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En riesgo de pararse las obras en el puerto por el cierre de gravilleras, alerta dirigente

*En dos semanas se terminarán las reservas de grava y arena a causa de las acciones del Cecop, señala el secretario de Transportes de la Federación de Trabajadores de la CTM, Adrián Rivera. Pide la intervención del gobernador y del alcalde para que no se afecte a unos 100 empleados y 800 transportistas por “un movimiento ilegal”

Karla Galarce Sosa

El secretario de Transportes de la Federación de Trabajadores de la CTM, Adrián Rivera Ortega, dijo que en dos semanas se terminarán las reservas de grava y arena en el puerto, lo que derivará en el paro de obras como el Macrotúnel y la conclusión del Acabús, debido al cierre de tres de las cuatro gravilleras que extraen material pétreo del río Papagayo por parte de integrantes del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Parota (Cecop), quienes impiden el paso de maquinaria desde hace tres semanas.
En declaraciones después de su participación en la reunión mensual de líderes agremiados a la CTM, en el Club de Golf, Adrián Rivero advirtió que está en riesgo la estabilidad de la industria de la construcción por el cierre de las gravilleras y pidió la intervención del gobernador Ángel Aguirre Rivero y del presidente municipal Luis Walton Aburto, para que los 100 trabajadores de las empresas y unos 800 transportistas no sean afectados por “un movimiento ilegal”.
Dijo que aunque el Acabús está en la fase final de su construcción aún requiere arena y grava, pero que en cambio el Macrotúnel “que apenas comenzó va a requerir mucha arena y mucha grava y todos esos materiales se extraen de esas empresas, y si debemos traer los materiales de otras partes del estado o incluso de otras partes del país, el precio se va a elevar y las obras que tienen un programa de avance, que tienen un costo establecido, van a resultar afectadas”.
El bloqueo  a las gravilleras, agregó, afectará también a los dos mil transportistas y como consecuencia las constructoras que desarrollan obras en Acapulco también resultarán afectadas por la falta de material pétreo que se extrae del río Papagayo.
“Es una bola de nieve que crecerá y que si el gobierno no interviene, no sabe lo que va a suceder, si ya se dice que hay un vacío de poder, por ello hacemos un llamado al gobernador y al presidente municipal para que atienda el problema para que no lleguemos al desabasto total y que paremos los transportistas, los constructores, y los empleados de la construcción”, indicó el líder transportista.
Rivera Ortega especificó que las tres empresas procesadoras de grava que ya fueron cerradas cuentan con 80 y 100 trabajadores en cada planta, por lo que son unos 300 que son perjudicados.
“Esas empresas cuentan con sus permisos, son concesiones que expide la Comisión Nacional del Agua y ellos están al corriente en los pagos, por lo que no hay ningún motivo para que se detengan los trabajos. El único autorizado para impedir su operación sería el gobierno federal y sería por alguna irregularidad o incumplimiento de trámites, pero no es el caso”, señaló.
Agregó: “están fastidiando a los trabajadores directamente afectados de las plantas y, aunque parezca exagerado, en dos semanas en Acapulco no habrá arena ni grava porque el único lugar donde los transportistas conseguimos el material para la industria de la construcción es en esas gravilleras”.
Hace tres semanas, el Cecop cerró el paso a las primeras dos gravilleras que pararon dos plantas y la tercera cumplirá una semana de que suspendió actividades.
Rivera Ortega indicó que tanto el gobierno del estado como del municipio tienen conocimiento de lo que  ocurre.
“No podemos seguir sin trabajo por tiempo indefinido, aunque todavía hay un poco de grava en los almacenes que hay en Tres Palos, Tunzingo y La Sabana, pero ese material no va a tardar aquí ni dos semanas, se va a terminar y se va a afectar a la industria de la construcción, y no van a ser tres plantas con 300 trabajadores, sino que van a ser las siete plantas con 700 trabajadores afectados”, especificó Rivera Ortega.
Señaló que los integrantes del Cecop son personas totalmente ajenas a la industria del procesamiento de grava y arena, por lo que carecen de autoridad para detener las labores de las tres empresas, “se trata de una acción al margen de la ley porque la extracción no es zona ejidal, sino zona federal y está perfectamente delimitado”.

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