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Piden justicia en el sepelio en Tixtla de uno de los normalistas atropellados

Este jueves sepultaron al estudiante de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Freddy Fernando Vázquez Crispín, quien falleció atropellado en la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo; los familiares clamaron justicia y castigo al responsable del accidente, que dejó otra víctima y tres normalistas más heridos.
Los padres, familiares, alumnos y conocidos del estudiante, de 21 años de edad, participaron la mañana de este jueves en el sepelio, que se realizó en el panteón municipal de Tixtla, donde le dieron el último adiós.
El entierro se realizó hasta ayer, porque la familia esperó la llegada del padre de Freddy Fernando, quien trabaja en Estados Unidos.
A las 9 de la mañana, el cuerpo del joven fue trasladado a la iglesia de la Virgen de la Natividad, en el Barrio del Santuario, donde se ofreció una misa de cuerpo presente; después fue nuevamente trasladado a su casa, para partir al panteón central de la cabecera municipal.
El recorrido fue encabezado por la banda de guerra de la Normal Rural, que en todo el trayecto tocó marchas fúnebres.
El estudiante, quien cursaba el primer año de la licenciatura en Educación Primaria, era el menor de cuatro hermanos, nació el 15 de septiembre de 1992 en Tixtla; sobreviven sus padres Manuel Vázquez Salmerón y Cristina Crispín Dominguillo; sus hermanos, Amadeo, Mario y Juan Manuel Vázquez Crispín.
Durante el acto de entierro, el estudiante fue recordado como una persona humilde, noble, bondadosa, tranquila, seria; a quien le gustaba estar en familia, ir a nadar y jugar futbol, además de participar en actividades religiosas.
Ahí los familiares demandaron justicia y castigo para el responsable del trágico accidente, donde también murió Eugenio Alberto Tamarit Huerta, de 20 años, originario de Tenamazapa, municipio de Tlacoapa, y tres estudiantes que resultaron severamente heridos.
La familia de Freddy fue una de las cientos de damnificadas por la inundación que provocaron las lluvias de septiembre, por el paso de la tormenta Manuel, en su casa aún se observan los estragos que dejó el agua, que subió más de metro y medio.
Gael Núñez Solís, uno de los compañeros que conoció al estudiante en los cursos previo al ingreso a la normal, contó que Fernando les brindó alojo en su casa durante los cursos, demostrando un compañerismo y humildad.
Señaló que en las ocasiones que conversó con su compañero, le expresaba la ilusión de culminar la carrera, para sobresalir y apoyar a su familia, además de seguir preparándose.
“Bromeábamos, apoyaba en las actividades de la normal, se portaba bien, era alegre, muy sonriente. Siempre anduvo operativo y participativo”.
Fernando cada año participaba en la carrera Guadalupana, aunque este año por las actividades escolares de la normal, no pudo hacerlo, relató Yair García García, integrante del comité de la agrupación juvenil guadalupana.
El compañero mencionó que el estudiante tenía más de cuatro años de estar integrado a la agrupación, y cada año, dos meses antes del 12 de diciembre, se reunían en la iglesia de la Villa para prepararse un día a la semana, y estar en condiciones para participar; recordó al joven estudiante como una persona sociable y religiosa.
Ambos compañeros del fallecido demandaron a las autoridades del estado castigo a los culpables y justicia para su amigo.
La madrugada de ayer fue trasladado el cuerpo del segundo estudiante muerto, a la comunidad de Tenamazapa, donde fue sepultado.
El pasado martes un tráiler atropelló a cinco estudiantes en la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo, cerca de la colonia Buenos Aires en el municipio de Atoyac de Álvarez. (Jacob Morales Antonio / Tixtla).

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