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Estafan a una indígena en Tlapa; le quitan el dinero con el que pagaría su traslado y el de su familia a Sinaloa

*Un hombre le ofreció a Rosa Ríos Solano cobrar dos envíos de dinero por 5 mil pesos cada uno a cambio de que le diera lo que ella tenía. “Yo le creí porque nos alcanzaría para pagar otros asientos del autobús y la comida mientras llegábamos”, dice. Pide ayuda para solucionar su pérdida

En la Unidad de Servicios Integrales (USI) del programa de Jornaleros un desconocido estafó a una indígena me´phaa bathaa con 3 mil 100 pesos, con lo que pagaría su traslado a Sinaloa al corte de hortalizas.
Rosa Ríos Solano, de 27 años de edad, llegó al mediodía a la USI donde saldría con sus hijos, su hermano y sus papas a Villa Unión, Sinaloa, al corte de chile, tomate y jitomate por cuatro meses, pero fue sorprendida por un hombre que le ofreció cobrar dos envíos de dinero por 5 mil pesos cada uno a cambio de que le diera lo que ella tenía.
La mujer que tiene cuatro hijos y su hermanito decidieron creerle al individuo porque “parecía que no mentía” y su aspecto era cuidado, llevaba un sombrero de palma, un portafolio, zapatos limpios y tenia barba.
“Yo le creí –dijo entre lágrimas la indígena–, porque nos alcanzaría para pagar otros asientos del autobús y la comida mientras llegábamos a Sinaloa, además me dijo que estaría aquí cuando viniera de cobrar el dinero”.
Rosa dijo que se llevó más de cinco meses para reunir los tres mil pesos y pagar el pasaje de ella y sus cuatro hijos al campo de cultivo “nos cobran mil pesos y ahora ya no tengo nada, no sé cómo me voy a ir y tampoco puedo regresar a mi pueblo porque me dejó sin nada, los 100 pesos eran de mi hermanito”, dijo.
Agregó que al acudir a la tienda Elektra le dijeron que no existía la clave y debía llevar el nombre de la persona que le enviaba, por lo que volvió a la USI y ya no encontró al estafador, lo buscó por el Hospital Regional y el Mercado Nuevo horizonte sin hallarlo.
La indígena mostró dos pequeño recuadros de papel, con letras y números a lápiz con una palabra que decía resta, luego la cantidad de 5 mil pesos y clave en números.
La persona que la llevaría a Sinaloa le dijo que eso era falso y que no entendía por qué había creído en el engaño del desconocido y que ahora no sabían qué solución habría para irse, ya que debían pagar su espacio del autobús, que tenía programada su salida a las siete de la noche.
Agregó, “así nos pasa a los indígenas, algunos se aprovechan que no sabemos leer o no conocemos los papeles y creemos que vamos a ganar más, porque lo necesitamos”, dijo.
La indígena remarcó que creyó en que podía obtener un poco más de dinero para irse a Sinaloa y pagar los asientos de sus hijos y no fueran apretados por los cerca de tres días que dura el viaje.
No dejó de llorar mientras pidió que la apoyaran y solucionar la pérdida de su dinero, además de que era parte de su papá y mamá que llegarían por la tarde para irse con ellos.
Los del Consejo de Jornaleros le dijeron que podía quedarse en el lugar mientras se buscaban soluciones o llegaba algún autobús donde la empresa que contrataba pagara el traslado. (Carmen González Benicio / Tlapa).

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