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Por descuido de los gobiernos municipales Acapulco está en decadencia, dice alemán

Mariana Labastida

Más de 40 años lleva Ulrich Gundrum visitando Acapulco, desde entonces vio como fue de la gloria a la decadencia, y responsabiliza a los gobiernos municipales que descuidaron el puerto y dejaron de darle mantenimiento por muchos años.
Resaltó que hay atractivos turísticos que no se promueven y que serían llamativos para el turismo extranjero, como el mural de Diego Rivera en la casa de Dolores Olmedo, en la zona Tradicional.
Ulrich visita entre tres y cuatro veces al año Acapulco. Vino por primera cuando tenía 30 años, en 1971, en ese entonces recuerda que no estaba la zona Dorada y se quedó en un “hotelito muy bonito por Caleta”, área donde llegaba el jet set del cine internacional y nacional. Recuerda que conoció a Johnny Weismuller cuando al puerto solo era “para gente rica, por eso fue muy exclusivo”; actualmente pasa sus días de descanso en el hotel Playa Suites.
Considera que la exclusividad se perdió cuando se comenzó a desarrollar la zona hotelera en la bahía de Santa Lucía, aunque seguía siendo caro visitar Acapulco y ya era un destino en todo el mundo, por lo que llegaban turistas de muchos países y había una competencia “increíble”.
Sin embargo “se cayó Acapulco poco a poco en decadencia, yo culpo a los diferentes gobiernos municipales que dejaron la cosa sin preocupación, de donde viene el ingreso, de repente estaba sucia completamente la bahía, la playa, los vendedores ambulantes y esos hicieron que el turismo no llegara más, ya no era atractivo”.
Indicó que los turistas extranjeros que visitaban el puerto permanecían dentro de los hoteles donde estaba bien porque afuera estaba sucio, y junto con eso, dijo, se dio el impulso a otros lugares como Cancún “a costa de Acapulco”.
Consideró que cada presidente de la república fue impulsando conceptos turísticos en diferentes partes de la república como Huatulco, lo cual “estuvo bien pero no para el puerto que hizo tanto esfuerzo” para consolidarse como destino turístico.
Criticó que las autoridades hayan abandonado lugares como el Centro de Convenciones, el cual señaló que es un elefante blanco que no sirve para nada, teniendo “tanto valor” y obligan a los visitantes a ir a actividades “hasta el aeropuerto” en relación al nuevo centro de convenciones Forum Mundo Imperial.
Gundrum consideró que las autoridades empezaron a atender los servicios del puerto pero “todo llega algo tarde, despertaron después de tantos años”, con obras que se requerían desde hace 20 años como el paso elevado del bulevar Vicente Guerrero que es una de las entradas por carretera a Acapulco, y en su lugar los presidentes municipales les han interesado más los cargos públicos que puedan tener después de su administración, y “van dejando sin dinero a la ciudad, es una cadenita”.
Manifestó que en una visita que hizo al centro de la ciudad encontró edificios abandonados en la Costera: “qué feo está allá”, señaló con gesto de desagrado al ver cómo se encuentra el Zócalo, el cual “requiere que se rehabilite porque no funcionan las fuentes y quitar a los vendedores ambulantes”.
También lamentó que la  casona de Juárez, que era utilizada como centro cultural, esté abandonada y añoró los años en los que había en esa zona de restaurantes con comida internacional, de los cuales ninguno de los de la época sigue abierto en Acapulco.
“Tengo que criticar algo, la Costera, donde pusieran las palmeras son un basurero porque deja el gobierno todo descuidado, para eso está el municipio, piensan que todos los turistas son mexicanos y las cosas no se ven y eso está mal, tiene que hacer algo”, enfatizó.
El turista alemán reconoció que Acapulco está más limpio que antes, “al fin tienen botes de basura”, en relación a las nuevas papeleras colocadas por el gobierno municipal; sin embargo “en la playa no, si alguien camina a las 7 de la mañana ve un basurero, la gente no tiene dónde poner la basura”.
Agregó que la gente es servicial aunque ha dejado de ser amable con los visitantes, “en muchos casos los de cargos inferiores al encontrarse con los visitantes no regresan el saludo ni sonríen”.
De la inseguridad, Ulrich responsabilizó de la difusión de mala información a la prensa “y más internacional que espantan a la gente que quiere venir”, y agregó que quienes conocen Acapulco son los que vienen porque saben que como en cualquier destino del mundo, si se sale de la zona turística hay riesgos, “problemas de criminalidad hay más en Río de Janeiro, los turistas nacionales vienen porque saben que no pasa nada, sino no hubiera estado lleno en las vacaciones”.
El visitante recordó una experiencia que tuvo en Miami, Florida, donde se perdió entre las calles alejadas del área turística y una policía lo regañó por estar en esa zona y lo urgió a seguirla para sacarlo de ahí, “yo no ando a media noche en zonas donde no debo de estar, calles oscuras, yo me quedo en el hotel”, tampoco sale a bares, expuso, no porque corra riesgo sino para evitar problemas con personas alcoholizadas que suelen abusar.
Resaltó que Acapulco tienen ventajas sobre otros destinos turísticos como el clima, debido a que a diferencia de Cancún, Cozumel o Mazatlán la mayor parte de los días son soleados y no hace frío.
Agregó que le hace falta promoción a atractivos turísticos como el mural de Diego Rivera en la casa de Dolores Olmedo, “ese debe de estar en un museo no en público, creo que vale más el mural que la casa”, expresó sorprendido, debido a que para él fue una sorpresa volverlo a ver después de tantos años de venir a Acapulco y no ver que se tenga indicaciones de cómo llegar a él para los turistas extranjeros ni esté dentro de los atractivos del puerto.
En general, dijo, Acapulco “está bien, pero se debe de cuidar más para que vuelva a ser atractivo para los visitantes y se incremente el turismo extranjero”, pues consideró que actualmente es sólo el 20 por ciento de quienes llegan a vacacionar aquí.

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