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Convierte Hedson Castrejón a la danza en espectáculo travesti sin identidad

*Sin identidad, experimento mil ciento uno, proyecto provocador en el que el creador representa a su alter ego Phoebe

Óscar Ricardo Muñoz Cano

Sin identidad, experimento mil ciento uno, es el resultado de casi un año de trabajo que conjugó la utilización de elementos del teatro posmoderno y la danza experimental, explicó el bailarín Hedson Castrejón, quien en el papel de su alter ego Phoebe, nos narró la noche del martes en media hora las circunstancias personales por las que ha vivido en relación a la danza.
En entrevista posterior a su presentación en el Teatro Domingo Soler, recordó que “la idea originar era presentar un montaje que mostrara la discriminación en la danza, pero a partir de que empecé a trabajar el proyecto a final de cuentas Sin identidad, experimento mil ciento uno se convirtió en la búsqueda de hacer danza experimental”.
En ese sentido, refirió que en base a las técnicas Graham o Cunningham y otras más, “y al paso del tiempo, me quedé con una idea fija: mostrarme a mí como una bailarina mujer”,  situación que plasmó al final de la presentación, donde vestido como una bailarina de ballet interpreta La muerte del cisne, de la obra El lago de los cisnes, de Tchaikovski.
“Tú como hombre no puedes hacer las variaciones de una mujer, tú tienes que hacer las que te corresponden, por lo que decidí utilizar esa pieza que es bastante conocida…”, agregó al tiempo que resaltó la ayuda obtenida por parte de la también bailarina Indira Palma y el grupo de bailarines que en escena le acompañaron.
Entre canciones como El triste, de José José y un repertorio de la británica Amy Winehouse, la historia transcurrió entre episodios de vida y recuerdos; desde cómo apareció Phoebe en la vida de Hedson y cómo ésta es quien guía en la actualidad sus pasos, liberándolo de los prejuicios que la danza como disciplina pudiera tener.
Así también, y entre escenas más pertenecientes al teatro posdramático, el público asistió a la trasformación pues, como aseguró, “a estas alturas a quién le interesa ver un actor, una actuación, a la gente lo que le interesaría más es ver a un verdadero ser humano en el escenario”.
El proyecto, que es apoyado por un estímulo a la creación artística (PECDAG 2013) por parte de la Secretaría de Cultura de Guerrero, busca además una respuesta en el público, pero como proyecto de trabajo: “ para ser el primero me quedo con la satisfacción de que al ser un experimento hay detalles que utilizaré para continuar mi trabajo”.
Aceptando que aún hay camino que recorrer como bailarín, y aunado a el hecho de la falta de espacios y gente en sí que se dedique a la danza contemporánea, dijo que “me gustaría ayudar a gente que quiera encaminarse a este tipo de trabajos y no nos quedemos con las escasas ideas que hay respecto a la danza en Acapulco”.
Sin identidad, experimento mil ciento uno, comenzó funciones el martes pasado y estará en la cartelera  del Teatro Domingo Soler hasta el próximo domingo presentándose a las ocho de la noche.

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