Octavio Klimek Alcaraz
Ciudades resilientes
La campaña mundial para la reducción de desastres 2010-2015 Desarrollando Ciudades Resilientes, organizada por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR), aborda temas de gobernabilidad local y riesgo urbano. Se trata de que las ciudades y los gobiernos locales se deben preparar y volverse resilientes ante los desastres (consultado en: http://www.eird.org/camp-10-15/).
Este concepto de resiliencia, tan poco habitual en nuestro leguaje, está ganado espacio en los hechos. Casi siempre le he equiparado con la elasticidad de un ecosistema para recuperarse a su estado original ante un evento o impacto. Existen múltiples definiciones, por ejemplo, la Ley General de Cambio Climático lo puntualiza como: la “capacidad de los sistemas naturales o sociales para persistir ante los efectos derivados del cambio climático” (fracción XXVIII del Art. 3er.).
La propia UNIDRS señala que la resiliencia es la capacidad de un sistema, comunidad o sociedad expuestos a una amenaza para resistir, absorber, adaptarse y recuperarse de sus efectos de manera oportuna y eficaz, lo que incluye la preservación y la restauración de sus estructuras y funciones básicas (consultado en: http://www.unisdr.org/files/7817_UNISDRTerminologySpanish.pdf).
El comentario que se realiza en el texto de la UNIDRS en la página electrónica citada sobre esta definición contribuye a mejorar el concepto “Resiliencia significa la capacidad de “resistir a” o de “resurgir de” un choque. La resiliencia de una comunidad con respecto a los posibles eventos que resulten de una amenaza se determina por el grado al que esa comunidad cuenta con los recursos necesarios y es capaz de organizarse tanto antes como durante los momentos apremiantes.”
En la campaña ya citada Desarrollando Ciudades Resilientes se propone una lista de verificación de 10 aspectos esenciales para lograr ciudades resilientes, cito éstos de manera textual:
1. Establezca la organización y la coordinación necesarias para comprender y reducir el riesgo de desastre dentro de los gobiernos locales, con base en la participación de los grupos de ciudadanos y de la sociedad civil —establezca alianzas locales. Vele porque todos los departamentos comprendan su papel y la contribución que pueden hacer a la reducción del riesgo de desastres y a la preparación en caso de éstos.
2. Asigne un presupuesto para la reducción del riesgo de desastres y ofrezca incentivos a los propietarios de viviendas, las familias de bajos ingresos, las comunidades, los negocios y el sector público para que inviertan en la reducción de los riesgos que enfrentan.
3. Mantenga información actualizada sobre las amenazas y las vulnerabilidades, conduzca evaluaciones del riesgo y utilícelas como base para los planes y las decisiones relativas al desarrollo urbano. Vele por que esta información y los planes para la resiliencia de su ciudad estén disponibles a todo el público y que se converse acerca de estos propósitos en su totalidad.
4. Invierta y mantenga una infraestructura que reduzca el riesgo, tales como desagües para evitar inundaciones y, según sea necesario, ajústela de forma tal que pueda hacer frente al cambio climático.
5. Evalúe la seguridad de todas las escuelas e instalaciones de salud y mejórelas cuando sea necesario.
6. Aplique y haga cumplir reglamentos de construcción y principios para la planificación del uso del suelo que sean realistas y que cumplan con los aspectos relativos al riesgo. Identifique terrenos seguros para los ciudadanos de bajos ingresos y, cuando sea factible, modernice los asentamientos informales.
7. Vele por el establecimiento de programas educativos y de capacitación sobre la reducción del riesgo de desastres, tanto en las escuelas como en las comunidades locales.
8. Proteja los ecosistemas y las zonas naturales de amortiguamiento para mitigar las inundaciones, las marejadas ciclónicas y otras amenazas a las que su ciudad podría ser vulnerable. Adáptese al cambio climático al recurrir a las buenas prácticas para la reducción del riesgo.
9. Instale sistemas de alerta temprana y desarrolle las capacidades para la gestión de emergencias en su ciudad, y lleve a cabo con regularidad simulacros para la preparación del público en general, en los cuales participen todos los habitantes.
10. Después de un desastre, vele por que las necesidades de los sobrevivientes se sitúen al centro de los esfuerzos de reconstrucción, y que se les apoye y a sus organizaciones comunitarias para el diseño y la aplicación de respuestas, lo que incluye la reconstrucción de sus hogares y sus medios de sustento.
Con el objetivo de contribuir al cumplimiento de los citados 10 aspectos básicos para lograr ciudades resilientes, la UNIDRS, elaboró un manual para los líderes de los gobiernos locales, que de manera práctica explica en detalle éstos, así como auxilia en la planificación y ejecución de acciones para la reducción del riesgo de desastres en las comunidades. Dicho manual está disponible en: http://eird.org/americas/manual-alcaldes.pdf
Así, que quienes están trabajando y tomando decisiones después del desastre en de la tormenta Manuel en Guerrero, pueden revisar si están haciendo las cosas conforme a las directrices de instituciones internacionales en estos aspectos o por lo menos tratar de orientarse con las mismas para no perder el rumbo.




