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Seguirá la lucha por la justicia a pesar de los riesgos, coinciden familiares de líderes asesinados

Sigue la lucha por la justicia en Guerrero
a pesar de los riesgos, coinciden activistas

Presentan el diagnóstico de 2012 sobre Violencia contra Defensoras de Derechos Humanos en Mesoamérica como parte de la campaña 12 días por la Defensa de Nuestras Vida y Libertad de Tlachinollan. Documentan 440 agresiones a mujeres, 180 de ellas en México

Lourdes Chávez

Chilpancingo

El Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios se solidarizó con la lucha de las familiares de las mujeres desparecidas y asesinadas en Guerrero y la criminalización del movimiento social, en un acto donde la hija de Nestora Salgado García, la hermana de Rocío Mesino Mesino y la luchadora Tita Radilla afirmaron que van a seguir luchando a pesar de los riesgos por la violencia que existe en el estado y el país.
En la presentación del diagnóstico de 2012 sobre Violencia contra Defensoras de Derechos Humanos en Mesoamérica, en el auditorio de la unidad académica de Ciencias de la Educación, ante activistas que integran la red de defensoras de derechos humanos, y como parte de la campaña 12 Días por la Defensa de Nuestras Vida y Libertad, del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan.
En este informe documentaron 440 agresiones a mujeres en buena parte del territorio nacional,Centroamérica y la parte alta del Cono Sur, ocurridas en 2012, y de estos, 180 casos son mexicanos, la mayoría contra líderes de causas indígenas, en defensa del territorio y en contra de megaproyectos. Así como 38 asesinatos, siete de México, más otras que estuvieron expuestas a intentos de homicidios.
Pero aún no están considerados el asesinato de la líder de desplazados de La Laguna, en la sierra de Coyuca de Catalán, Juventina Villa Mojica, en 2012; la aprehensión de la coordinadora de la Policía Comunitaria de Olinalá, Nestora Salgado García, en agosto de este año; y el asesinato de la dirigente de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), Rocío Mesino Mesino, hace dos meses.
En el acto, jóvenes de la ciudad de México también señalaron el caso de Luna Flores, activista detenida por el delito de ultrajes a la autoridad, después de que hizo grabaciones a una audiencia de un joven detenido injustamente en el Centro Histórico, Mario González, antes de llegar a la marcha del 2 de octubre por la masacre de Tlatelolco.
Los jóvenes se identificaron como integrantes del campamento de presos políticos del 2 de octubre, instalados en la cárcel femenil de Santa Martha Acatitla.
Del Centro Diocesano que fundó el obispo Raúl Vera López, Blanca Martínez Bustos señaló que hay muy poco que celebrar en la situación de violencia extrema que se vive en el país, aunado a que “diputados y senadores, siguen vendiéndolo a las potencias extranjeras como podemos ver con la reforma energética. Estas dizque reformas, obviamente van contra los pueblos”, afirmó.
Explicó que el informe se hizo para visibilizar la violencia contra mujeres defensoras y líderes que luchan por sus pueblos, para romper la barrera del silencio y cambiar la situación que se vive.
Asimismo, señaló la criminalización de los movimientos con el encarcelamiento “de nuestras madres y hermanas. Lo único que podemos celebrar es la resistencia de las compañeras a pesar de tener todo en contra de su justas demandas de justicia. Hay que celebrar la fuerza de las mujeres dignas”.
Añadió que les preocupa la permanente y sistemática violación a los derechos humanos, por eso decidieron participar en la campaña de Tlachinollan, por la libertad de 13 integrantes de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) en prisión, entre ellos Nestora Salgado García.
Destacó que la Policía Comunitaria de Guerrero ha aportado a otros estado la construcción de alternativas de otra forma de hacer justicia y de garantizar seguridad a nuestros pueblos, y por ello preocupa la criminalización del Estado mexicano hacia ellos.
Consideró que hay criminales que deben estar en penales de máxima seguridad, los que han desaparecido a miles de personas en el país, se hablan por lo menos de 28 mil personas desaparecidas, además de 100 mil ejecutados y miles desplazados en los últimos seis años.
Sin embargo, señaló que no hay un solo responsable de esta masacre procesado, señalado, mucho menos encarcelado, pero a los pueblos por defender sus derechos, nuestras dignas mujeres son encarceladas como criminales de alto riesgo para la nación.

Saña contra Nestora

La hija de Nestora Salgado, Zaida Rodríguez, denunció que el único crimen de su madre fue decir a los vecinos que saliera a defender a sus hijos, y en respuesta las autoridades la encerraron en un penal de máxima seguridad donde la mantuvieron incomunicada y sigue sometida a tratos degradantes e inhumanos.
En su intervención, la joven recordó que en Olinalá había secuestros y extorsiones, y cuando Nestora regresó a su pueblo de Estados Unidos, no pudo hacer caso omiso ante este problema como hace el gobierno.
Indicó que el 27 de octubre de 2012, el pueblo se levantó en armas y nombró a Nestora Salgado su coordinadora, porque ya estaban “hasta el copete” de la corrupción del gobierno municipal, que detenía a un delincuente y por dinero lo liberaba.
Estimó que con su conformación la Policía Comunitaria de Olinalá logró la reducción de los delitos en un 90 por ciento, pero como las autoridades estaban coludidas con la mafia, los persiguieron hasta llevar a Salgado García a prisión de máxima seguridad en Tepic, Nayarit.
Ahí, denunció que después de un mes fue integrada a la población penitenciaria, donde le niegan hasta hablar con sus compañeras y el consumo de agua limpia, a pesar de que pagó por agua embotellada. Indicó que tiene que tomar agua sucia directamente de la llave, mientras las demás internas sí reciben una ración de agua para su consumo.
También denunció que hace un mes puede hablar con ella por teléfono sólo diez minutos cada diez días, porque a pesar de que tenía autorización para comunicarse a los pocos días de que fue internada, a Nestora le decían que sus familiares no aceptaban sus llamadas por cobrar, y a Zaida que su mamá no quería contestarle o la dejaban esperando en la bocina.
Indicó que la última vez que habló con ella, el lunes pasado, estaba desesperada e inconforme, pero sigue siendo la mujer fuerte de carácter, que espera justicia.
“Ella no es una delincuente, no sé porqué la persecución, sólo ha luchado por una mejor comunidad. Vamos a seguir exigiendo la libertad de ella y los compañeros que son presos políticos de la CRAC”.

La lucha social, sin garantías

Tita Radilla, de la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos (Afadem), denunció que en este clima hostil ya no se puede trabajar, no sólo como defensoras, sino como familias, porque el Estado mexicano no se preocupa ni se ocupa de la seguridad de las defensoras, periodistas, pero tampoco de la sociedad.
Lamentó los casos de las detenidas, ejecutadas y detenidas registradas en el diagnóstico, y las que se siguen sumando al paso de los días, y que ninguno de los casos haya sido aclaro.
“Es alarmante porque están ahí los policías, los militares y los crímenes siguen ocurriendo. Ya no sé cómo calificar este clima que vivimos de crisis de inseguridad terrible. Me preocupa muchísimo, es bastante grave y no podemos dejar, retirarnos, pero no podemos ir, tenemos que seguir trabajando, porque las violaciones graves a derechos humanos continúan”.
De la OSCC, Norma Mesino Mesino recordó a su hermana Rocío, asesinada el 19 de octubre, como activista implacable en la exigencia de justicia por la masacre de 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas, que como defensora de derechos humanos denunció tortura, persecución de cuerpos policiacos, del Ejército, en su trayectoria social defendió el derecho a la vivienda, a la educación, al medio ambiente sano, contra la tala de madera y exigió transparencia de los recursos públicos.
Esto llevó a que fuera perseguida, amenazada, calumniada, encarcelada y finalmente acabaron con su vida.
Aseguró que a pesar de los riesgo que implica, mantendrá la exigencia de justicia, para que este caso no quede impune, porque ya comenzó el hostigamiento contra ella y su familia, “como defensora estoy en riesgo también, pero no podemos claudicar en este derecho, que los  asesinos materiales e intelectuales de Rocío sean sometidos a la justicia”.

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