Reviven polémica sobre Salvador Dalí y proyectan dos cintas en las que colaboró
Óscar Cid de León / Agencia Reforma
Ciudad de México
Gala significó para Salvador Dalí más que su madre, más que su propia obra y su obsesión por el dinero y el oro.
Cuando la musa falleció, en 1982, el pintor dispuso la construcción de una cripta con una doble sepultura en el Castillo de Púbol; dos tumbas unidas por debajo, según se dice, para que los ocupantes pudieran tomarse de la mano.
Gala descansaría bajo la lápida derecha, mientras que la izquierda recibiría algún día el cuerpo de Dalí.
Pero ese día nunca llegó, porque tras su muerte, acontecida hace justo 25 años, se tomó la decisión de enterrarlo en el museo que lleva su nombre en Figueras.
Se desató entonces una polémica: ¿Por qué no responder a los deseos del pintor de descansar junto a Gala?
Los medios reprodujeron las palabras del alcalde de Figueras, María Lorca, quien aseguraba que días antes había visitado en una clínica de su ciudad a un moribundo Dalí y que éste le había informado, sin testigos, como se criticó entonces, que había decidido cambiar su sepultura y descansar en el museo.
La polémica revive con la publicación en España del libro Dalí, dos veces sepultado, de M. R. Tornadijo, una novela en la que un grupo de dalinianos planean robar el cuerpo del pintor para enterrarlo en Púbol.
El autor considera pertinente revivir la posibilidad de trasladar sus restos junto a Gala.
Veinticinco años sin el Divino Dalí
Se dice que Dalí visitó México. Incluso se le atribuye la frase: “De ninguna manera volveré a México. No soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas”. No existen registros del viaje, pero su figura y su obra están presentes en la Ciudad. El Museo Soumaya, dueño de 18 esculturas del artista, lo recordará con un ciclo de cine, hoy y mañana, en el que se proyectarán Recuerda, de Hitchcock, y Destino, de Disney, cintas en las que colaboró.




