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Guerrero, el segundo estado con más homicidios de mujeres, documenta el Inegi

*El primero es Chihuahua con 22.7 casos por cada cien mil mujeres, y le sigue Guerrero con 10.4. Sesenta y tres de cada 100 mujeres de 15 años y más han padecido algún incidente de violencia

Karla Galarce Sosa

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que Guerrero se ubica entre las entidades con las tasas de homicidios de mujeres más altas del país, por encima de Tamaulipas, Sinaloa, Nuevo León, Nayarit y Morelos.
De acuerdo con cifras difundidas por el organismo a través de su portal de internet por la conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se celebra hoy  desde 1999, 63 de cada 100 mujeres de 15 años y más han padecido algún incidente de violencia, ya sea por parte de su pareja o de cualquier otra u otras personas.
Detalla que 47 de cada 100 mujeres de 15 años y más que han tenido al menos una relación de pareja o matrimonio o noviazgo, han sido agredidas por su actual o última pareja lo largo de su relación.
Las tasas de homicidios de mujeres que se encuentran por encima de la media nacional, establecida estadísticamente en 4.6 muertes por cada cien mil mujeres, se registran en Chihuahua –22.7–, Guerrero –10.4–, Nayarit –9.7–, Nuevo León –9.5–, Sinaloa –7.9–, Durango –6.9–, Baja California –6–, Morelos –4.7– y Tamaulipas –4.6–.
Se advierte que la prevalencia de violencia de pareja más alta es entre las mujeres que trabajan, donde alcanza al 52.1 por ciento de todas las mujeres en esta condición.
“Se estima que 1.2 millones de mujeres actual o anteriormente casadas o unidas enfrentaron violencia física muy grave o extrema y cuya vida estuvo en riesgo; además, que el 85 por ciento de las mujeres que enfrentaron violencia física y/o sexual infligida por su pareja, fue violencia grave y muy grave, alcanzando a 5.1 millones de mujeres de 15 años y más, actual o anteriormente unidas”, ahonda el documento oficial.
Se informa que el 21 por ciento de las mujeres que sufrieron violencia física y/o sexual ha pensado en suicidarse o lo ha intentado; mientras que 2.2 por ciento de entre quienes sólo sufrieron violencia emocional, también tuvieron ideas o intento de suicidio.
“Una cuarta parte del total de las mujeres asalariadas (26.3 por ciento) que trabajaron durante 2010, enfrentaron actos de discriminación laboral, por parte de sus empleadores”, se informa.
Los actos de violencia en contra de las mujeres se manifiestan en todos los ámbitos y son ejercidos por diversos sujetos con quienes establecen diversas relaciones, desde las más cercanas como la pareja, hasta por desconocidos, pero también directivos o compañeros de trabajo, directores, maestros o compañeros de escuela y por diversos familiares.
La violencia homicida tuvo un aumento constante en la década pasada.
“En el año 2000 se registró un total de 437 mil 667 defunciones en el país (244 mil 302 hombres y 193 mil 253 mujeres), de las cuales 10 mil 788 fueron muertes por agresiones intencionales o muertes por homicidio, lo que representó el 2.5 por ciento de las defunciones registradas en aquel año.
Se menciona que en 2011, el total de defunciones registradas en todo el país ascendió a 590 mil 693 personas (332,646 hombres y 257,448 mujeres y 579 sin especificar el sexo de la persona).
En el caso de las muertes por homicidio, éstas ascendieron a 27 mil 213 (24 mil 257 hombres y 2 mil 693 mujeres); es decir, el 4.6 por ciento de las defunciones del país fueron por esta causa y en un lapso de 12 años la proporción de homicidios en el conjunto de defunciones, casi se duplicó.
El año pasado a nivel nacional se registraron 40.3 muertes por homicidio por cada 100 mil hombres y 4.6 por cada 100 mil mujeres.
Se observa una ligera disminución respecto de la tasa de 2011 entre los hombres, pero no ocurre lo mismo entre las mujeres, donde la tasa se mantiene en el mismo nivel, el máximo alcanzado de 2000 a 2011.
“La tendencia en la tasa de defunciones por homicidio en el periodo 2000-2011, muestra que entre los años 2000 a 2006 es más o menos estable, aun cuando en 2007 se aprecia una disminución moderada. Sin embargo, a partir de 2008 y hasta 2011 el aumento es rápido y sostenido, manteniéndose con esa tendencia al alza hasta 2010”, abunda el documento.
Señala que en 2011 las tasas específicas de defunciones por homicidio por sexo y entidad federativa de ocurrencia del deceso, muestran una amplia variación entre los hombres ya que oscilan de 231 por cada 100 mil habitantes en Chihuahua a 4.6 en Yucatán.
En 2010 la tasa de defunciones por homicidio en Chihuahua estaba por encima de los 334 por cada cien mil, y aun cuando muestra una disminución de 2010 a 2011, todavía se mantiene por encima de la tasa observada en el resto de las entidades para este último año.
Las entidades con tasas mayores a la media nacional, además de Chihuahua, son Guerrero, Sinaloa, Durango, Nayarit, Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, Colima, Morelos y Baja California.
La violencia homicida tiene una característica central, que según algunos historiadores se mantiene casi similar desde hace siglos en el mundo occidental, alcanzando su máxima intensidad entre los hombres jóvenes de 20 a 29 años, y también entre las mujeres, aunque con tasas más bajas, es en estas edades donde existe un mayor riesgo de morir por causas violentas.
“En México persiste este patrón, ya que las tasas más altas de muertes por homicidio se observan entre los jóvenes. La violencia cobra más vidas entre la población joven, particularmente entre quienes tienen de 15 a 30 años. En 2011, entre las mujeres jóvenes la tasa más alta se ubica entre quienes tienen 25 a 29 años, donde cerca de ocho de cada cien mil mueren por agresiones intencionales, y entre los hombres de 25 a 29 años, lo que asciende a 84.6 por cada cien mil”, dice el Inegi.
A finales del año 2011, el Inegi en colaboración con el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) llevó a cabo el levantamiento de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares ENDIREH-2011, y obtuvo información de una muestra de 152 mil 636 mujeres de 15 años y más; 87 mil 169 de ellas se encontraban casadas o unidas (cifra que representa un 62.4 por ciento), 27 mil 203 (que representa un 17.8 por ciento) estaban separadas, divorciadas o viudas; mientras que el 25.8 por ciento restante fue de mujeres solteras, que nunca se han casado o unido.
Se destaca que 45 de cada cien mujeres de 15 años y más, han experimentado actos de violencia, de agresores distintos a la pareja. Mientras que el ámbito laboral se ubica como el tercer espacio donde se violentan los derechos de las mujeres; un cuarto del total de las asalariadas (que representa al 26.3 por ciento de las mujeres) que trabajaron durante 2010, enfrentaron actos de discriminación laboral, tales como: despido, reducción de salario o no re-contratación por su edad o estado civil; menor salario, prestaciones u oportunidades para ascender que aquellas que tuvieron los hombres en sus centros de trabajo; otro acto de discriminación es la solicitud de prueba de embarazo como condicionante para su ingreso o permanencia.
Los datos que dan cuenta de la violencia ejercida por el actual o último esposo o pareja, indican que las agresiones más ampliamente experimentadas por las mujeres son las de carácter emocional, ya que el 43.1 por ciento ha sido sometida –al menos una vez a lo largo de su relación– a insultos, amenazas, humillaciones, intimidación y otras ofensas de tipo psicológico o emocional.
A éstas les siguen las de tipo económico, tales como el control o el chantaje, mientras que las agresiones corporales y sexuales se ubican muy por debajo de aquellas.
Aproximadamente el 64 por ciento de las mujeres casadas o unidas y las anteriormente unidas que han enfrentado violencia física a lo largo de su relación de pareja (11.6 y 33.2 por ciento, respectivamente), reconocen que han sufrido dos o más actos violentos, desde los menos severos como un empujón, pasando por haber sido amarradas o pateadas, o les han aventado algún objeto, hasta las más severas como los golpes o bien aquellas que directamente han puesto en riesgo su vida, como los intentos de asfixia o las agresiones con arma blanca o arma de fuego.

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