Abelardo Martín M.
Falta más ingobernabilidad que justifique un comisionado
Con sobrada razón hay quien asegura que Michoacán más que ruptura del tejido social ha enfrentado ausencia de gobiernos capaces durante, al menos, tres sexenios. Es decir, la ingobernabilidad sentó sus reales desde hace por lo menos 15 años y todo vacío (más el de autoridad) se llena de una u otra forma.
Por eso, al gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero le asiste la razón cuando afirma que Guerrero no necesita un comisionado, como el enviado a Michoacán para ocupar el vacío de gobierno de la autoridad (?) local que encabeza Fausto Vallejo, quien debió aceptar que la enfermedad lo inhabilitó para ejercer algún trabajo y menos ejercer un puesto de la responsabilidad del jefe de gobierno.
Michoacán y Guerrero comparten muchos aspectos, pero son diametralmente distintos. El primero es rico, el segundo es paupérrimo. Pero una similitud es que ambos ven cómo la autoridad se deteriora, surgen los grupos delincuenciales que se apoderan de lo que pueden y el pueblo observa cómo la ingobernabilidad y la impunidad ganan terreno.
En la fase previa al nombramiento del comisionado la federación envió múltiples y variados mensajes a la autoridad local, tanto en este como en anteriores sexenios. Por ejemplo, fueron varios los apoyos para “dar seguridad” a la población, sin que las fuerzas federales enviadas hubieran podido llenar el espacio del gobierno estatal.
A Guerrero, en varias ocasiones, se han enviado elementos de distintos cuerpos de seguridad federal que no han logrado darle lo que no se acepta como problema, el ejercicio de la autoridad y la aplicación de la ley.
Diversos dispositivos pomposamente anunciados y publicitados se enfrentaron a la auténtica realidad: los grupos delictivos podrían ser sometidos o aniquilar su actividad, pero lo que es imbatible es la ingobernabilidad y la impunidad.
La idea de que la población se autodefienda ya llegó a Guerrero: el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la presa La Parota anunció la creación de una policía comunitaria que operará en 47 poblados del municipio de Acapulco.
Marco Antonio Suástegui Muñoz, líder de la organización, dijo que la conformación de las autodefensas se debe al olvido en que tienen a la zona los gobiernos estatal y federal.
El vocero adelantó que el grupo de policías comunitarios será regido por el Consejo Regional de Autoridades Comunitarias, y estará conformada por habitantes de Agua Caliente, Huamuchitos y Amarillo, entre otras comunidades.
“Necesitamos que los gobernantes tengan palabra y que no repriman a los movimientos sociales; en eso nunca vamos a estar de acuerdo”, dijo.
“En estos momentos lo que más necesitamos es tener el apoyo de los ciudadanos, de los gobernantes y de la organizaciones sociales afines. Lo último que queremos es una confrontación con las autoridades”.
El alcalde, Luis Walton Aburto, respondió ayer que en los 47 poblados en los que tendrán influencia las nuevas autodefensas, no hay problemas de inseguridad.
“Es muy lamentable porque ahí, en Cacahuatapec, no hay problemas de esa índole. Pero con el estado y la federación vamos a ver ese problema. Vamos a ver los planteamientos que hagan”, expresó.
El gobernador de Guerrero tiene razón: no hace falta un comisionado… todavía, porque el deterioro puede ser aún mayor. La falta de autoridad se esconde tras la miseria, la falta de servicios de educación y salud.
Aunque no se sepa, Michoacán es un estado rico, con agricultura, cuyo valor lo coloca en el primer lugar nacional, con una industria variada y poderosa, puerto marítimo de altura internacional, turismo y cultura, pero sumida en la ingobernabilidad. Ese es el verdadero problema, que debiera ser ejemplo para los demás estados de la federación.
Sin embargo, parece no entenderse o aceptar el auténtico problema. La semana pasada, el comisionado de Seguridad federal, Manuel Mondragón y Kalb, y el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, acordaron trabajar en un “plan emergente” para bajar los índices delincuenciales en el estado, principalmente en Chilpancingo.
“Más que venir a alivianar, vienen a apoyar como parte del esquema estratégico y, sobre todo, manejar un planteamiento muy en concreto sobre lo que ellos llaman plan emergente (…) Buscan crear un planteamiento muy formal de seguridad para Guerrero”, explicó el secretario General de Gobierno, Jesús Martínez, y agregó que lo que se acordó con las autoridades estatales y el comisionado nacional de Seguridad, incluye la presencia de policías federales que llegarán a la capital del estado, además de la instalación de filtros de día y noche por parte del Ejército y Marina.
Durante la junta en Chilpancingo, Aguirre expuso a Mondragón y a los miembros del Consejo Ciudadano de Seguridad del incremento de la inseguridad en diferentes sectores de Acapulco y la capital, sin embargo no asistió el alcalde de Acapulco, Luis Walton.
El problema de fondo de la inseguridad es la ingobernabilidad, la ausencia de autoridad, municipal, estatal o federal, lo que no se resuelve con más o mejores policías, en caso de haberlos. Se requiere algo más. Por eso hay quienes no pierden la esperanza de que a Guerrero llegue un comisionado federal a ocupar los espacios que la autoridad local no ve, no siente o no ocupa.




