Toma el crimen organizado colonias de Monterrey; aumenta el robo de autos
Staff / Agencia Reforma
Monterrey, Nuevo León
Una tarde de domingo, Raúl se alistaba para salir a comer con su esposa e hijos.
Hacía apenas dos horas que en su domicilio se había celebrado una junta de vecinos en la que discutieron blindar la colonia, ubicada en los límites de San Nicolás y Apodaca, ante la ola de inseguridad que en el último trimestre escaló de robos a casa a secuestros exprés y ejecutados en los alrededores.
Casi estaban listos, cuando tres golpes secos sonaron en la puerta principal y ésta se desplomó.
“Al suelo, cabr…”, gritó uno de los tres hombres, mientras presionaba el cañón de su rifle contra la sien de Raúl para obligarlo a agacharse.
“Óyeme bien, no quiero ni una pin… juntita de vecinos más, o se los va a cargar la ve… a todos. Dile a tus pin… vecinitos que ésta es nuestra pasada. ¿Entendiste?”.
Fue el última vez que Raúl y su familia estuvieron en su hogar.
Decenas de historias como ésta son cada vez más comunes en sectores del área metropolitana, donde la delincuencia ha impuesto su ley sin que las autoridades lo eviten o, por lo menos, den una respuesta efectiva a las denuncias de la población.
Colonias como Valle de Santa Lucía, Los Doctores, Sertoma, el sector Cumbres, Vidriera y Residencial Vidriera, en Monterrey; Vicente Guerrero, en San Nicolás, y La Hacienda y Residencial Palmas, en Apodaca, son algunos ejemplos.
En el sector Cumbres, decenas de casas están en renta y venta, en medio de una explosión de robos de autos con violencia sin precedentes.
Lo mismo ocurre en la colonia Los Doctores, Sertoma y Lomas de San Francisco, donde los delincuentes utilizan las tiendas de conveniencia para robar vehículos y a personas con violencia.
Fue en este sector, afuera de las instalaciones de TV Nuevo León, donde el 26 de marzo delincuentes despojaron de su camioneta Karim García, beisbolista de los Sultanes, cuando acudió a una entrevista para un programa en vivo.
Valle de Santa Lucía es un caso extremo. Tradicionalmente señalada como concentradora de altos índices delictivos, esta colonia antes conocida como Granja Sanitaria -o irónicamente llamada Granja Sanguinaria- vive bajo el yugo de las disputas entre cárteles.
Vecinos del sector confirmaron que en las últimas dos semanas hombres armados les han impuesto un “toque de queda” para que no salgan de sus casas después de las 10 de la noche.
“Estábamos afuera, haga de cuenta en la banqueta, y pasaron en una camioneta”, relató una mujer. “Se bajó un gorilón con una arma y nos dijo: ‘Métanse a la ve… al que veamos afuera a esta hora se lo va a llevar la chin…’. Aquí ya nadie sale”.
En Apodaca, ante el acoso de los delincuentes, vecinos de la colonia Residencial Las Palmas han optado por construir pequeñas bardas para obstruir el acceso a algunas calles.
Mientras tanto, ser vecinos de la policía regia no les ha valido a los habitantes de las colonias Vidriera y Residencial Vidriera, en Monterrey, para evitar ser víctimas de la crisis de inseguridad.
En los últimos seis meses una ola de al menos 40 robos a casa habitación, asaltos a mano armada y narcomenudistas ofreciendo drogas a alumnos del Conalep mantienen en jaque a los residentes.




