ordenaron que regresara y al llegar a la calle Michoacana, estaba la misma señora con su hija y que con pistola en mano le ordenó que saliera del municipio y “manejé mi ruta y a mi hija la tenía agachada donde ponemos los pies, yo obedecí por temor”.
Dijo que “la señora sólo me dijo que iban a pedir dinero” y agregó que la bicicleta que tenía la niña fue vendida a una señora por 50 pesos.
Dijo que ingresaron a Xaltianguis y que ahí la señora le ordenó que la dejará ahí con la niña y él se regreso a Coyuca de Benítez, “con la esperanza de que nada le pasara y confiado de que sólo pedirían dinero, así que al ver que no hablaban empecé a buscar y yo mismo fui al MP a presentar la denuncia por desaparición”.
Julio César Arroyo se declaró inocente del homicidio de su hija, dijo que la dejó viva en Xaltianguis, que él no la asesinó.
Confirmó que Andrés es su amigo y que apenas tenía un año de conocerlo y lo deslindó de responsabilidad, “no es mi cómplice y nunca fue mi intención hacerle pasar por esto que está pasando” y agregó que lo acusó porque fue torturado y amenazado para que culpara a alguien y que al tener temor señaló a su amigo como cómplice.
Denunció que cuando acudió al MP de Coyuca a presentar la denuncia por desaparición el sábado pasado,  “no me levantaron la denuncia porque tenían un detenido y estaban ocupados”.
Al terminar, el abogado defensor de oficio que estaba de guardia que fungió como defensor de Julio César Arroyo solicitó una ampliación de término constitucional para presentar pruebas de inocencia a favor de los acusados, el cual vence el jueves.
Andrés Osvaldo Ríos se negó a ratificar la declaración ministerial que hizo en el MP y se negó a presentar su declaración preparatoria. Su abogado defensor no solicitó ampliación del término constitucional, y el plazo para dictarle prisión o libertad  vence el martes.

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