Rubén Aguilar Valenzuela
Diálogo entre poderes
El pasado sábado 30 de noviembre me tocó ser testigo de un evento que en el México de estos años resulta un caso único. El gobernador de Coahuila, Rubén Moreira Valdez, al terminar de leer su segundo informe de gobierno inició un diálogo abierto con las y los diputados que integran el Congreso local en el que están representados siete partidos.
A nombre de cada uno de ellos su representante por diez minutos comentó el informe e hizo una serie de preguntas al gobernador, en todos los casos entre dos y cinco, que éste, al término de cada intervención, desde la tribuna misma de los diputados, contestó siempre entre los diez y 20 minutos. Las preguntas y las respuestas se dieron en un tono respetuoso y de alta civilidad política.
El diálogo inició a las 13:20 y terminó a las 16:45. En total fueron tres horas y 25 minutos. A la mayoría de los asistentes, el Congreso de Coahuila tiene lugar para 400, nos pareció, por lo que pude constatar, innovador, interesante y atractivo. Después del primer informe del gobernador Moreira ocurrió también el diálogo entre las y los diputados locales del estado.
Los partidos que están representados en el Congreso de Coahuila, que se compone de 25 curules, son tres de carácter local y cuatro nacionales. Los primeros son el Partido Socialdemócrata de Coahuila (PSDC), la Unidad Democrática de Coahuila (UDC) y el Partido Primero Coahuila (PPC). De los nacionales el PRI, el PAN, el PVEM y el PANAL. El PRD no tiene representación.
La parte más interesante del diálogo tuvo lugar a raíz de la intervención del diputado representante del PAN que de manera inteligente y respetuosa planteó al gobernador una serie de preguntas relacionadas con la deuda del gobierno priista anterior y con el castigo a los montos del actual presupuesto que supone el pago de la deuda. El gobernador también de manera inteligente y respetuosa respondió al panista y solicitó al Congreso local creara una comisión, para analizar esa deuda.
El modelo de informe donde el Ejecutivo, presidente de la República o gobernador, que sólo hablaba y un Legislativo que sólo escuchaba era un mal modelo, siempre lo fue, pero el que lo sustituyó donde el Ejecutivo sólo entrega el informe, en tiempo y forma, al Congreso del que se trate también es un mal modelo. La experiencia de Coahuila en estos dos últimos años habla de que sí es posible otro modelo, uno en el que impere un diálogo abierto y civilizado.
La práctica que se realiza ahora en Coahuila ganaría si después de que el gobernador responde, la diputada o diputado que intervino pudiera hacer una réplica a lo dicho por el gobernador y éste tuviera, a su vez, la oportunidad de la contraréplica. El régimen político mexicano no es parlamentario, pero le vendría bien, en el esquema presidencial, el diálogo franco y en público entre el Poder Ejecutivo y Legislativo.
Twitter: @RubenAguilar




