Extienden la veda de moluscos a todo el estado; alertan a restauranteros y buzos de no venderlos
Karla Galarce Sosa
Autoridades del Sector Salud informaron que la veda de moluscos bivalvos que fue decretada hace dos semanas, y que sólo se había establecido en Acapulco, se amplió a toda la entidad por la gran cantidad de microalgas que fueron detectadas en esos organismos, y que producen toxinas letales para el cuerpo humano.
En conferencia de prensa, el subsecretario de Regulación Control y Fomento Sanitario, Felipe Kuri Sánchez, informó que la prohibición alcanzó a todas las especies de moluscos de dos conchas (filtradores) y que en compensación, la Secretaría de Desarrollo Rural del gobierno estatal (Seder), entregó tarjetas de ayuda con mil 100 pesos a 480 buzos censados por las autoridades en Acapulco.
El funcionario advirtió que hoy se realizará un recorrido de supervisión para que quienes exhiban el producto y lo vendan sean multados.
El próximo lunes se realizarán decomisos a quienes reincidan en la venta, amagó Kuri Sánchez a los propietarios de locales establecidos en la zona suburbana y Diamante del puerto, donde encabezó un recorrido de supervisión.
Como parte de esta misma acción, inspectores de la dependencia recorrieron las zonas donde, a pesar de la prohibición, buzos y pescadores extraen y venden el producto en los balnearios de Caleta-Caletilla, Puerto Marqués y en playa Hornos, frente al hotel Las Hamacas; también recorrieron la zona de restaurantes conocida como La Noria y El Derrumbe, este último al poniente de la ciudad, donde también se detectó la venta y consumo de ostiones.
Ahí, Kuri Sánchez entregó folletos y pegó carteles de alerta en restaurantes del poblado Alfredo Villa de Bonfil, donde según los propios restauranteros, el riesgo de que algún visitante resulte intoxicado aumenta porque los vendedores ambulantes no acatan la medida sanitaria y ofrecen a los turistas y visitantes los ostiones, mejillones, callo de hacha y otros moluscos de concha, sin que haya un control en su venta.
El funcionario estatal reconoció que ante el arribo de visitantes durante el actual periodo vacacional la cantidad de inspectores es limitada para alertar a la gran cantidad de personas que llegan al puerto. “Tendríamos que usar a un ejército de personas para vigilar cada playa”, dijo.
Kuri Sánchez explicó que las autoridades de Regulación Sanitaria están enfocando sus esfuerzos en advertir a los visitantes del establecimiento de la medida restrictiva y del riesgo que implica el consumo de ostiones y en general moluscos de dos conchas.
“Hasta nuevo aviso, se prohíbe la extracción, comercialización y consumo de moluscos bivalvos procedentes de la zona de la bahía de Acapulco”, se advirtió en la conferencia en la que no hubo representantes de otras instituciones, a pesar de que forman parte del comité estatal de vigilancia de moluscos, entre ellos La Marina, la Comisión Nacional de Pesca, entre otras.
Ahí, Kuri ahondó que la marea roja es un fenómeno natural que consiste en la multiplicación masiva de microalgas presentes en el mar. “Algunas de estas microalgas producen una sustancia tóxica que pueden causar la muerte del ser humano cuando la consume en carne de animales marinos contaminados”, explicó el funcionario estatal.
Las especies vedadas son ostiones, almejas, mejillones, caracoles de mar, callo de hacha, pata de cabra, pata de mula, callo de margarita, tichidas y otros moluscos bivalvos.
Durante un recorrido con un grupo de cinco inspectores en el área de Llano Largo, se observó que tres de cinco marisquerías ofrecían los productos a los comensales.
Al final, comentó que los análisis de las muestras en las costas de las entidades vecinas de Oaxaca y Michoacán ya se realizan y, en los próximos días se tendrá el resultado de las pruebas.
Según el más reciente muestreo de moluscos en Acapulco y diferentes puntos de la entidad, la toxina que producen las microalgas triplican los niveles permitidos de regulación sanitaria.
La prohibición quedará sin efecto, dijo el funcionario, hasta que los resultados de los exámenes de laboratorio muestren que no hay concentraciones letales para el ser humano.




