CARTAS (Guerrero, último lugar en protección a manglares, lamenta)
Señor director:
Sé que quienes nos dedicamos a la labor periodística somos incómodos para quienes ostentan “el poder” en turno; sin embargo, hay datos que hacen irrefutables una crítica. Me preocupa mi estado y por ello te pido la publicación de esta carta.
El jueves 30 de enero fui invitada por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) a la presentación de dos publicaciones en el marco del Día Mundial de los Humedales (2 de febrero). Las obras sobre manglares y especies invasoras exponen los resultados obtenidos a nivel nacional y por estado, información que representa un valioso recurso para los tomadores de decisiones.
En el libro sobre manglares se destaca que Guerrero ocupa el último lugar en la escala nacional, en áreas protegidas con ese ecosistema, considerando que por cada hectárea de manglar que se pierde, disminuye casi una tonelada de pesca y tomando en cuenta la crisis en las pesquerías, esto es un crimen. ¿Cómo hablar entonces de soberanía alimentaria sin considerar estos datos?
Desde 1979 al 2010, el estado ha perdido el 50 por ciento de extensión de manglar (de las 16 348 hectáreas que se contabilizaron al inicio, para 2010 sólo quedan 8 mil 123). Guerrero cuenta con 524 kilómetros de extensión de la línea de costa y a pesar de identificarse siete sitios prioritarios de manglar, estos se encuentran en áreas sin protección estatal, federal o internacional.
En la presentación del libro sobre manglares, expusieron fotografías de las inundaciones recientes provocadas por el fenómeno meteorológico Manuel, en las que se aprecia claramente la invasión inmobiliaria en Acapulco, en zona natural de manglar. Lugares donde no se debieron permitir las construcciones sin considerar las características del lugar y sin que a la fecha se hayan fincado cargos a los responsables de la pérdida de patrimonio de muchas familias.
Considero que los vicios perpetuados harán imposible aplicar las medidas correctivas, preventivas y remediadoras; y en un año o dos que se actualicen los datos seremos testigos de la disminución del área de manglar en Guerrero.
Repetir en cargos estratégicos a funcionarios que no da buenos resultados y que el gobierno por tradición, favoritismo y negociación, siga otorgando proyectos de justificación y planeación de áreas naturales protegidas a pseudoinvestigadores, escudados en la “academia” no permitirá grandes avances para un estado privilegiado por la natiuraleza que sin embargo ocupa los últimos lugares de la escala nacional en materia ambiental.
Atentamente
Beatriz Astudillo




