Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Víctor Cardona Galindo

PÁGINAS DE ATOYAC

*Los Cívicos (Segunda parte)

Rosendo Radilla Pacheco fue secretario general del Comité Regional Campesino de 1956 a 1960. “En torno al Comité Regional Campesino se fueron nucleando los que después serían Los Cívicos”, y “en torno a la Asociación Local de Cafeticultores, los que se enriquecieron a costa de los productores y siguieron viviendo para disfrutar sus riquezas”, escribió su hija Andrea Radilla Martínez, en su libro Poderes, saberes y Sabores. Una historia de resistencia de los cafeticultores Atoyac, 1940-1974.
El Comité Regional Campesino era un actor importante en la vida del municipio, gestionaba beneficios como centros de salud y escuelas, pero además era la instancia que defendía a los agricultores de las injusticias, tal vez así conocieron a Genero Vázquez Rojas quien representaba las gestiones de muchos campesinos ante el Departamento Agrario Nacional.
En 1957 la empresa Maderas Papanoa realizaba explotaciones en San Vicente de Jesús, San Vicente de Benítez, San Francisco del Tibor y El Paraíso. Se había comprometido a construir escuelas en San Francisco del Tibor, El Paraíso y San Vicente de Benítez; como ayudarlos para lograr la introducción de agua potable y mejorar sus vías de comunicación. Había una fuerte oposición a esta explotación del Comité Regional Campesino, encabezado por Radilla Pacheco, de la Asociación Regional de Cafeticultores y de la Liga Femenil. Esta inconformidad se reflejaba en la edición de El Trópico del  7 de noviembre de 1957.
Y en enero de 1958 los cafeticultores de la sierra no habían podido cortar porque no paraba de llover. Los monopolizadores del café se valieron del juez menor para mandarles a cobrar, algunos campesinos al no poder pagar se echaron a huir, denunciaba El Trópico el 29 de enero de ese año. Esa era la problemática de los cafetaleros quienes, además de los acaparadores, eran víctimas de los líderes corruptos. Por eso los cafetaleros se dividieron en dos bandos y destituyeron al comité encabezado por Benito Fierro Fierro.
Como recuerdo de este conflicto político quedó aquel corrido de Rosendo Radilla que dice: “Revolución Campesina /es el lema del momento /en la sierra de Atoyac /ya se siente el movimiento… Primero latifundistas /después vino el agrarismo /ahora Benito Fierro /el padre del caciquismo… En Atoyac ya se siente /el rigor de la reacción /ya tiene su monopolio /sin piedad ni compasión”.
Según Andrea Radilla la mayoría de los cafeticultores medianos y en pequeño se comprometieron en la lucha contra el gobernador Caballero Aburto. “El movimiento de 1960 contra el gobierno estatal del general Raúl Caballero Aburto –dice Radilla Martínez– fue para los cafetaleros que se involucraron, la posibilidad de diversificar sus demandas más allá de las directamente vinculadas con la cafeticultura. El participar en un frente amplio, en manifestaciones, mítines, cabalgatas, paradas cívicas por reivindicaciones democráticas, exigencias de respeto a la vida, en el bloqueo de brechas para impedir el paso a los talamontes en el poblado de Mexcaltepec, en contra de autoritarismo e influencia de una directora de escuela de la cabecera municipal, al escuchar a los estudiantes de la UNAM, de la UAG y de Ayotzinapa, a maestros de primaria y a otros productores agrícolas, enriqueció sus experiencias”.
Para el levantamiento cívico en esta región fue también fundamental la propaganda incesante que llevaban a cabo universitarios como Imperio del Mar Rebolledo Ayerdi, Bernardino Vielma Heras, Jesús Araujo Hernández y normalistas como Lucio Cabañas Barrientos, quienes con sus discursos incendiarios encontraron terreno fértil para abonar la inconformidad en Atoyac. Así se sumaron personajes como Medardo Reyes Gudiño, Elizabeth Flores Reynada, Hilda Flores Solís, Juan Mata Severiano e Isidoro Sánchez.
Para efecto de entender los hechos y conocer los actores de este conflicto diré que la comuna encabezada por Raúl Galeana Núñez que tomó posesión el día primero de 1960, la integraban también Luis Cabañas Ocampo, como síndico; Mario Mendoza Vega, como secretario municipal y como regidores Rosendo Téllez Blanco, Cipriano Castillo Noriega, José G. Valdez, Martín Hernández Valdez, Rubén Barrera Serna y Félix Roque Solís, el rompimiento de entre los ediles de esta comuna, mencioné en mi anterior entrega, detonó el conflicto.
Escribió Andrea Radilla: “Los manifestantes iban subiendo de tono, la exigencia de desaparición de los poderes en Guerrero; –muchos se convencieron en el transcurso del periodo que duró el movimiento y muchos caballeristas dejaron de serlo– mítines, cabalgatas nocturnas con antorchas, quema de ataúdes simbolizando la muerte del gobierno caballerista, manifestaciones donde participaba la gran mayoría de la población: ancianos, adultos, jóvenes y niños, hombres y mujeres”.
El periódico El Trópico en su edición del 16 de agosto de 1960 informaba: “No obstante haberse recabado el permiso previo para el mitin del domingo en Atoyac de Álvarez, fue impedido debido a que el propio presidente municipal de ese lugar Raúl Núñez Galeana, pidió auxilio de la fuerza pública”.
En la nota cuya cabeza decía “Impidieron el Mitin anunciado el domingo” informaba: “Además desde la noche del sábado agentes policiacos estatales anduvieron buscando a los que aparecen como directivos en contra de la camarilla de Atoyac, que maneja no sólo el poder municipal sino la asociación de cafeticultores, el impuesto al café y otros negocios, protegidos por funcionarios estatales… Los Agentes Especiales de Investigaciones Políticas que están en el estado de Guerrero cumpliendo diversas comisiones… Anteayer domingo poco faltó para que se cometieran actos desagradables, porque hubo algunos balazos… De la Policía Judicial de Acapulco fueron comisionados para apoyar al presidente Raúl Núñez Galeana, el agente Horacio Maceda Sil y Simón Tuba Valdeolibar, éste en calidad de madrina. También se sabe que había en Atoyac elementos del cuerpo motorizado de Dirección de Seguridad Pública del Estado… Según las investigaciones de los agentes federales, la verdadera a raíz de todo el movimiento está en el antagonismo de dos grupos de cafeticultores, uno minoritario, con influencias y que no quiere entregar la directiva, y el otro mayoritario, sin más fuerza política que su número y su condición de verdaderos cafeticultores, que hasta han designado al señor Antonio López Ocampo para que sustituya a la actual directiva, a cuyo grupo pertenecen Raúl Núñez Galeana y socios”.
Mientras esto pasaba en Atoyac en Chilpancingo a estas alturas las cosas estaban que ardían,  a esto se sumó la huelga estudiantil contra el rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, Alfonso Ramírez Altamirano que inició el 20 de octubre de 1960. De ahí se vinieron una serie de movimientos que, frente al Palacio de Gobierno, exigían la salida del gobernador y la desaparición de poderes. Con la participación de la Asociación Cívica Guerrerense, el Partido Obrero Campesino Mexicano y el Frente Zapatista de la República, se formó la Coalición de Organizaciones del Pueblo, frente que llegó a incorporar 35 organizaciones de diversa índole.
Como dije antes los estudiantes de la Universidad y de la Normal de Ayotzinapa llegaron hasta la ciudad de Atoyac con su propaganda en contra de Caballero Aburto. Se había formado un Frente Estudiantil Cívico de Ayotzinapa, encabezado por Lucio Cabañas, Inocencio Castro, Benito Méndez, Ubaldo Baiza, Nazario Efrén Girón y Manuel García Cabañas, quienes firmaban un manifiesto que se distribuyó el primero de noviembre de 1960 durante un mitin en Chilpancingo contra Caballero Aburto.
Al medio día del 11 de diciembre en Atoyac, se llevó a cabo una manifestación organizada por el Frente Revolucionario Zapatista, la policía intentó disolver la manifestación, disparó contra la multitud, resultó herido Leónides Bello y hubo muchos líderes detenidos entre ellos el estudiante de la Normal Rural de Ayotzinapa, Lucio Cabañas Barrientos, se madre Rafaela Gervasio Barrientos y su tía Celerina Cabañas. La gente se organizó y se instalaron en protesta permanente hasta que lograron la liberación de sus dirigentes. Luis Cabañas y Rosendo Téllez Blanco intervinieron para la liberación de los detenidos. Ese día le quebraron un dedo a Celerina Cabañas (hija del general Pablo Cabañas) cuando quiso impedir la detención de Lucio. Se le colgó del cinturón pero un policía lo jaló muy fuerte. Cuando la visité en su casa de San Vicente de Benítez me mostró su dedo dislocado como muestra de su participación en aquella lucha. Años más tarde su hijo Abelardo Velázquez Cabañas participaría en el rescate de Genaro Vázquez de la cárcel de Iguala.
Wilfrido Fierro Armenta registró de esta manera los acontecimientos: “Diciembre 11.- A las 13:00 horas de hoy, frente al Palacio Municipal de este lugar, se llevó a cabo una manifestación de repudio contra el Gobernador del estado Gral. Raúl Caballero Aburto, organizada por elementos del “Frente Revolucionario Zapatista”, estudiantes y parte del pueblo, los oradores se excedieron en sus discursos y echaron denuestos contra el Gobernador y las autoridades municipales acusándolos de asesinos y ladrones, por tal motivo la Policía Urbana y Auxiliar al mando del comandante y mayor retirado del Ejército Adalberto Lira Torres, irrumpieron contra los manifestantes agrediéndolos a golpes. El segundo comandante Tayde Ruiz, abrió fuego con su arma hiriendo el octogenario Leónides Bello, quien fue levantado violentamente por sus demás compañeros, siendo conducido a un sanatorio. Los manifestantes al ver bañado en sangre a este señor, se enardecieron y fue entonces cuando con piedras y palos trataron de contestar la agresión  política formándose una confusión de gritos y llantos de mujeres, resultando muchos golpeados. Los oradores que estaban haciendo uso del sonido fueron conducidos a empellones a la cárcel. Entre los detenidos figuran el Dr. Galdino Guinto, Imperio Rebolledo Ayerdi, Victoriano Lucerna, Efraín Molina Martínez y Lucio Cabañas Barrientos, así como la señorita Celerina Cabañas y la señora Rafaela Barrientos”.
Dice que con “la actitud policiaca los manifestantes se dispersaron, pero a los pocos minutos volvieron a congregarse en el mismo sitio donde se habían reunido antes y pedían a gritos que sacaran de la cárcel a sus compañeros detenidos, y así permaneció la muchedumbre hasta las 11 de la noche que fueron sacados debido a la intervención del señor Rosendo Serna Ramírez. Pero antes los ex regidores de la actual Comuna Municipal Luis Cabañas Ocampo y Rosendo Téllez Blanco, habían llegado al palacio para pedir su libertad y al mismo tiempo hacer responsable al presidente municipal Raúl Galena Núñez de lo ocurrido habiendo permanecido en la oficina a la presidencia largo rato en espera del Ejecutivo y al no llegar optaron por ir en busca del Síndico Municipal Martín Hernández Hinojosa hasta su casa, seguidos de una chusma que lanzaba gritos por las calles de ¡Muera Caballero Aburto!… Al salir de la prisión los estudiantes y al incorporarse con sus compañeros, hablaron agradeciéndoles su postura de haber permanecido hasta esa hora y pidieron le echaran vivas al ejército, por su valiosa intervención; que por ser ya muy noche que volvieran todos a sus casas, pero que ellos al igual que el pueblo, seguirían luchando hasta derrocar al nefasto gobierno de Caballero Aburto”.
Para Alberto López Limón en su tesis doctoral Historia de las organizaciones político-militares de izquierda en México (1960-1980),  “Atoyac fue un ejemplo representativo del antiaburtismo municipal. Aunque Raúl Galeana llegó a la alcaldía como líder cafetalero y a través de una lucha contra la imposición, su abierta filiación caballerista lo enfrentó a la mayoría de sus conciudadanos. Acorralado reprimió a discreción. La marcha del 11 de diciembre de 1960, convocada por el Frente Revolucionario Zapatista, fue reprimida por la policía municipal, con un saldo de un herido de bala y decenas de detenidos, entre ellos el dirigente estudiantil Lucio Cabañas Barrientos. La gente se reorganizó y celebró un mitin que se prolongó hasta la medianoche cuando lograron liberar a sus compañeros presos. Al siguiente día, continuaron las manifestaciones exigiendo la desaparición de poderes en el estado y en el municipio, llamando a una huelga de pago de impuestos”.

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