Promueven activistas de Greenpeace el uso de energías alternativas en Acapulco
*Las acciones consistieron en un apagón de 10 minutos en la zona hotelera, una rodada sobre bicicletas, patines y patinetas en la avenida Costera y recorridos al barco Rainbow Warrior
Karla Galarce Sosa
Con un apagón de 10 minutos en la zona hotelera, una rodada sobre bicicletas, patines y patinetas en la avenida Costera y recorridos al barco Rainbow Warrior, Guerreros Arcoiris, los activistas de la organización internacional Greenpeace, promovieron el uso de energías alternativas en Acapulco, de donde partirán después de dos días de visita con rumbo a Cozumel.
Unas 200 personas participaron en la rodada de bicicletas convocada por la organización ambientalista. El sentido de la avenida Costera que va del Centro a la Base Naval, fue cerrado por completo a la circulación por un lapso de dos horas, lo que generó un severo embotellamiento en la Costera Vieja y la avenida Costera.
El punto de partida de las aproximadamente 150 personas inscritas inicialmente, fue el Centro Cultural Acapulco y arrancaron en sentido contrario al de la circulación vehicular. Durante el avance del grupo de ciclistas, se fueron sumando familias completas que, a bordo de bicicletas, triciclos, patines, patinetas y hasta patines del diablo, llegaron hasta el parque de la Reina, donde culminó el recorrido.
Por la noche, los activistas convocaron a un apagón de 10 minutos para hacer conciencia entre la ciudadanía de la importancia del uso de energías alternas que no emitan gases de invernadero.
Recorrido a bordo del Rainbow Warrior
De casco verde olivo, y con un enorme arcoíris al frente, el velero dio la bienvenida a unas mil 500 personas ayer durante las 8 horas que abrió sus puertas para recibir a los acapulqueños que buscaban conocerlo.
Puente o cuarto de mando, el área de popa (atrás), de proa (adelante) y la sala de juntas, son las áreas donde los visitantes escuchan explicaciones e historias que giran en torno a la embarcación.
Al final, se proyecta a los visitantes un video de apenas 3 minutos, en el que se explican las consecuencias del cambio climático y del uso de combustibles fósiles, productos transgénicos y la contaminación del agua.
Se destaca también la profecía de los indios Cree de la cual, el buque recibió su nombre: “Llegará un momento en que la Tierra estará enferma y cuando esto suceda se reunirá una tribu de todas las culturas del mundo que creen en hechos y no en palabras. Van a trabajar para que se cure… y serán conocidos como los guerreros del arcoíris”.
Se explicó que en esa leyenda está inspirado el Rainbow Warrior. Se advierte que se puede seguir inmerso en un sistema económico y social que, tarde o temprano, agotará los medios necesarios para la vida, o se puede usar el poder ciudadano para cambiar políticas públicas.
El barco es el ícono de Greenpeace y ha fungido para la defensa de especies marinas. “Hace más de 40 años, y a bordo de un barco, doce jóvenes intentaron detener los ensayos nucleares que Estados Unidos realizaba en las costas de Alaska. Ese fue el inicio de Greenpeace, y aunque esa batalla no se ganó, a partir de entonces el mundo se dio cuenta de lo que sucedía y se han logrado soluciones en todo el mundo para preservar nuestro planeta”, se puede leer en el portal en internet de la organización.
El barco navega principalmente a vela para reducir el consumo de combustible, con la opción de cambiar a motor con propulsión diesel-eléctrica cuando sea necesario. También aprovecha el calor generado por el motor se utiliza para calentar el agua a bordo del barco; y utiliza tecnología sustentable para aplicar la opción más sostenible, desde su fabricación hasta el proceso de desmantelamiento en el futuro, cuando ya acabe su vida útil.
Durante el recorrido, encabezado por activistas voluntarios jóvenes, se informa que la embarcación no vierte tóxicos y cuenta con un sistema que previene vertidos de lubricante y combustible.
Convoca a apagón
La franja de arena que va del Asta Bandera a la Base Naval lució apagada en hoteles y condominios, a lo largo de 3.7 kilómetros de litoral.
Los hoteles El Presidente, Elcano, Grand Hotel, así como condominios, principalmente en la zona de Icacos, se sumaron al apagón que convocó la organización, aunque de manera parcial, porque sólo apagaron las luces del área de playa y unos cuantos pisos de sus enormes edificios. Mientras que en el anfiteatro, la participación de la ciudadanía fue prácticamente nula.
El brillo de la luna contrastaba al oriente con el obscuro mar de la bahía de Santa Lucía, ante las encendidas luces de las embarcaciones de recreo.
Sólo se observó apagado el alumbrado público de la playa desde Papagayo a Icacos.
La coordinadora de prensa de las oficinas en México, Edith Martínez, informó que para sumarse al apagón de 10 minutos, fueron convocados los socios de la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas de Acapulco (AHETA), conformada por 35 hoteles; así también, agregó, se enviaron invitaciones a todos los negocios de la avenida Costera.
En declaraciones por separado, el secretario de Turismo Municipal, Netzah Peralta Radilla, dijo que se hizo durante días previos una invitación para que los condominios y negocios de las playas de la bahía se sumaran al apagón.
Durante el apagón, a bordo de una de las lanchas rápidas de la embarcación, los activistas extendieron una manta en la que exigían el uso de energía renovable y sustentable.




