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No cumple el gobierno la sentencia del caso Rosendo Radilla; invitan ONG al centenario de su natalicio

La Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Fedefam) invitó a la conmemoración del centenario del natalicio de Rosendo Radilla Pacheco, campesino atoyaquense detenido-desaparecido por el Ejército.
El acto se celebrará el próximo sábado en el Zócalo de Atoyac desde las 10 de la mañana, asistirán organizaciones sociales y familiares de desaparecidos.
Rosendo Radilla fue desaparecido en la guerra sucia de la década de 1970 y por él, el Estado mexicano fue enjuiciado por primera vez en su historia por el delito de desaparición forzada y sentenciado el 23 de noviembre de 2009, sentencia que se niega a cumplir a pesar de que funcionarios de primer nivel, como el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, han declarado lo contrario.
La hija del desaparecidos y vicepresidenta de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de violaciones a los Derechos Humanos en México (Afadem), Tita Radilla Martínez llevó el caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos después de que el gobierno mexicano se negó a reconocer la desaparición de Radilla Pacheco por militares el 25 de agosto de 1974 en un reten en Cacalutla, municipio de Atoyac.
Radilla Pacheco fue padre de 11 hijas y un hijo, defensor de derechos humanos, cantautor de corridos, líder social, cofundador de organizaciones sociales y campesinas y promotor de desarrollo en el municipio de Atoyac.
En un boletín la Fedefam reseña que después de que fue desaparecido por militares el 25 de agosto de 1974 fue llevado al cuartel militar de Atoyac, que hoy es la ciudad de los servicios y es en donde se ubican las oficinas municipales.
La organización recuerda que fue llevado junto con cientos de atoyaquenses que al igual que Rosendo siguen desaparecidos y en la prisión fue obligado a cantar sus corridos.
Desde entonces el Estado mexicano oculta su paradero, “encubre a los criminales militares y civiles que se lo llevaron y desde entonces mantiene bajo tortura psicológica a su familia y amigos”. (Francisco Magaña / Atoyac).

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