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El arte del grabado es poco conocido en México por falta de difusión: Oswaldo Santos

Óscar Ricardo Muñoz Cano

Si bien el grabado surgió como un oficio para dar a conocer información de manera impresa, ahora es una técnica que forma parte de las artes plásticas, indicó Oswaldo Santos Pita, quien durante estos dos meses imparte un curso en la otrora Casa de la Máscara, edificio que pronto será la Escuela de Artes y Oficios de Acapulco.
En entrevista al término de su tercera sesión, el egresado de la Escuela Nacional de Artes Gráficas de la UNAM recordó que el grabado fue el antecedente de la imprenta y que básicamente consiste en diseñar una placa, regularmente de madera, a la que se le hace un dibujo que será entintado para ser transferido con un tórculo (máquina de presión especial) a otra superficie como papel o tela.
“El grabado es un oficio, pero en la actualidad es una disciplina poco conocida en Acapulco; lo que empezamos a hacer es a rescatarla mediante este taller para más gente la conozca y aprenda”. Agregó que hay mucha tradición en el país al respecto.
En cuanto al curso, mencionó que además de trabajar con madera se está trabajando con linóleo, un material sintético; “pero también estamos viendo algo de teoría, algo sobre Manuel Manilla, José Guadalupe Posada, Leopoldo Méndez, Taller de Gráfica Popular y la gráfica del 68 así como algo acerca del grabado contemporáneo”.
Al respecto, Santos Pita destacó que la situación actual del grabado dentro de la cultura “de unos años para acá, está tomando auge; hay muchos jóvenes grabadores que están representado a México en otros países”, y destacó que incluso hay extranjeros, muchos que vienen a aprender grabado.
Luego de aceptar que esta disciplina es ya parte de las artes plásticas, a la par de la pintura o la escultura, refirió que aún hay escasez en cuanto temas; “en Oaxaca se usa mucho el costumbrismo, representaciones de la mujer, del pescador, del artesano, es algo que se usa desde Posada o Manilla”, pero aseguró que como arte tiene mucho camino por recorrer a la par de los jóvenes y sus propios temas.
En el caso del taller en la Casa de la Máscara, mencionó que son casi una veintena de jóvenes los que se acercaron para aprender; “el curso es de dos meses, cerca de ocho sesiones de casi cinco horas cada una”.
“Lo que hace falta es difusión, llevar este arte a donde no se conozca, si bien debe haber por ahí varios talleres de grabado y varios interesados, es cosa de difusión…”, recalcó, y por ello es que reveló que se está tramitando la posibilidad de llevar una máquina pequeña de grabado a diversas colonias para que la gente se acerque”.
“Es una especie de taller gráfico móvil, un proyecto que estamos aterrizando aún, por lo que más adelante tendremos más información”.

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