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Cuestiona Héctor Apreza en el Congreso que el gobierno criminalice al movimiento social

*Hace referencia a los “crímenes contra líderes sociales y las detenciones de integrantes de las policías comunitarias”. Exige el diputado priista respeto a los derechos humanos

Hugo Pacheco León

Chilpancingo

Por la conmemoración del Día Internacional de Derechos Humanos, el coordinador de la fracción del PRI en el Congreso, Héctor Apreza Patrón, cuestionó que en Guerrero se criminalice el movimiento social y que no se hayan esclarecido los crímenes ocurridos, como los de estudiantes normalistas y de los luchadores sociales, y propuso un Plan de Reconciliación Social.
Al final de la sesión, Apreza Patrón subió a tribuna para referirse al Día Internacional de los Derechos Humanos que se conmemora el 10 de diciembre, diciendo: “Los crímenes contra líderes sociales, las detenciones de integrantes de las policías comunitarias y los llamados a la rebelión y al enfrentamiento, generan mucha tensión y nos preocupan”.
El priista dijo que los crímenes “son hechos que se alejan del compromiso —que se hizo— de llegar a la reconciliación, a través de investigar los crímenes de lesa humanidad del pasado”.
Y cuestionó: “Si no se ha tenido capacidad de llegar a la verdad de las muertes de los líderes sociales de los últimos años, ¿cómo podremos llegar a la verdad del pasado? Simplemente me quedo sin respuesta”.
Héctor Apreza insistió, sin mencionar al gobernador Angel Aguirre Rivero, con el que se reunió apenas el pasado domingo 8 en Acapulco, que en Guerrero “persiste una violencia estructural, una violencia histórica, una violencia que pareciera de Estado, que solamente podremos terminar si nos decidimos a que cada uno de nosotros hagamos lo que nos corresponde”.
Propuso que el Ejecutivo del estado construya el Plan Estatal de Derechos Humanos y que lo eche a andar, “ya lo comprometió con el representante en México de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Javier Esteban Hernández, y esperamos que así sea”.
Además indicó que la 60 Legislatura debe comprometerse “a que las violaciones a los derechos humanos sean correctamente tipificadas en el Código Penal del Estado”.
Considero además que la desaparición forzada, la tortura y los ataques a los periodistas y medios de comunicación, queden debidamente establecidos en el código? penal.
Y propuso un Plan de Reconciliación Social “profundo, que tenga tres elementos: lograr pleno reconocimiento de los agravios causados desde el poder; establecer el compromiso real de que nunca vuelvan a suceder estos aberrantes crímenes con acciones legislativas, políticas y administrativas; y establecer nuevas relaciones de convivencia social que bajen el alto nivel de conflictividad en el estado”.
Héctor Apreza señaló que hay tres fechas que no se pueden olvidar ni ignorar, “porque hacerlo sería lamentable y hablaría mal de nosotros. Las tres fechas son consecutivas. El 10, el 11 y el 12 de diciembre. Todas tienen un significado muy especial. Más para unos, menos para otros. Y están unidas por un tema común: los derechos humanos”.
Recordó que el 10 de diciembre la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó que sería considerado el Día Mundial “para recordar algo natural al ser humano, que toda persona posee, por sí misma, una grandeza tal, que su dignidad constituye un valor trascendente del que brotan derechos innatos, universales e inalienables: los Derechos Humanos”.
Enseguida cuestionó: “¿Cuántos de estos derechos, que en el discurso bonito decimos que vamos a respetar y hacer respetar, son quebrantados… todos los días, en todos los lados, y por todos nosotros?”.
“¿Tenemos algo que celebrar, cuando se pisotean todos los días los derechos humanos? ¿Qué hicimos como autoridad en Guerrero para celebrar el 20 aniversario de este mandato de las Naciones Unidas? ¿Qué acciones de promoción y de protección de los derechos humanos tuvimos ese día? Ninguna”, cuestionó y respondió.
Otra fecha emblemático, dijo, es la del 11 de diciembre, porque falleció don Juan Alarcón Hernández, el primer ombudsman de los derechos humanos en México, “incluso antes de que iniciara sus funciones la CNDH; fundador de la Codehum y su presidente durante 23 años”.
“Por esa razón sería muy lamentable, que en el proceso de determinar quién llenará el vacío que deja Juan Alarcón, haya factores políticos y partidistas que vulneren el eje rector que guía una institución apartidista y apolítica”, advirtió Héctor Apreza.
“Hagamos el mejor homenaje a don Juan garantizando en este Congreso lo que el abogado dijo apenas unos días antes de morir: que un ombudsman que no es autónomo, no es ombudsman”, añadió.
Y propuso a los diputados: “Elijamos al mejor, que la persona elegida sea políticamente neutral; que su actuación sea independiente de toda presión parlamentaria o gubernamental”.
Y la tercera fecha emblemática, dijo, es “el 12 de diciembre, porque es quizás la antítesis de los días que acabo de mencionar.? Lo opuesto a los derechos humanos. El día que nos hizo recordar que falta mucho por alcanzar el goce efectivo de los derechos más elementales del ser humano, que es su dignidad”.
Y lo explicó: “Las tres muertes, la de los estudiantes Alexis Herrera Pino y de Gabriel Echeverría de Jesús, así como la muerte heroica del trabajador de la gasolinera, Gonzalo Miguel Rivas Cámara, ocurrieron en un contexto en la que fueron vulnerados cuatro derechos: el derecho a la vida, el derecho a la justicia, que no llega y el derecho a la reparación del daño. Y el derecho a que no vuelva a suceder”.
“El 12 de diciembre es sin duda una fecha trágica e imborrable, que algunos quisieran olvidar y que otros se encargarán de que no se olvide lo que pasó. Todavía falta mucho por alcanzar en el disfrute de la dignidad humana”, consideró Héctor Apreza.
Señaló que los tres niveles de gobierno “todavía no nos han hecho saber qué están haciendo para que no se repita lo del 12 de diciembre de 2011, qué medidas, qué programas, qué ajustes institucionales se están haciendo para que no suceda algo similar y que de esa manera la impunidad no prevalezca”.
Y para terminar su intervención parafraseó al poeta chiapaneco  Jaime Sabines: “El crimen está allí, cubierto de hojas de periódicos, con televisores, con radios (con banderas de izquierda). Habría que lavar no sólo el piso; la memoria. Habría que quitarles los ojos a los que vimos, asesinar también a los deudos, que nadie llore, que no haya más testigos.
“Pero la sangre echa raíces y crece como un árbol en el tiempo. La sangre en el cemento, en las paredes, en una enredadera: nos salpica, nos moja de vergüenza, de vergüenza, de vergüenza. Las bocas de los muertos nos escupen una perpetua sangre quieta”, citó.
Nadie más de los diputados de ningún otro partido intervino ni dijeron nada sobre este tema. Guardaron silencio.

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