Los personajes de la literatura son seres que están hechos de palabras: Alma Salamandra Ramos
*La escritora recientemente presentó el cuentario Lux; de pócimas, venenos y otras apariciones, editado por la Secretaría de Cultura
Óscar Ricardo Muñoz Cano
“Para mí está claro que los personajes de la literatura, todos ellos, existen sólo en términos lingüísticos. Hay quien puede decir que son seres imaginarios. Es un error: son seres lingüísticos, están hechos de palabras, el idioma es su substancia”, aseguró la escritora guerrerense Alma Salamandra Ramos, quien recientemente presentó el cuentario Lux; de pócimas, venenos y otras apariciones, editado por la Secretaría de Cultura de Guerrero (Secultura).
En entrevista, la también editora independiente aseguró que “cuando leemos un cuento o una novela, esos personajes cobran vida en nuestra imaginación, pero fueron construidos con palabras porque toda la literatura está hecha con los ladrillos de las palabras”.
Y agregó:“entonces la selección del lenguaje, es decir, de la combinación de ciertas palabras, cierto orden de frases, cierta estructura lingüística es esencial. Se trata de que cada palabra va a construir al relato en la imaginación del lector. Personajes, circunstancias, objetos ideas: todo es palabra”.
En ese sentido, refitrió que Lux… parte de un principio original, “una idea, una pregunta o inquietud, la fascinación por un objeto, el interés por un acontecimiento histórico, algo que me ocurrió, que le ocurrió a alguien más o que creo pudiera haber ocurrido, un sueño, una visión sobre algo real o algo fantástico”. Sin embargo este es sólo el principio, acotó, “generalmente cada cuento va tomando forma, ritmo y rumbo por sí mismo. Al comenzar un relato supongo una serie de problemas que se vuelven a veces muy complejos y que debo resolver al escribirlos. De muchas maneras considero que escribir y leer son actividades espejo, son casi lo mismo: ni el lector ni el escritor sabemos exactamente en qué terminará el cuento. De hecho, uno de los principios más complicados y a la vez elementales es ese: que el cuento no siga un camino fácil, que no termine en lo que se esperaba, por esta razón todos mis cuentos presentan uno o varios giros que llevan a la historia por soluciones inesperadas”, destacó.
En Lux (cuento que le da título al libro) por ejemplo, el narrador es asesinado, afirmó la escritora, “¿entonces quién cuenta la historia?, ¿cómo es posible que siga esa voz narradora, si fue asesinada? La solución en este caso fue absolutamente fantástica: hay una transformación, pero quise ir más allá: entonces el narrador no es el personaje asesinado, sino alguien que todo lo sabe: un ser sobrenatural. Lux tiene una estructura complicada, donde el final cambia completamente el sentido de todo el cuento con una sola frase”.
La ganadora del premio María Luisa Ocampo en 2012, precisamente por este texto, y también ganadora del primer premio de Cuento Joven de Guerrero, destacó que “aunque dividimos a la literatura en géneros (poesía, narrativa, teatro, ensayo), en realidad se trata de un solo fenómeno intelectual y estético, en donde un poema puede narrar o un cuento puede ser poético”.
Explicó que “la función de la literatura y su género depende exclusivamente del objetivo del escritor. Es decir, ¿qué quiero lograr con mi escrito? La respuesta a esa pregunta puede complicarse, pero esencialmente si deseo relatar acontecimientos mi texto se llama narrativa, si deseo despertar sentimientos o provocar evocaciones estéticas se llama poema, si deseo que se represente se llama teatro, si deseo dilucidar una idea se llama ensayo”.
Finalmente y luego de indicar que le gustaría que los lectores disfrutaran el libro más allá de encontrar o no algo aleccionador, reveló que actualmente se encuentra trabajando en “un proyecto con mi editorial Salamanquesa, donde ya publicamos algunos títulos en formato pequeño pero bien hecho. En Puebla estamos trabajando en un centro de fomento cultural muy próximo a ser abierto. Así que luego les daremos noticias”.




