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Aumenta el riesgo para los vecinos de la Barranca del Tule en Chipancingo a tres meses de Manuel

*La tierra no dejó de moverse después de la lluvia, les dijimos (a las autoridades municipales) que nos queríamos salir, pero se hacen de oídos sordos”, explica una de las afectadas

Anarsis Pacheco Pólito

Chilpancingo

Tres meses y cuatro días han pasado desde que la tormenta tropical Manuel devastó colonias y el encauzamiento del río Huacapa en la capital del estado y aún sigue sin atenderse la demanda de reubicación de habitantes de la Barranca del Tule, quienes advirtieron desde el 17 de octubre al gobierno municipal del riesgo en que vivían.
En octubre, a un mes de las lluvias que afectaron a familias de escasos recursos que habitan en zonas federales y de alto riesgo, advirtieron a sus autoridades del riesgo en el que dormían familias enteras. “La tierra no dejó de moverse después de la lluvia, les dijimos que nos queríamos salir, pero se hacen de oídos sordos”, explicó una de las vecinas.
En octubre, casas de madera con techos de láminas eran resguardadas por un integrante de cada familia durante el día, mientras trataban de enderezar las paredes de la casas, ya que día con día se iban hundiendo debido al reblandecimiento de la tierra.
A tres meses, más de 25 casas están seriamente dañadas, con el drenaje corriendo por los enseres domésticos, entre los juguetes de los niños, quienes aún viven en casas hundidas en el lodo.
El panorama es devastador, a comparación de hace dos meses; en la barranca las casas que no fueron censadas por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), porque las calificaron de estables, ahora están destrozadas, sin paredes y sin familias.
Durante un recorrido, realizado ayer en la mañana, familias salían al paso de la reportera para preguntar si se les iba ayudar, si ya los iban a censar, si se sabía algo de la reubicación, ya que aún viven entre escombros.
Las casas que estaban firmes hace dos meses ahora están bajo la tierra de la barranca, que se ha ido desplazando de manera silenciosa, poniendo en riesgo la vida de familias, sin que nadie les brinde protección.
Una de las vecinas explicó que los terrenos fueron otorgados por el alcalde Mario Moreno Arcos, durante su primera administración, sin que les cobraran por su adquisición, lo que benefició a poco más de 26 familias que viven de lavar ropa ajena, también habitan allí enfermeras y los mismos trabajadores de Protección Civil municipal, quienes han perdido sus propiedades.
“No salimos de las casas porque no hay a dónde ir; sí es peligroso, pero no hay de otra, en el albergue creo que ya los están corriendo”, agregó, doña Alba.
Una amenaza diaria está sobre sus cabezas, sobre su escaso patrimonio, representada por la pared imponente de la tierra, que después de la lluvia acabó con una de las casa de madera, pero ahora la tierra derribó más de 26 casas, de las que no se pudo rescatar nada.
Dos familias de la Barranca del Tule, decidieron salirse de sus casas ante el riesgo por el desplazamiento de tierra, mientras otros vecinos decidieron quedarse en el lugar pese al peligro.
Una de las vecinas explicó que una vez fue el alcalde Mario Moreno Arcos, pero no caminó por la barranca, sino que desde la parte más alta, en una de las calles de acceso a la colonia Zapata, supervisó el lugar.
La tierra de la barranca se desmorona a cada paso que dan los vecinos, los pies se hunden en la tierra, igual que las tablas que colocan en las paredes para contener la fuerza que las presiona y las tira al piso.
Los vecinos piden ayuda del gobierno, que resuelva y que los atienda, porque a tres meses siguen sin recibir ayuda, sin que se les reubique, y sin que se les dé una respuesta.

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