Netzahualcóyotl Bustamante Santín
Remesas, migración y desarrollo
El 11 de diciembre pasado, el centro de análisis económico del BBVA-Bancomer presentó el reporte semestral de migración que pone de relieve el desplazamiento de México como país receptor de remesas pasando del tercero al cuarto lugar mundial. El estudio resalta el gradual progreso económico en Estados Unidos gracias a lo cual el empleo de los mexicanos allá comienza a mostrar signos de recuperación (lo que ocasionará demanda de mano de obra), así como el hecho de que en nuestro país la migración tiene efectos perjudiciales en municipios de bajo desarrollo y favorables en municipios con mayor desarrollo.
La décima edición del informe Situación Migración México Diciembre 2013 contiene información reveladora sobre el estado que guarda la economía mexicana por concepto de divisas provenientes del exterior, particularmente las remesas y la dualidad migración-desarrollo municipal.
México que tradicionalmente ocupaba el tercer lugar mundial como receptor de remesas cayó al cuarto sitio en 2013. Según el Banco Mundial, India domina el indiscutible primer lugar al captar 71 mil millones de dólares (mdd) en ese año; le sigue China con 60 mil mdd, mientras que Filipinas presenta un espectacular salto en el ingreso de divisas del exterior al obtener 26 mil mdd, superando por vez primera a México que recibió unos 22 mil mdd, que tiene apenas por debajo a Francia con 21 mil 640 millones.
A pesar de que a escala mundial se espera que las remesas en 2013 presenten un incremento respecto a lo registrado en 2012, únicamente cinco naciones en todo el mundo mostrarán disminuciones en el flujo de remesas, México entre ellos.
Como lo habíamos documentado anticipadamente (El Sur 2/4/13) la sistemática caída de remesas ocurre aquí por lo menos desde 2009, y de no ser por un ligero aumento de la demanda de mano de obra mexicana en EU, la situación puede no mejorar, afectando el bolsillo de cientos de familias para quienes la divisa estadunidense representa su único ingreso. En 2006, el país presentó un crecimiento de las remesas cercano al 16 por ciento, pero tras la crisis de 2008 no ha vuelto a registrar los niveles superiores a 26 mil millones de dólares como ocurrió en 2007, e incluso en 2009 registró una disminución cercana al 15 por ciento.
En 2012 México recibió 22 mil 446 mdd, que significó una caída de 1.6 por ciento respecto al año previo; en 2013 el BBVA estima que el flujo de dinero proveniente de EU será de 21 mil 500 mdd, lo que supondrá una caída del -5.5 por ciento respecto a 2012 (el Banco Mundial habla de una caída aún mayor del -5.9%).
Importa mencionar que el próximo 4 de febrero, el Banco de México dará a conocer las cifras oficiales de captación de remesas para el país y las entidades federativas durante 2013. En consonancia con el comportamiento nacional, se espera que en Guerrero las remesas presenten una disminución atribuible al desempleo y la lenta recuperación de la maquinaria económica norteamericana. Al estado habrán llegado unos mil 200 millones de dólares, 30 millones menos que el año previo y lejos del récord histórico de mil 479 millones de 2007.
Siguiendo al BBVA, la ocupación de los migrantes mexicanos en sectores laborales de EU muestra ya signos de recuperación si se toma en cuenta que la tasa de desempleo para ellos ya es igual al promedio de desempleo nacional del 7 por ciento a noviembre pasado, lo que significa que se cerró la brecha entre el desempleo del conjunto de la población norteamericana y la mexicana.
En el bienio 2012-2013 los mexicanos se ocuparon mayormente en empleos relacionados con turismo, servicios de educación y salud, y se mantuvo el número de contratos en la construcción pero se perdieron en la agricultura. Por el contrario, hubo despidos de mexicanos en manufacturas (107 mil empleos perdidos), comercio (20 mil), y la administración pública (17 mil) en el periodo referido.
El 60 por ciento de los migrantes mexicanos laboran en hostelería y esparcimiento, construcción, manufacturas y comercio, que son justamente los sectores de la economía norteamericana que vienen presentando mayor dinamismo; si esas tendencias se mantienen, el estudio prevé un aumento del empleo de los migrantes mexicanos y en consecuencia, las remesas que lleguen a México también se incrementarían.
En cuanto al impacto que provoca la diáspora en el desarrollo económico de los países de origen, se subraya que entre los efectos positivos está la reducción del desempleo por la salida de mano de obra, el aumento del ingreso, el consumo y la inversión por remesas y el aprovechamiento de las habilidades de los mexicanos que regresan; en el lado opuesto como efectos negativos se hallan la pérdida de fuerza laboral y la “fuga de cerebros”, agregaría la pérdida del bono demográfico como resultado de la salida de mano de obra en edad de trabajar.
El informe consigna que en el periodo 2000-2010 se incrementó en 30 por ciento el número de municipios considerados de alta intensidad migratoria; en esa década los menos desarrollados pero con altos indicadores de migración parecieron empeorar su situación como resultado de ella. Asimismo, apunta que en los municipios con alto o muy alto grado de marginación la migración trae como efecto adverso un porcentaje considerable de viviendas sin energía eléctrica, viviendas con piso de tierra y número de personas ocupadas con ingresos de hasta dos salarios mínimos. En suma, la salida de personas no mejora ni modifica sustancialmente las condiciones de marginación de las localidades expulsoras. Según el reporte, los municipios con mayor intensidad migratoria (flujo de personas que salen) tienen en promedio los menores niveles de escolaridad, y que aquellas personas que cuentan con mayor instrucción escolar de esas mismas poblaciones son los que deciden migrar a Estados Unidos.
En cuanto a los “impactos positivos” en aquellos municipios más desarrollados se encuentra la reducción del porcentaje de población de 15 años o más sin primaria completa, y la reducción del porcentaje de ocupantes en viviendas con piso de tierra.
Simultáneamente a la publicación del informe Situación Migración, el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados (CESOP) divulgó un documento de trabajo denominado Tendencias en la migración México-Estados Unidos, elementos de mediano plazo para la política pública. El texto observa que si bien existen numerosas investigaciones sobre el tema, México carece de programas sociales cuyo propósito sea prevenir y contrarrestar los impactos sociales y económicos que deja en las comunidades la sistemática pérdida de población.
Por esa razón, añade el informe, “se hacen necesarias políticas para conocer los volúmenes de emigración y de la pérdida de población a fin de valorar adecuadamente situaciones coyunturales cuyos componentes y duración implican un cambio, no sólo en la lógica de ocupación de mano de obra migrante, sino en las relaciones sociopolíticas de ambos países.
La investigación, de 23 páginas, concluye que en el país la agenda del desarrollo económico y social deberá encontrar un balance entre el presente del proceso social migratorio, condicionado por estrategias geopolíticas, económicas y culturales en Estados Unidos (entre las que se cuenta por supuesto la reforma migratoria), así como por la fuerza de la migración que en tanto proceso social, encuentra sus propias fuentes de producción y reproducción que la han convertido en un factor de largo aliento para la supervivencia personal, familiar y comunitaria que de ruptura en esos niveles.




