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Vuelven a Xochitepec 70 de los 800 desplazados por la violencia; temen a pesar del resguardo militar

Escoltan soldados, marinos y policías estatales a los que deciden regresar. El resto se queda en una escuela de Apaxtla ante el temor de más incursiones de pistoleros del crimen organizado

Lenin Ocampo Torres

Xochitepec, Apaxtla de Castrejón

De los más de 800 desplazados por la violencia en la comunidad de Xochitepec, de este municipio, sólo 70 regresaron a pesar de que fueron escoltados por soldados del Ejército, la Marina y policías estatales.
Los vecinos decidieron quedarse refugiados en una escuela en la cabecera municipal, a donde acudieron autoridades del gobierno estatal y mandos de las fuerzas de seguridad.
Pablo Díaz, campesino de Xochitepec municipio de Apaxtla de Castrejón, se levantaba diariamente para realizar sus tareas de labor en el campo, donde siembra maíz y chile para poder sobrevivir junto a su esposa y seis de sus hijos, entre ellas tres niñas que no pasan de los 10 años.
Desde hace 30 años lo hacía con mucho ahínco “pues es la única forma que tienen para darle de comer a su familia”, que vive en esa comunidad alejada de la cabecera municipal y en el total abandono por las autoridades estatales.
Hoy, a sus 39 años, la vida le dio un giro radical al tener que salir huyendo de su comunidad junto con al menos 862 personas que habitan en esa población, de uno de los municipios más inseguros que hay en el estado y que el día lunes fue escenario de un enfrentamiento entre dos grupos antagónicos del crimen organizado que se disputan el territorio.
“Se enfrentaron entre eso de las 3 de la tarde y dejaron de dispararse hasta las 8 de la noche, nadie en el pueblo salió de sus casas y mucho menos sabíamos lo que estaba pasando”, cuenta mientras prepara sus cosas para regresar a “Xochi”, luego de dormir con su familia desde el día miércoles en el albergue de la escuela primaria Francisco I. Madero de la ciudad de Apaxtla.
En esa escuela -que ahora sirve de refugio-, oficialmente hasta la mañana de este sábado había un total de 795 personas, entre ellas 280 hombres, de las cuales 83 son de la tercera edad; 284 mujeres, de las cuales 101 son de la tercera edad; 117 niños y 114 niñas, todas albergadas ahí ante el temor de regresar a su pueblo donde los grupos delincuenciales azoran su tranquilidad.
Aunque el Comisario de la localidad,  Román Morales Corcigo, señaló durante una entrevista que son 862 “los que el tiene contados”.
Este día,  una comitiva encabezada por el Subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos del gobierno del estado, Victoriano Sánchez Carbajal; el Comandante del 41 Batallón de infantería con sede en Teloloapan, Rafael Hernández Nieto; el Sindico Procurador de Apaxtla, Wilbert Alcántara Cortés y el Visitador de la Comisión de Derechos Humanos del estado en la región Norte, Rubén Román Bahena, acudieron al refugio para dialogar con el Comisario de Xochitepec, donde le garantizaron las condiciones de seguridad para el regreso de los desplazados.
A las 10:40 de la mañana,  el Comisario Román Morales, tomó el micrófono del sonido de la Primaria y le anunció a su gente que “que el ejercito y la policía los iba a llevar hasta el pueblo” y además se quedarían a vigilar la comunidad.
Durante su anunció, el Comisario de aspecto humilde se dirigió a los representantes de las autoridades pidiendo que “les den seguridad, que ya no quieren muertes en las comunidades” y suplicó que lo único que “quieren es la tranquilidad para poder vivir como siempre lo han hecho: trabajando”.
El Comisario pidió además que “los dejen vivir en paz”  y que tienen el temor de ser acribillados por los grupos armados que rondan las comunidades de esa sierra de Apaxtla.
“Para nosotros no es vida andar huyendo de nuestras comunidades; a nosotros dennos un machete, un hacha, un arado, porque lo único que sabemos hacer es sembrar la tierra que nos da de comer”,  dijo el Comisario ante los refugiados y autoridades que se encontraban en la cancha de la escuela.
Ante el llamado de su autoridad los pobladores de Xochitepec, no se inmutaron en preparar sus cosas. Algunos expresaron su temor de regresar, consideraron que no había las condiciones para hacerlo y la mayoría de plano mejor optó por quedarse en el refugio.
Sólo 70 personas -entre ellos niños, niñas y ancianos- y la familia de Pablo Díaz, recogieron sus cosas, guardaron alguna ropa que fue donada por los  apaxtlenses y se llevaron despensas que el gobierno del estado y municipal regalo la tarde del viernes.
A las 12:00 del día las personas que querían regresar a su comunidad subieron las cosas en al menos 7 camionetas viejas que los esperaban afuera de la Primaria que es la más vieja e importante del municipio de Apaxtla.
Además, afuera los esperaban unas 10 camionetas de Militares, Marinos y Policías del Estado Acreditable, quien iban a escoltar lo que en un principio todos pensaron sería un regreso de cientos de personas.
15 minutos después del medio día, entre llantos e incertidumbre,  el convoy dejó la ciudad donde nació el General zapatista Adrián Castrejón.
“Nosotros no somos asesinos, nosotros no somos matones, no somos sicarios, tenemos el miedo de que nos sigan matando, perdimos a dos buenos amigos, a una señora de edad avanzada. Me parte el corazón de no verlos aquí” contó el Comisario entre suspiros mientras encabezaba el regreso a su comunidad.
Según la versión de los pobladores de Xochitepec, durante el enfrentamiento murió al parecer de una bala perdida la señora Lorenza Peralta Ortega, de 80 años y que además fueron emboscados dos de sus compañeros Gabino Chávez, de 45 años y Asención Gutiérrez, de 60 años, mientras acudían a la cabecera municipal para pedir ayuda.
El convoy que en la punta llevaba al menos 6 patrullas de la Policía del Estado y municipal de Teloloapan -pero eran manejadas por elementos del Ejercito Mexicano-, se encaminó al sur de la cabecera en dirección a la Presa del El Caracol. A los 10 kilómetros de trayecto tomó una brecha hacia el poblado de Cacalotepec y se enfiló a la sierra con dirección de Xochitepec.
Xochitepec, que en nahua significa “cerro de las flores”,  es una comunidad que se encuentra a 35 km de Apaxtla, pero el pésimo camino, las subidas y bajadas, hacen que el trayecto dure al menos 2 horas; sin ninguna comunidad cercana y con el paisaje de la tierra seca que caracteriza en esta temporada esa parte de la zona Norte del estado de Guerrero.
A las 2 con 10 minutos de la tarde, el primer grupo de 20 personas pisó de nueva cuenta la comunidad que dejaron por tres días, “pero que pareciera fue una eternidad” dice llorando doña Elena Benítez, al bajar de una de las camionetas.
Doña Elena, fue la mujer que vivió más de cerca lo que paso esa tarde de lunes, pues los “malos le quitaron sus refrescos y las comida” que vendía en la tienda que se encuentra frente a la Iglesia del poblado, en la calle principal que es la única que se encuentra pavimentada.
“Tumbaron la puerta de un balazo, después entraron y se llevaron todo lo que tenía de mis ventas” reveló la señora de al menos 60 años de edad.
Afuera de la tiendita y sobre el suelo hay casquillos percutidos de un arma de alto poder. La puerta roja de fiero tiene tres balazos, uno de ellos certero en la chapa que servía como seguridad para que nadie entrara a su propiedad. Dentro de la tienda, dos refrigeradores que en su momento tenían cervezas y refrescos,  tienen los vidrios rotos por los balazos que entraron desde afuera. En el suelo todo se encontraba regado, su mazorca estaba desordenada y solo le dejaron las cajas de huevos quebrados.
“Tuve que regresar porque aquí se quedaron mis nietecitos con mi nuera, estoy triste y ahora no se como voy a recuperar todo lo que perdí” se queja mientras camina en busca de sus familiares que se quedaron.
En Xochitepec, la gente se dedica  a la siembra del maíz, frijol y Chile. Además tejen la palma apara venderla y de ahí los compradores elaborar los famosos sombreros calentanos que andan arriba de los mil pesos.
“Nos compran el manojo de palma trenzada en 100 pesos, pero debe ser finita y bonita porque sino no se la llevan” dice un poblador que no quiso salirse de su poblado y permaneció en la comunidad.
Tampoco quiso hablar de lo que sucedió el lunes, pero si revela que para hacer un manojo de palma se tardan una semana “así que el salario de nosotros es de 100 pesos semanales”.
A las 2:45 de la tarde llegaron las ultimas camionetas con los pobladores abordo. Al menos unas 50 personas bajaron de los vehículos para formarse en la cancha del pueblo donde las autoridades encabezadas por  el Subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos del gobierno del estado, Victoriano Sánchez Carbajal;  el Sindico Procurador de Apaxtla, Wilbert Alcántara Cortés y el Visitador de la Comisión de Derechos Humanos del estado en la región Norte, Rubén Román Bahena, los contaron. Al final, sólo llegaron al pueblo 70 personas, de las 862 que el comisario tenía contadas. Las demás, les dio “temor de regresar” dijo un Policía del Estado que venía en la retaguardia del convoy.
En el pueblo las calles se ven desoladas. El silencio marca el miedo en el que viven desde hace una semana en ese poblado. Sólo se observan las decenas de perros que fueron abandonados por su dueños que escaparon en busca de un lugar más seguro. En la calle principal, hay casas con puertas abiertas y en su interior huellas de que fueron saqueadas.
Un militar que evita decir su nombre, expresa a algunos reporteros que acudieron al regreso de los pobladores, que en esa zona se pelean los grupos del crimen organizado Guerreros Unidos y la Familia Michoacana, “lo malo que cuando nosotros venimos, ellos nunca están”  murmura amenazante.
Al final, Pablo Díaz volvió a su comunidad que desde hace 30 años le da de comer con la siembra de maíz y chile. Se siente triste “porque sus hijos tienen sin ir a la escuela desde el 15 de enero”. Preocupado porque el doctor tiene más de dos meses sin subir y con miedo de que otra vez regresen “los malos” a violentar la tranquilidad de Xochitepec.
Al caer la tarde, los al menos 100 pobladores que quedaron en la comunidad se resguardan en sus viviendas. Tranquilizados por los 100 elementos del Ejercito, Marinos y Policías estatales que los cuidan. Pero antes de eso, el comisario le advirtió a las autoridades “que si el gobierno se baja (militares y policías), ellos se bajan también de tras de ellos, aunque sea caminando”.

Huyeron porque calcinaron a dos vecinos

Los vecinos de Xochitepec abandonaron su comunidad durante el miércoles y el jueves después de que grupos de la delincuencia organizada se enfrentaron dentro de la población y asesinaran a tres personas.
El lunes pasado fueron emboscados dos habitantes de Xochitepec en el punto conocido como Las Joyas, en el camino que lleva de la cabecera municipal a la población, “los emboscaron y los calcinaron”, contaron algunos desplazados el jueves vía telefónica.
Ese lunes por la tarde, aproximadamente a las seis, pistoleros se enfrentaron dentro de la población, el saldo de ese encuentro fue una mujer asesinada por una bala perdida, los dos hechos motivaron la decisión de los pobladores a organizar a su salida por el temor a nuevos enfrentamientos.
Los desplazados fueron albergados en las primarias Francisco I. Madero y Francisco Villa, en las que al igual que todos los centros educativos del municipio no hay clases por los problemas de inseguridad.
El viernes una comisión de funcionarios estatales asistió ayer a la cabecera municipal de Apaxtla para verificar la situación de los desplazados de Xochitepec luego que abandonaron la comunidad tras el asesinato de tres personas.

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