Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Carlos Pérez Aguirre

Ingobernabilidad manifiesta y cambio necesario

En artículos pasados había ya comentado el inminente escalamiento de la inseguridad y la multiplicación de diversos grupos de los llamados movimientos de autodefensa, pero hoy es necesario volver a mencionar que la constante y creciente inseguridad y la falta de respuestas y protección adecuada, de la autoridad respecto de la población, genera una gran desconfianza e indefensión ciudadana, por lo que buscan mecanismos legítimos de protección y defensa.
Hoy nos enteramos de la actuación de un numeroso grupo con estas características, operando en el municipio donde se asientan los poderes de la entidad y en donde en teoría debería existir la mejor cobertura de seguridad. El municipio sede de la capital del estado tiene que recurrir a la organización ciudadana para defenderse de los agravios de grupos fuera de la ley, así nos percatamos que la acción de la seguridad pública no existe en ningún lugar de la entidad, ninguna ciudad, población o pueblo se encuentra a salvo de este apocalipsis.
También de ella han dado cuenta diversos medios y personajes, que señalan incluso de manera directa a conocidos representantes también de la vida política de la entidad, en funciones y en donde, parece, los diversos colores partidistas son señalados, al menos como omisos.
Hoy estamos en Guerrero copados literalmente de grupos armados, algunos institucionales con funciones claramente establecidas en el marco legal, pero otros muchos totalmente fuera de este marco.
Sin embargo al ciudadano esta actuación de personas armadas, institucionales o no, le genera mucha incertidumbre e inseguridad, por que en el terreno de los hechos, en apariencia todo sigue de “mal en peor”, el gobierno estatal sin un ápice de control y desentendiéndose de casi todas sus responsabilidades y en especial la de seguridad, solo pensando en trascender a su ya próximo término de periodo, mediante la incorporación ilegítima de sus familiares y amigos, para pretender darle una continuidad a su ineficiencia y manifiesta corrupción.
El próximo cambio de gobierno, por el que ya empiezan a moverse diversos actores políticos, es demandado como una posible opción ciudadana para salir de la ingobernabilidad y desastre en que se encuentra la entidad, pero ya la ciudadanía rechaza la reedición de los personeros de Ángel Aguirre; así un Mario Moreno, priista aguirrista, es cuestionado por todos los flancos, inseguridad y torpeza para atender el desastre acaecido, un Sofío gris, torpe y sin sensibilidad votando a favor de reformas contrarias a los intereses del pueblo; un Manuel Añorve, el primo comodín de Ángel Aguirre cuestionado por la bancarrota en que dejó a Acapulco; un Cuauhtémoc Salgado, que trata de cosechar los negativos que a la izquierda trata de sembrarle el gobernante fracasado y Ríos Piter, el saltimbanqui de la política.
Como anexiones a estos deficientes personajes, se pretende entronizar, como si se tratara de cualquier monarquía medieval, sin ningún merecimiento intelectual, político o administrativo, a los hijos de los déspotas actuales que cuentan ya con el apoyo y derroche de los recursos públicos.
Ángel Aguirre Herrera y Jorge Salgado Parra, dos muestras de este menjurje peligroso y absurdo.
Para los guerrerense es claro que el próximo gobernante debe de tener sensibilidad política, detener y terminar la espiral delincuencial y generar empleo y desarrollo para todos los pobladores de la entidad y la credibilidad de este personaje debe estar marcado por la congruencia en su actuación anterior.
En próximas entregas comenzaremos a analizar las características de los personajes que hoy se apuntan para gobernar Guerrero, la ciudadanía hoy mas que nunca tiene que estar atenta para saber por quién votar. El desastre de ayer y hoy, pero también las potencialidades del futuro, pasan por las urnas.

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