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En La Montaña exigen alto a las agresiones y asesinatos a mujeres que luchan por sus pueblos

Carmen González Benicio

Tlapa

En el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer  se realizó el Encuentro de mujeres indígenas de La Montaña, “desde lo más hondo de nuestros corazones no más violencia”,  en que se exigieron acciones concretas a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial para investigarla, sancionarla y prevenirla.
Exigieron un alto a las agresiones y asesinatos de mujeres que se organizan por el respeto a sus derechos y los derechos humanos de sus pueblos, a la impunidad y la injusticia en casos de violencia contra la mujer y contra la discriminación histórica ejercido por el Estado mexicano en contra de los pueblos indígenas que lacera a las mujeres indígenas.
Además se exigió  la libertad de las mujeres  presas por luchar por sus derechos y de sus pueblos como Nestora Salgado García y que las instituciones de salud y educación briden servicios de calidad en las unidades médicas respetando el contexto cultural.
Al encuentro convocado por el área jurídica del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan llegaron representaciones de organizaciones civiles como la Red Macuilxóchitl, La Mujer y la Esperanza, estudiantes y profesores de la preparatoria número 11, de comunidades como La Ciénega y Tlapa, Zapotitlán Tablas, Talixtaquilla, Copanatoyac, Tecoanapa, Zacatipa.
La actividad concluyó con el pronunciamiento en que se exigió a los tres niveles de gobierno brinden  medidas de protección desde el momento en que una mujer denuncie un hecho de violencia; los Ministerios Públicos actúen con diligencia en los asuntos de mujeres indígenas o mestizas, que los servidores públicos encargados de procurar y administrar justicia observen los parámetros internacionales en materia de derechos humanos de las mujeres.
Que los medios de comunicación respeten su derecho a resguardar su identidad y a no ser evidenciadas públicamente cuando son  víctimas de violencia.
Asi como el esclarecimiento de la desaparición de Eva Alarcón Ortiz y asesinatos de Fabiola Osorio Fernández, Juventina Villa Mojica, Rocío Mesino Mesino, Ana Lilia García Rómulo y justicia para la familia de Juana Espinoza Apolinar mujer indígena me’phaa que murió por el incumplimiento del Estado mexicano de garantizar su derecho a la Salud.
En el encuentro se presentaron videos sobre la violencia, opiniones y testimonios de mujeres que han sufrido algún tipo de violencia.
Como parte de los comentarios los jóvenes de la preparatoria mencionaron que varios viven la violencia a través de la red social Facebook, en el noviazgo y hay hostigamiento sexual, físico y psicológico de algunos profesores, además del incremento de bulling.
Las mujeres indígenas na savi, me’phaa, nahuas y mestizas denunciaron que padecen violencia por parte de las instituciones que las amenazan con quitarles el programa Oportunidades si no van o participan en las acciones que ellos les indiquen.
Dijeron que la violencia la viven desde la familia, en la comunidad y las instituciones porque los representantes son hombres quienes les dicen que ellas son las responsables de lo que les pasa, aunque varias veces son las mismas mujeres las que las ignoran al no tener sensibilidad.
Se quejaron de que en los ministerios públicos la atención no sea eficiente y eso haga que las mujeres no denuncien o abandonen su decisión por las vueltas que tienen que dar ya que la Agencia Especializada en Delitos Sexuales y los Ministerios Públicos no tienen médico legista ni psicólogas y aunado a ello tienen que dar dinero para que las atiendan.
Dijeron que hay falta de información, pues muchas no saben dónde acudir para pedir ayuda o poner su denuncia porque creen que para eso se necesita dinero y si son de una comunidad, tienen que pagar su traslado y en la institución dar para los refrescos de los empleados para que agilicen su denuncia.
Mencionaron que varias no denuncian  porque consideran que eso es normal y temen ser señaladas por su familia o la gente de comunidad y prefieren aguantarse quedándose calladas.

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