Anituy Rebolledo Ayerdi
Cómo han pasado los años (VII)
1939-2014
Rinconada de Caleta
Gabriel Robles Domínguez solicita en 1938 el amparo de la justicia federal contra actos del gobernador de Guerrero, general Alberto F. Berber, quien ha ordenado abrir una carretera sobre terrenos cuya propiedad alega. Estos se localizan frente a la playa de Caleta de Acapulco, conocidos popularmente como La Cañada o Rinconada de Caleta, con una superficie de poco más de cinco hectáreas. El Juzgado de Distrito de Acapulco ampara y protege al quejoso y la sentencia es confirmada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Así, en junio de 1939 el camino público queda cerrado con una alambrada colocada por su propietario.
“Deberían saber estos pinches leguleyos que en Guerrero nomás mis tompiates se columpéan”, sentencia el gobernador Berber y se saca de la manga un decreto que ex propia en agosto de 1939 el terreno reclamado por Robles Domínguez. La superficie colinda con tierras del señor Abel Salgado y de la Fraccionadora Acapulco. Se derriba entonces la cerca levantada por el dueño y el camino es abierto nuevamente a la circulación.
No quieran saber ni qué ni cómo pasó, el caso es que de pronto aparecen de nuevo los ministros de la SCJN votando el Caso Caleta de Acapulco. Le paran drásticamente los tacos al gobernante chilpancingueño quien, por cierto, traía pleito cazado con su partido porque desde entonces apuntaba hacia Catalán Calvo como futuro gobernador de la entidad. Y él, cosa rara, tenía su propio delfín. El alto tribunal reconfirma con cuatro votos su resolución a favor de Robles Domínguez. Ministros Gabino Fraga, Franco Carreño, Alfonso Francisco Ramírez y el relator Manuel Bartlett Bautista (padre de Manuel Bartlett Díaz, dos veces secretario de estado en gobiernos priistas y actual diputado por el Partido del Trabajo).
A propósito de los columpios de Berber, los poderes de Guerrero son desconocidos por el Senado de la República el 6 de febrero de 1941. En su mensaje alusivo el presidente Ávila Camacho acusa al gobierno de Guerrero de “abusos, crímenes y de la violación del sufragio popular”. Esto último porque el gobernador habría alterado los resultados electorales en 20 municipios de la entidad, para colocar como alcaldes a sus “chómpiras” of course.
Alfredo Robles Domínguez
Gabriel era hermano del ingeniero y general Alfredo Robles Domínguez, designado por el Primer Jefe Venustiano Carranza, comandante en jefe de la División del Sur y amplios poderes políticos en la entidad. Su sede fue Acapulco y su cuartel el fuerte de San Diego. En su estado mayor figuró un esmirriado capitán segundo de nombre Adolfo Ruiz Cortines, quien a la vuelta de los años llegará a presidente de la República. El propio Robles Domínguez será postulado en 1920 como candidato presidencial por el Partido Nacional Republicano. Nomás se le atravesó el Manco de Celaya.
Todo empezó en 1939
15 de marzo: Alemania invade Checoslovaquia.
7 de abril: Italia invade Albania.
23 agosto: Rusia y Alemania se reparten Europa oriental: Rusia se queda con Finlandia, países Bálticos y Polonia oriental. Alemania se despacha a Polonia occidental.
1 de septiembre: Alemania dispara contra Polonia el primer cañonazo de la Segunda Guerra Mundial.
3 de septiembre: Inglaterra y Francia declaran la guerra a Alemania.
5 de septiembre: Los Estados Unidos de Norteamérica se declaran neutrales (¡ca….!).
Aurorita Meza Andraca
Para 1939, doña Aurora Meza Andraca ya descansaba en casita después de cubrir la ausencia de un alcalde de Chilpancingo (1936-1937), de cuya graciosa huida nunca se dio cuenta. La nombra el gobernador José Inocente Lugo –abogado, chaparrito, güero y muy inteligente–, dándole a Guerrero el honor de tener la primera alcaldesa de México y toda América Latina.
Aurorita, hermana del ingeniero Manuel Meza Andraca, se gana el primer aplauso cuando dicta su primer acuerdo como alcaldesa. “Mi salario íntegro estará destinado a la creación de la primera guardería infantil de Chilpancingo”. Aplauso tan sonoro que logra ahogar los gritos destemplados de la misoginia revolucionaria: “No se vale, esto puede ser un precedente nefasto para la vida democrática del país”.
Octavio Augusto Navarrete Gorjón es un notable ensayista coyuqueño-universal que reverencia la memoria de Manuel Meza Andraca. Él le proporcionó la oportunidad de estudiar una carrera en la Universidad de Puebla. Hoy mismo, sus colaboraciones periodísticas las rubrica con la dirección chilpancingueña de los Meza: “Zapata 21, una casa de bellos recuerdos”.
Apenas ayer, Octavio nos contó que Aurorita Meza fue producto de un parto prematuro –sietemesina, pues–, y que sobrevivió gracias a que fue alimentada exclusivamente con leche de burra. Pero no de cualquier burra, debía ser precisamente negra. La tomará durante toda su vida siendo imaginables las dificultades que sorteó para tener siempre a la mano un cuadrúpedo de aquel preciso pelaje. Aurorita morirá a una edad provecta, precisamente el día que deje de tomar su vaso de leche de pollina. (Así se lo contó don Manuel, hombre sabio y prudente quien estuvo siempre muy cerca de Tata Lázaro).
Cine 1939
El presidente Cárdenas emite en octubre de este año un decreto para proteger y estimular la exhibición del cine mexicano. Dispone por ello que todas las salas cinematográficas del país exhiban películas mexicanas, al menos una cada mes (¡No, pos sí, desdendenates!).
Obediente, unos meses después, don Efrén Villalvazo estrena en su cine Salón Rojo la cinta En tiempos de don Porfirio, con Fernando Soler, Marina Tamayo y Joaquín Pardavé, dirigidos por Juan Bustillo Oro. Muchos espectadores abandonan la sala moqueando y con los ojos enrojecidos. Nostalgia pura.
Lo que el viento se llevó se lleva el Oscar de la Academia de Hollywood La dulce Scarlet O’Hara (Olivia de Havilland) se ve en la desagradabilísima necesidad de besar a Rhett Butter (Clark Gable), a quien todo jólibut acusa de comer zopilotes sin quitarle las plumas. O sea, tener halitosis, mal aliento, “apestarle a caño la buchaca,”por decir lo menos. (¡Guácatelas!)
Pancho Sarabia
Hay conmoción en Acapulco por la muerte del piloto aviador Francisco Sarabia, pionero de la aviación comercial en el puerto. Había ocurrido en 1928 cuando los ligerísimos aparatos aterrizaban primero en la playa de Hornos y más tarde en el “campo aéreo de Acapulco”, llamado así pomposamente un pastizal localizado donde hoy se levanta el auto hotel Ritz.
Pancho regresaba a México luego de batir todos los records aéreos entre México y Nueva York –10 horas, 48 minutos. Su avión El Conquistador del cielo se vino a tierra cuando sobrevolaba el río Potomac (Washington), adjudicándose el siniestro a una falla mecánica (24 de mayo de 1939).
Durante una misa solemne dedicada a la memoria del caído, celebrada en la parroquia de NS de la Soledad, se produce una pequeña conmoción. La provoca el desmayo de una hermosa y distinguida damita de la mejor jaisosay porteña. El percance no pasará a mayores gracias a la intervención de unos piadosos ángeles con enaguas de bolitas. Siempre armados con un abanico, una botella de alcohol alcanforado y en los labios La Magnífica (Glorifica mi alma al señor y mi espíritu se llena de indecible gozo…). Pasado el susto, nadie en aquella asamblea pronuncia una sola palabra, las miradas lo dirán todo.
Ya afuera, en la refresquería del Chino Rivera, en pleno Zócalo, la beatería dará rienda suelta al viperinaje:
–¡Qué guardadito se lo tenía la muy mustia!
–Aunque no tanto, digo yo, porque acuérdense que ella siempre ha presumido de volar muy alto, je,je.
–Después de todo, pobre mujer, ¡ahora ya ningún hombre quedrá poner la mano donde la puso el muerto!
–Hasta eso, tú, no creo que el aviador haya llegado tan lejos, ¡se ve tan inocente, tan decentita!
–¡De centavos, dirás!
–¡Eso sí y muchos!
–¡Me voy porque todavía tengo que dar de almorzar. Nos vemos!
–¡Yo también!
–¡Ya es tardísimo!
–¡Me acabo de acordar de algo… nos vemos en el rezo de las seis!
Las playas
Ligerito, no obstante el peso secular de heráldicas y blasones sobre sus hombros, don Pedro Corcuera y etcétera y etcétera viaja a este puerto en 1939. Viene atraído por la oferta de la Fraccionadora de Acapulco sobre sus terrenos de la península de Las Playas. La contiene una revista de sociales, las únicas del interés para la “gente bonita” y más si están podridas en billetes. Las Playas, se dice, será el mayor detonante de Acapulco entre otras cosas por la exclusividad que le da su lejanía del resto de la ciudad, o sea, lo más alejada posible del peladaje. Se ofrecen: 100 acciones de 6 mil pesos cada una, pagaderas a 50 mensualidades consecutivas de 120 pesos.
Al señor Corcuera, el plan le parece una verdadera ganga y adquiere los metros suficientes para hacerse “la mejor casa de Acapulco”. Contrata para construirla al famoso arquitecto Francisco Martínez Negrete, quien la logra, naturalmente. Pero lo será por muy poco tiempo, anotará la propia revista, porque una pareja inglesa que huyen de la guerra europea, Lord Morey y señora, construyen aquí una residencia que deja a la del señor Corcuera en calidad de cabaña del Tío Tom.
Las ofertas
La Compañía Unida de Ventas de la ciudad de México publica en el semanario Trópico , sus ofertas en artículos para el hogar. Se instruye al posible comprador sobre las dos formas de pedirlos: por correo COD, “cobrar o devolver”, o bien por teléfono Ericcson (compañía sueca, dominante en México), de los cuales no hay muchos en el puerto. He aquí algunos precios solo para documentar la nostalgia:
–Cámara fotográfica de metal para instantáneas y poses: $7.80
–Choclo de suela extra gruesa de hule reforzado; $ 9.50
–Molino para nixtamal, estañado: $9.50
–Bata para baño con cordón de seda: $7.50
–Coche de lona plegadizo para niño: $8.50
–Cobertor para cama, muy abrigador $3.50
–Chaleco suéter, peluche afelpado $ 2.25
–Estuche para rasurar, en baquelita: $ 1.40
Luego vendrán las reformas estructurales del 40.




