Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Arturo Solís Heredia

CANAL PRIVADO

* Excesos paradójicos

El 23 de marzo, el presidente de la Comisión de Quejas del Instituto Electoral del Estado de Guerrero, Arturo Pacheco Bedolla, afirmó que “hay indicios” de que hay un exceso de propaganda electoral, sobre todo del PRD, y muchos pensamos, con un poco de cinismo socarrón: “¿neta?, ¿te cái?, ¿cómo crees?”.
Y es que, con todo respeto para el sin duda honorable consejero, el exceso comenzó desdendenantes, y ya todos, al menos me consta que ya muchos, se habían percatado del hecho.
En estricto rigor periodístico, la declaración (¿descubrimiento, denuncia?) del consejero no era ya noticia para la prensa y menos para los ciudadanos, para quienes era, más bien, una historia superada.
Pues sí, porque sobre todo a partir de la veda del IFE (obligada sólo para los candidatos a la Presidencia de la República), las calles y espacios públicos de nuestros pueblos y ciudades sureñas se pintaron de amarillo, gracias a un montón de aspirantes a candidato por el PRD.
La infracción ya no era noticia, si acaso vieja comidilla colectiva; pero sí era noticia la identidad del infractor.
Hasta hace pocos años, los excesos electorales eran casi siempre y exclusivamente autoría material y/o intelectual de candidatos del viejo PRI, no de los de la izquierda o la derecha partidistas.
Y pa’ que amarrara bien la irónica vuelta de tuerca de la historia de la transición democrática mexicana, la cereza del pastel, una paradoja: mientras los aspirantes a la fórmula de candidatos del PRD al Senado avasallaron los espacios y tiempos de la prensa y la atención e interés del respetable, los del PRI se sumergieron en un impasse de bajo perfil y mínima exposición mediática.
Sin estar obligados por la autoridad electoral, René Juárez Cisneros y Claudia Ruiz Massieu acataron la veda, concluido ya el trasiego imprevisto de la precampaña interna priísta. No sé si aprovecharon la tregua voluntaria para reflexionar y pensar en sus proyectos y compromisos de campaña, o para armar y definir sus equipos de trabajo. Tampoco sé si quisieron contrastar aún más el exceso de propaganda perredista.
El hecho es que ambos suspendieron acciones de prensa y propaganda. Y estoy seguro de que muchos ciudadanos les agradecieron la pausa y el respiro.
No faltaron, sin embargo, críticas o lamentos por el impasse de los candidatos priístas al Senado. Voluntario o no, intencional o no, acción u omisión, consciente o no, lo cierto es que muchos aseguran que dejarle el escenario libre a sus adversarios fue un error peligroso.
En la precampaña interna, René Juárez y Claudia Ruiz Massieu convocaron a una causa fundamental: la unidad.
El lema suena bonito como eslogan electoral, pero sonaría más bonito como proyecto político. Por lo menos, ambos plantearon ideas y hechos que sugieren más sentido que mercadotecnia.
René Juárez adelantó que como senador “no me voy a pelear con el gobernador Ángel Aguirre, ni con el que sea gobernador, porque estaría haciendo mal mi chamba. No servirá de nada que gestione más presupuesto para Guerrero, si me peleo con el gobernador. Un senador no puede convertir los recursos en obras, la ley se lo prohíbe”.
Por su parte, Claudia Ruiz Massieu demostró voluntad y actitud de diálogo y reconciliación, al no engancharse con pleitos, discusiones y conflictos de los protagonistas de la lucha pre electoral.
Y ambos, por la razón que haya sido, abonaron con silencio y discreción, a la construcción de una contienda más civilizada y serena.
No sé si el exceso de propaganda beneficiará a los candidatos perredistas. Pero pronto sabremos si en sus campañas proponen más sustancia y contenido para ganar la elección.
No sé si el impasse perjudicará a los candidatos priístas. Pero pronto sabremos si en sus campañas, la propuesta de unidad será más que un simple eslogan.

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