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Busca Tlachinollan visibilizar las luchas sociales de Guerrero en su agenda 2014

*Los levantamientos ciudadanos, los movimientos estudiantiles y magisteriales, los activistas asesinados, las afectaciones por las tormentas en los pueblos originarios y la situación de las jornaleras agrícolas de La Montaña, entre los temas que la publicación trata en fotografías

Lourdes Chávez

Chilpancingo

La Montaña, torbellino de esperanza, es el título de la agenda 2014 que editó el Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan para recrear con fotografías y reflexiones la situaciones difíciles que vivieron los pueblos originarios en el año que termina, por los destrozos de la tormenta Manuel y el huracán Ingrid y la esperanza de los movimientos organizados ante la inseguridad, por sus territorios y la defensa de sus derechos.
El director del organismo de derechos humanos, Abel Barrera Hernández, indicó que en la agenda se incluyen los destrozos por las lluvias de la temporada, el movimiento magisterial que logró desbordar los márgenes de la institucionalidad, la organización de estudiantes que hicieron valer sus derechos y, con sus diferencias los grupos de policías comunitarias y ciudadanas que se organizaron ante el vacío de gobierno; un mosaico de expresiones, donde todos luchan por un cambio en Guerrero.
Junto a esto, está el lado oscuro y turbio de un Estado empeñado en ignorar, desacreditar, encarcelar y permitir que se atente contra la vida de luchadores sociales, como ocurrió en los últimos meses de 2013 señaló.
“Vemos la otra cara de un poder que se abalanza contra una sociedad organizada, para tratar de destruir el tejido comunitario, los movimientos de resistencia, para someter,  acallar y colocar a representantes de la Policía Comunitaria como los grandes delincuentes, tapando con la bota impune lo que existe en Guerrero desde la Guerra Sucia: el crimen organizado, cobijado por las autoridades, en un clima de impunidad”.
Sin embargo, destacó que la sociedad guerrerense que lucha desde la periferia de La Montaña, de la sierra, hace oír su voz en los centros de poder, pero es recibida con golpes, con órdenes de aprehensión, campañas de desprestigio y cárcel, en un estado que vive siempre en una revuelta por la democracia y la justicia.
La agenda 2014, destaca en el primer mes el levantamiento de ciudadanos del 5 de enero en Ayutla de los Libres, en defensa de la vida y frente a los ataques de la delincuencia organizada en contubernio con los grupos policiales.
En febrero mantienen el tema de las autodefensas con la presentación de la Policía Ciudadana y Popular de la comunidad nahua de Temalacatazingo, municipio de Cualac, una expresión lucha y resistencia de La Montaña baja, con identidad propia.
Abril reconoce la organización del Frente Único de Normales Públicas del Estado de Guerrero (FUNPEG), con el titulo Los hijos e hijas del trueno, como una nueva generación que irrumpe en un escenario de oscuridad y violencia, para exigir respeto y su inclusión en los presupuestos públicos, ante la negativa de las autoridades de entregar plazas docentes, y como en el caso de la Normal Rural de Ayotzinapa, de pelear cada año por la matricula de nuevo ingreso.
En marzo denominaron Tormenta Magisterial al movimiento inédito de trabajadores de la educación que en esas fechas llegó a su máxima expresión, y representó el preludio de la resistencia nacional contra las reformas federales en materia educativa, hacendaria y energética.
En mayo invitan a la reflexión por la inminente entrada de empresas mineras a La Montaña, por las concesiones otorgadas por el gobierno federal, y la lucha legal de las autoridades agrarias ante esta amenaza que destruiría los suelos. Asimismo, destacaron la organización de los pueblos contra la creación de una reserva de la biosfera sin una consultar apropiada a las comunidades.
Junio, bajo el título Ataque letal contra quienes luchan por la justicia, se dedicó a los luchadores sociales Arturo Hernández Cardona, Rocío Mesino Mesino, Luis Olivares Enriquez, asesinados en Iguala, Atoyac y Coyuca de Benítez, respectivamente, y la alerta que desde entonces se emitió para defensoras y defensores, en un estado donde las autoridades permiten que estos crímenes se consumen con impunidad.
En este orden, julio es alusivo a la persecución y encarcelamiento de los integrantes de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), 13 aún en prisión de la Casa de Justicia de Zitlaltepec de El Paraíso, tres de ellos en penales federales fuera de la entidad.
Agosto se dedica a la coordinadora de la Policía Comunitaria de Olinalá, Nestora Salgado García, para destacar la historia de una mujer que creció en un pueblo de artesanos, emigró al extranjero en busca de mejores medios de vida, y que regresó y se involucró en una lucha colectiva de seguridad y justicia.
Sin embargo, a pesar del reconocimiento que recibió del mismo gobernador, Ángel Aguirre Rivero, fue recluida en una prisión por denunciar a criminales y su relación con autoridades locales, fuera del estado, para obstaculizar su defensa. Barrera cuestionó el pago que reciben quienes dan la vida y su trabajo, sin esperar nada, para que en su pueblo tenga tranquilidad.
El noveno mes, se denunció la reacción tardía de las autoridades ante los destrozos en La Montaña por la tormenta que azotó al estado el 14, 15 y 16 de septiembre. El defensor recordó que fue evidente el trato inequitativo y cruel hacia los pueblos originarios, cuando se privilegiaba la atención de algunos sectores en Acapulco.
Afirmó que fueron las organizaciones y sociedad civil, particularmente jóvenes de la región, quienes rompieron el aislamiento y bajaron a las ciudades a exigir atención por la situación que estaban padeciendo.
En octubre destacaron la creación del Consejo de Comunidades de La Montaña, de 200 pueblos afectados, que se agruparon de la forma de organización tradicional para analizar la catástrofe, determinar las afectaciones, las víctimas y buscar respuestas concretas para repensar la reconstrucción desde la base comunitaria.
En noviembre señalaron la lucha de los pueblos desplazados por las lluvias, en la desnudez de La Montaña desgajada, donde la población más vulnerable, niños, enfermos, mujeres, muchas embarazadas, deben repensar a su comunidad desde un lugar ajeno a su espacio conocido; “es la lucha de las familias en contra del olvido, de la discriminación, de cómo se dio esta tragedia, este hundimiento, y cómo la gente está saliendo con este pundonor, a pesar de que no hay atención adecuada, en sus techos de plástico, con eso están sobreviviendo ante invierno cruento”.
El ultimo mes se dedicó las jornaleras agrícolas, que llaman Mujeres de corazón, porque son fundamentales en el sostén de la familiar, hoy representan la mitad de la población de migrantes del estado al interior del país, y son la única llave para enfrentar este desgajamiento de la vida comunitaria, señaló Barrera.
Como es tradición, la agenda de Tlachinollan se puede encontrar en librerías de Chilpancingo y Tlapa, y se elaboró con la intención de visibilizar y dar un rostro a la esperanza en medio de la tragedia, explicó el defensor, “sobre cómo se vive desde una situación tan precaria y como existe gente con tanta fuerza y decisión para salir adelante en medio del fango y la devastación”.
Aclaró que los pueblos no están derrotados, está enfrentando los desafío cono lucidez, aún con desesperación, está forjando la comunidad pérdida.

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