Federico Vite
Colección privada
La mejor oferta (Anagrama, 96 páginas, 2014) es una novela de Giuseppe Tornatore en la que narra la vida de Virgil Oldman, experto en arte, quien se ha dado a la tarea de crear una colección privada de retratos femeninos. El mayor placer que posee es observar sus cuadros, contemplarlos a solas en una habitación destinada sólo para recrear la mirada. Oldman es el mejor en su profesión: tasa, subasta y reconstruye antigüedades, aparte de obras de arte. Posee cientos de guantes para que nadie toque sus manos. Únicamente se siente seguro en el universo que él ha creado para sí mismo, en esa estancia donde nadie puede lastimarlo, donde se siente conmovido por los lienzos. Emocionalmente es un niño, no se anima, a pesar de que tiene 60 años, a entablar una relación verdadera con una mujer.
La vida de Oldman sufre importantes cambios desde que aparece la encantadora Claire. Ella hace una llamada telefónica a Oldman (emblemático apellido del protagonista) para que tase diversos objetos que forman parte de una herencia reciente. Es una joven que lleva años sin salir de su casa, es atendida por un anciano que lejos de protegerla parece hundirla en la codependencia. Claire tiene problemas emocionales graves, un pasado traumático y padece una intensa agorafobia que le impide abandonar la mansión paterna. Tras una serie de aparentes malentendidos, Oldman se aproxima más de lo debido a la joven enigmática, quien se convertirá en la vuelta de tuerca de esta novela que Tornatore escribió antes de animarse a filmar la película homónima que el año pasado se estrenó en las salas de diversos complejos cinematográficos del país.
Pero volviendo a la versión literaria de La mejor oferta, Oldman se interesarse emocionalmente en Claire y es en ese punto en el que Tornatore muestra sus conocimientos y dominio de los subgéneros geniales (relato gótico y relato policiaco). Dota de suspenso una historia que parece superficial, anuda y desanuda cabos que consuman el final sorpresivo de una novela que en apariencia es sentimental.
Los personajes principales, Claire y Oldman, están perfectamente definidos. Generan empatía con el lector. ¿Han notado que los novelistas latinoamericanos actuales no crean personajes memorables, fuertes, sólo cuentan historias, son algo así como paisajistas de universos sin alma? En fin.
Tornatore escribió esta versión literaria cuyo final terrible es memorable. En especial, destaco el suspense que logra el autor, ahí radica el hallazgo literario, en mostrar dos historias, la principal y la subyacente, con elegancia. Elabora sin prisa cada eslabón de la historia, la progresión dramática es impecable. Nada sobra. En apariencia estamos ante un correlato sentimental que va íntimamente ligado a una estafa genial, artística, de hecho.
La mejor oferta hace ciertos guiños con otros personajes que se han dedicado, en la literatura, a la contemplación pictórica; por ejemplo, Jonathan Hemlock, genial protagonista de?La sanción del Eiger?y?La sanción de Loo.?Hemlock es un catedrático de historia del arte, posee un ojo e instinto para detectar falsificaciones pictóricas. Vive solo en una iglesia de Long Island que él ha transformado en mansión. Ingiere whisky Laphroaig, practica el sexo sin implicaciones emocionales; aunque su vicio de tiempo completo es coleccionar pinturas de los maestros impresionistas. Adquiere los cuadros a precios razonables con un legendario saqueador de museos. Su sueldo como eminente profesor y crítico de arte no le permite adquirir piezas de monstruos geniales, así que decide unirse a una organización clandestina. Su trabajo, aparte de profesor, es el de sicario.
El autor de Jonathan Hemlock, al que parece rendirle un homenaje Tornatore, es Rodney Whitaker, excombatiente en Corea y profesor de cine en la Universidad de Austin. Murió en 2005, como él lo deseaba, rodeado de sus afectos íntimos. Este hombre, motivo de un artículo aparte, es de aquellos extravagantes autores que prefirieron el anonimato y crearon un culto en torno a su obra.
La mejor oferta es una historia digna de ser disfrutada en dos lenguajes; el cinematográfico y el literario. No es una pérdida de tiempo adentrarse en esta historia que Tornatore trabajó desde hace un par de años.




